El calentamiento global obliga a cambiar la gestión del agua en España

Ni cuencas excedentes –a las que les sobra el agua supuestamente– ni deficitarias –a las que les falta y reciben de otras–. Las previsiones científicas apuntan a que el cambio climático dejará obsoleta una terminología que ha sustentado en las últimas décadas trasvases entre cuencas y obligará también a cambiar la política de gestión del agua seguida en las últimas décadas en España, donde el regadío ha crecido descontrolado sin tener en cuenta los recursos hídricos disponibles.

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España aprende a hablar en público

Las multinacionales han resaltado durante años en el informe de empleabilidad de Adecco las escasas dotes de los españoles para hablar en público, pero eso está cambiando. Spencer Ma, 21 años, secretario general del torneo de oratoria Harvard WorldMUN que acaba hoy en Madrid, se asombra cuando se resaltan estas carencias: “Los españoles que he escuchado hablan fantásticamente. Estoy viajando mucho y veo que son de los más apasionados y que el modelo de las simulaciones crece aquí rápidamente”.

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Sanidad veta por primera vez la escalada de precios de los fármacos no financiados

El Ministerio de Sanidad ha decidido apretar por primera vez el botón rojo que le permite vetar el aumento del precio de un medicamento no sujeto a financiación pública. Lo ha hecho con el Fortasec, un popular antidiarreico que desde 2012 ha multiplicado 3,2 veces su precio y al que Johnson & Johnson pretendía aplicar un nuevo incremento. Una caja de 20 cápsulas del medicamento valía 2,81 euros en 2012, y hoy cuesta 8,95 euros. La de 10 pastillas ha subido en este mismo periodo de 1,89 a 5,95 euros. Cada año se venden en España 2,2 millones de unidades de Fortasec.

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“Fuimos a denunciar los abusos y el director nos echó del despacho”

Los jesuitas del colegio la Inmaculada de Gijón apartaron en 2001 a uno de sus profesores religiosos, Cándido Alonso, tras recibir quejas de familias de alumnos por su comportamiento con menores y porque, admiten ahora, ya en los años noventa se había registrado otra protesta similar de una familia. En concreto, ha explicado la orden, tomaba fotografías de las niñas en el patio. Portavoces de la Compañía de Jesús han reconocido que durante una década no se tomaron medidas contra este religioso. Tras hallar esta información “en los archivos”, han confirmado los datos a EL PAÍS, que ha encontrado una mujer que acusa de abusos a este jesuita, fallecido en 2013. Se trata del cuarto caso de presuntos abusos en este colegio, protagonista de un nuevo escándalo desde hace diez días tras varias noticias aparecidas en la prensa local.

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Jordan Peele, el terror como caballo de Troya antirracista

Entre los miedos de Jordan Peele, neoyorquino de 40 años, están las cucarachas, encontrarse con su clon y fracasar haciendo lo que más le gusta. Por suerte para él, el Oscar al mejor guion original que recibió con Déjame salir junto con las candidaturas a mejor dirección y película y los 225 millones de euros recaudados en todo el mundo con su debut como realizador borró cualquier temor sobre su labor. La fobia a las cucarachas está aún por superar, como su miedo a la muerte. Pero con Nosotros Peele libra su propia batalla contra otro de sus temores. Y la victoria es su única meta. “No sabes cuántas veces me han entrado sudores fríos en el metro mirando al otro lado del andén seguro de que estaba mi otro yo mirándome”, asegura a EL PAÍS sin perder su sonrisa aunque con los ojos abiertos por el pánico. Es el mismo sudor frío que espera sientan los espectadores al ver Nosotros. Como afirma el guionista, director y productor del thriller, antes conocido como actor de comedias, sus filmes le salen “del cerebro y de las tripas”. Y si sus entrañas se retuercen de miedo, su intelecto le pide otra lectura, más política y menos visceral: “En estos momentos que vivimos es imposible separarse de la política. De ahí que Nosotros sea una alegoría en la que utilizo Estados Unidos como ejemplo de país manejado por el miedo a los otros, a lo que viene de fuera. Y cuando nos mueve el miedo somos incapaces de hacer un análisis introspectivo del nosotros, de ese otro yo que se convierte en la verdadera amenaza”.

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Amas, luego sufres, según Julian Barnes

El dolor es inseparable del amor. “¿Preferirías amar más y sufrir o amar menos y sufrir? Creo que, en definitiva, esa es la única cuestión”. Así arranca Julian Barnes su ya 13ª novela, La única historia (Anagrama; Angle en catalán), donde, en la Inglaterra de los 60, ubica la historia del amor y desamor del joven Paul, de 19 años, con Susan Maclead, de 48, casada y con dos hijas, mayores incluso que su amante. Raudo va el renombrado autor de El loro de Flaubert y Arthur & George a desligar su trama de la de los iconos En brazos de la mujer madura, de Stephen Vizinczey, y El graduado, de Charles Webb, que en la pantalla interpretaran Anne Bancroft y Dustin Hoffman. “La relación sexual y emocional que reflejo es muy distinta; en el filme, la mujer mayor es sofisticada, conocedora de la vida; en mi libro, ambos están en un plano de igualdad en su experiencia sobre el mundo, su inocencia es parecida”. Y añade, bíblico, una tercera negación: “Tampoco es una versión de Colette donde una mujer madura enseña el mundo al otro mientras retiene una lágrima en los ojos”.

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La imagen desorientada

“A veces, el silencio es un grito”, decía Rithy Panh en La imagen perdida (2013), recordando la perturbadora fusión de renuncia y resistencia que llevó a su padre a abandonarse y morir bajo el cautiverio de los jemeres rojos. Pieza esencial en su carrera consagrada a reconstruir y preservar la memoria de uno de los genocidios más atroces de la segunda mitad del siglo XX, La imagen perdida recurría a una brillante estrategia para dar forma a un imaginario y un relato -los de las víctimas del régimen de Pol Pot- que habían sido calculadamente eliminados: artesanales figuras talladas en barro se convertían en silencios que gritaban contra el olvido, dotando a la película de una imponente condición de ritual funerario, ofrecido tanto a los casi dos millones de desaparecidos como a la de quienes sobrevivieron sin dejar de sentirse muertos de permiso.

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El karma y la calma

En enero de 1928 la escritora y folclorista afroamericana Zora Neale Hurston filmó a Cudjo Lewis en el porche de su hogar en Alabama. Era el único superviviente del último barco de esclavos que desembarcó en costas estadounidenses y su imagen no fue inmortalizada para proyectarse en ninguna sala de cine: formaba parte del trabajo de campo de la autora en el curso de sus investigaciones antropológicas para la universidad de Columbia. Esos fragmentos en bruto encarnan una de las más relevantes potencialidades del cine: levantar acta de lo que se halla al borde de la desaparición.

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Academia de secuestros

La película se inspira en un hecho real, pero ni a Paul Weitz, director de Bel canto. La última función, ni a Ann Patchett, autora de la novela en la que se basa, les interesa una sola migaja de la trascendencia política internacional del secuestro de 72 personas durante 126 días en la residencia del embajador japonés en Lima, entre el 17 de diciembre de 1996 y el 22 de abril de 1997, entre ellas numerosos diplomáticos, militares de alto rango e importantes empresarios. Ambos anteponen la sentimentalidad, la (supuesta) carga emocional, el boato de la afectación interna y externa, y una lírica operística tan simulada como ridícula, gracias al invento de una cantante de ópera estadounidense incluida entre el grupo de reclusos.

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