El calvario por el que está pasando el teniente Segura es una vergüenza para un país

Fuente: http://www.nuevatribuna.es/opinion/candido-marquesan-millan/luis-gonzalo-segura/20171111094100145172.html

Los acontecimientos actuales de Cataluña eclipsan cualquier otro tema político. Al respecto Naomi Klein acaba de señalar que la actuación de Rajoy en Cataluña es una estrategia de shock deliberada, como la de Trump: lo prohíben todo para agravar el ambiente de crisis y así evitar que se fijen en sus recortes sanitarios o en las reformas fiscales; lo de facilitar los cambios de sede de empresas catalanes forma parte de la guerra económica, es una trampa antigua… No obstante, me referiré a un tema muy grave, que está dinamitando nuestra democracia: la corrupción. Seguro que alguno alegará “Bah, otra vez con la misma tabarra”, “vaya rollo”, ¡qué hastío! Y están justificados tales juicios. Pero mientras no desaparezca, no queda otra opción que hablar de ella.  Me agradaría  mucho más hablar de los sueldos dignos, la desaparición de la precariedad, del desarrollo del Estado de Bienestar, de una corrección del cambio climático…

Poco ha en el artículo Corrupción incorregible,  señalaba que  los principales campos de la corrupción han sido y son: contrataciones de obra pública, el urbanismo, y las privatizaciones de empresas y servicios públicos. Igualmente que la culpabilidad de la corrupción recaía en las empresas, los políticos, y algunos funcionarios por la excesiva politización de la administración pública. Para Víctor Lapuente, esta politización de las Administraciones Públicas extiende en los funcionarios el conocimiento de las reglas de juego: «Si una joven promesa, que acaba de entrar en una administración, tiene ambiciones profesionales, se apercibirá que dedicar el 100% de su esfuerzo a hacer un trabajo impecablemente profesional quizás no sea la mejor manera de llegar a lo más alto». Y es más, esta politización llega también a las agencias independientes de control (Tribunal Constitucional, CGPJ, Tribunal de Cuentas, etc.).En cuanto a posibles  soluciones una es clave: la protección del  funcionario denunciante –whistleblower-, sobre la que existe una regulación en casi todos los países avanzados- porque son los funcionarios los que median en el día a día de las contratas, de las actividades del Estado.

En la sesión de la Comisión Constitucional del 27 de septiembre actual entre las comparecencias en relación con la proposición de ley integral de lucha contra la corrupción y protección de los denunciantes, me impactó la del teniente(delator) LuisSegura de Oro-Pulido, miembro de la Plataforma X la Honestidad, de la que forman parte también Roberto Macías,  que denunció las presuntas facturas falsas de UGT de Andalucía: la exfuncionaria Ana Garrido,  que destapó el caso Gürtel en el Ayuntamiento de Boadilla del Monte; y Azahara Peralta ingeniera agrónoma, que fue directora de obra del proyecto de Acuamed y que se negó a firmar unos sobrecostes reclamados por FCC. La incorporación más reciente ha sido la de Maite Morao, la exjefa de Planificación del Ayuntamiento de Sabadell, que ha quedado exonerada tras el archivo de la causa que falsamente se había redireccionado contra su persona, tras denunciar ésta a sus superiores por la concesión de Can Balsach.

El teniente Segura hizo una descripción dramática del auténtico infierno -algunos detalles escabrosos los omitiré-, por el que ha tenido que pasar por haber denunciado la corrupción en el ejército. Dificultades extensibles a sus compañeros. Señala que los denunciantes suelen ser personas de mediana edad, con cierta madurez y sin cargas familiares, ya que es muy complejo el denunciar para una persona joven, con dos hijos, una hipoteca. Todos, sigue diciéndonos,  hemos seguido un mismo patrón. Lo primero: todos perdemos nuestro puesto de trabajo. A continuación sufrimos procesos judiciales, pasamos de ser los que denunciamos a ser los denunciados, y además en la plataforma ninguno hemos sufrido una denuncia por denuncia falsa. Es decir, nadie jamás ha conseguido demostrar que lo que denunciamos es falso.

El siguiente paso es calumniarnos en los medios de comunicación afines. En mi caso, y cualquiera puede entrar y verlo en Google, Luis Gonzalo Segura, y comprobarán que la primera publicación que encontrarán es que he sido investigado por acoso sexual. Falso, y yo lo denuncié en el año 2014. Estamos en 2017 y afortunadamente he conseguido que impongan una fianza de 250 000 euros al medio, y que se les impute un delito, tanto al periodista como al medio de comunicación, pero han pasado tres años. No obstante, el juicio no será hasta 2018. Mientras tanto quien googlea Luis Gonzalo Segura se encuentra con que yo he sido investigado por acoso sexual.

Además todos somos denunciantes que hemos denunciado elementos de corrupción que no nos afectaban directamente. En el caso de Zaida Cantera  era algo que le afectó directamente. En cambio, nosotros hemos denunciado situaciones que no nos afectaban. Me afecta como ciudadano que me hagan jefe de un sistema de telecomunicaciones por el que pagamos más de un millón de euros si no existe, claro, pero no me afecta directamente. Es decir, yo podría haber seguido en mi trabajo sin ningún problema. Por suerte en mi caso creo que todo este proceso no ha conseguido trastornarme mentalmente, por lo menos más de lo que ya estaba, y entonces no necesito ayuda psicológica, pero muchas personas sí la necesitan.

Más allá de las enmiendas que hemos presentado, necesitamos una ley integral que nos proteja, porque lo más tremendo de nuestros casos es que encima estamos siendo utilizados para amedrentar al resto de los denunciantes. Hay militares que están pendientes de lo que me pase a mí para denunciar  o no. Por tanto, nosotros tenemos dos opciones: o nos callamos y no decimos lo que estamos pasando, o si relatamos el infierno que estamos pasando amedrentamos a todos los demás, a todos aquellos que están pensando en denunciar. En este país si tú eres corrupto terminas en un consejo de administración sin mucho problema; si eres denunciante de corrupción nadie te quiere contratar. Es decir, pasas de ser teniente del ejército y poder llevar la seguridad de un cuartel o poder llevar las telecomunicaciones, incluso de todas las Fuerzas Armadas, a que no vales para estar en una garita.

Termina, señalando  “Somos la materialización del fallo de un sistema”.  Yo no tendría por qué pasar hambre, pasar penuria y lo que es peor, nuestros hijos no tendrían por qué heredar nuestro estigma. Esto no puede pasar en este país. Son ustedes, Sres. diputados, los que pueden cambiar esto, los que nos pueden equiparar al resto de Europa, porque el dato está ahí: somos uno de los cuatro únicos países de la OCDE que no tienen una ley de protección al denunciante. Acabo con una pregunta: ¿Por qué  en 40 años de democracia no la tenemos todavía?

Además de la intervención son muy interesantes las respuestas de los representantes de los distintos grupos políticos, como las réplicas del teniente Segura. De las primeras destacaría por su contundencia y gravedad  la del  diputado Monereo por  el Grupo Parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea. “Este es el testimonio de una víctima por el ejercicio de un derecho democrático. Creo que eso tiene una enorme importancia. Que venga una plataforma en la que se mezclan muchos casos nos puede hacer desviarnos de un problema real, que es el problema de una institución como la militar, un microcosmos, un subsistema con vocación de sistema que aparece como cuerpo separado y que acaba teniendo leyes propias, más allá de las leyes que son comunes para todos. Yo he tenido cierta prudencia, porque me interesa el tema militar un poquito, en discutir la palabra valor y cómo ha ido transformándose, pero todavía no hemos conseguido unas Fuerzas Armadas que hagan del valor una virtud cívica, cuyo punto más alto de ciudadanía sea la defensa, con las armas, del país. Aquello que Maquiavelo nos recordó y que Maurizio Viroli, en un libro memorable, Por amor a la patria, reivindica. Frente a lo que ha sido la norma general de la cultura militar, que yo llamaría prusiano-monárquica, a una cultura democrático-republicana, que todavía se resiste justamente convirtiendo en víctima a una persona que ha ejercido con valor, con valor, una virtud cívica en el interior de las Fuerzas Armadas. Creo que eso hay que tenerlo presente para que no haya cuerpos separados que al final, como en aquella película Algunos hombres buenos, tengan un código rojo que no se compadece sino que se enfrenta al código real de la sociedad. Si alguna vez queremos acabar con la corrupción, la democracia tendrá que entrar en la empresa, en la institución económica. Pero si alguna vez queremos acabar con ella, la democracia tiene que entrar también en el Ejército, en las Fuerzas Armadas haciendo de la virtud republicana y democrática un elemento esencial”.

El teniente Segura en las respuestas a los diferentes grupos, añadió enjundiosos nuevos datos a su exposición.  “En las legislaciones que hemos estudiado de otros países, una de las mejores es la de Bosnia, en la que cuando alguien quiere expulsar de un puesto de trabajo a un denunciante de corrupción tiene que emprender un procedimiento judicial, es decir, se tiene que ir a un juez y demostrarle jurídicamente que va a despedir a esa persona por una cuestión completamente ajena a las denuncias que ha realizado, pero a mí me expulsan no por incompetente sino porque denuncio por corrupción a mis jefes.” Cita un caso de denuncia reciente.  “Esta semana ha salido una denuncia del Patronato de Huérfanos del Ejército de Tierra, que maneja unos 35 o 36 millones de euros. El que gestiona el Patronato de Huérfanos fue la última persona o el último mando que me sancionó a mí. Pueden ustedes leer lo que ha pasado en el Patronato de Huérfanos esta semana, es tremendo. Resulta que ahora el ejército ha perdido 1,5 millones de euros en el Banco Madrid, porque tenían congelados 2 millones y pico. Ha perdido 1,8 millones de euros porque estaban en un Depósito Cristiano Ronaldo, y eso es lo más suave que se puede decir.”

En la respuesta a  Unidos Podemos señala que en aquellos países en los que existe la jurisdicción militar, porque no existe en todos, se utiliza única y exclusivamente en periodos de guerra, en embarcaciones o en situaciones similares. Que se utilice una jurisdicción militar en tiempos de paz y en territorio nacional es un auténtico anacronismo que debería desaparecer.

Por último, al Partido Popular y a Ciudadanos les responde a los dos a la vez de una manera contundente y sin contemplaciones. “Como he dicho, en el ejército hay más de cien oficiales y suboficiales condenados por diferentes delitos —robo, malversación, agresión sexual, acoso sexual—, y el paradigma es el del capitán condenado por veintiocho agresiones sexuales. Esos señores siguen siendo militares, yo no. Por tanto, más allá de cualquier otra cuestión, les invito a que hablen con la Plataforma X la Honestidad, con nosotros, porque hay casos que siguen vivos. Por ejemplo, mi caso sigue vivo. El día 3 de octubre el Tribunal Supremo tiene que decidir. El año que viene tendrá que volver a decidir si regreso a las Fuerzas Armadas, y resulta que uno de los mayores problemas que tenemos, yo y el resto de los denunciantes, es el abogado del Estado y la fiscalía, que permanentemente nos están machacando. Esos señores, hasta donde llego, creo  que tienen alguna relación con ustedes, y ustedes son los que gobiernanBueno, Ciudadanos sostiene al Gobierno. Sería de una gran ayuda que el abogado del Estado y la fiscalía no siguieran machacando a los denunciantes de corrupción cada vez que vamos a un procedimiento. Como les digo, el 3 de octubre resuelve el Supremo, o sea que todavía tienen tiempo, si quieren, de revisar este caso y cambiar su posición. Y el año que viene habrá otra falta grave, que tendrá que resolver de nuevo la fiscalía, que está subordinada, y el abogado del Estado. Como digo, si nos dejan de machacar a los denunciantes de corrupción y empiezan a perseguir a esos oficiales delincuentes que hay dentro de las Fuerzas Armadas, especialmente al que agredió sexualmente a veintiocho reclutas, muchos lo agradeceríamos.”

Creo que lo expuesto es de una claridad meridiana y de una gravedad extraordinaria, además de una prueba incuestionable de las grandes carencias de nuestra democracia. No sólo por la plaga de la corrupción, sino también porque en determinadas instituciones, que se presentan como las representantes más genuinas del patriotismo, la democracia es todavía una asignatura pendiente. E igualmente el nulo interés por parte de los diferentes gobiernos de corregir estas deficiencias expuestas. Determinadas instituciones son intocables: Iglesia, Ejército, Monarquía… El auténtico calvario por el que está pasando el teniente Segura es una vergüenza para un país, que alardea de prácticas democráticas.

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Europa apuesta por el diálogo y respeto al estado de derecho español

Fuente: http://diario16.com/europa-apuesta-dialogo-respeto-al-estado-derecho-espanol/

El vicepresidente de la Comisión Europea: “La violencia no arregla nada en política”

Espaldarazo al Gobierno de la Comisión Europea en el conflicto soberanista. Europa no justifica la violencia, pero sí entiende que el respeto al estado de derecho español es la máxima prioridad.

Según el vicepresidente Frans Timmermans, desde el Parlamento Europeo, “La violencia no arregla nada en política, nunca es una respuesta ni una solución. No puede ser usada como arma o instrumento. Nadie quiere ver violencia en sus sociedades. Sin embargo, es el deber de todo Gobierno mantener el Estado de Derecho y eso a veces requiere el uso proporcionado de la fuerza“.

La Comisión Europea se ha comprometido con la situación en Cataluña. Y su mensaje, por boca de Timmermans, desde el pleno del Parlamento Europeo, ha sido contundente.

“La gente quería expresar su punto de vista. El derecho de expresión es un derecho esencial para todos los ciudadanos. Pero una opinión no es más válida que otra porque se diga en voz más alta”, ha dicho el holandés al analizar los acontecimientos de los últimos días.

De esta forma, el foco informativo del proceso catalán se ha trasladado este miércoles por la tarde a Estrasburgo, sede del Parlamento Europeo. Los grupos parlamentarios debatían, por primera vez el pleno, la cuestión catalana, en una sesión titulada Constitución, Estado de Derecho y Derechos Fundamentales en España, a la vista de los acontecimientos en Catalunya y que no ha contado con la participación de los europarlamentarios españoles,

La sesión se ha cerrado con la misma conclusión que ya deslizó el pasado lunes el portavoz de la Comisión Europea (CE), Margaritis Schinas: apuesta por el diálogo y respeto al estado de derecho español.

“Olvidemos el enfrentamiento y apostemos por el diálogo para resolver este conflicto” ha manifestado de inicio el vicepresidente de la CE, Frans Timmermans, al abrir el debate. El número dos del Ejecutivo comunitario ha defendido que hay que respetar la democracia, el Estado de Derecho y los derechos fundamentales, y que no puede faltar ninguno de los elementos.

La única salida será negociar y Rajoy ya no puede

Fuente: http://www.eldiario.es/zonacritica/unica-salida-negociar-Rajoy-puede_6_691940834.html

Los corifeos del presidente y del PP tratarán por todos los medios de enmascararla, pero la realidad que aparecerá en la noche del domingo es que Rajoy ha fracasado

Todo indica que este domingo no ocurrirá nada dramático en Cataluña. A ninguna de las dos partes enfrentadas les interesa y es de suponer que habrán instruido a las fuerzas que de ellas dependen para que las tensiones no pasen en ningún caso a mayores. La lógica apunta a que así sea. Más seguro aún es que la gente irá a votar en masa. Lo consiga o no, la movilización será pues un éxito clamoroso para el independentismo y quienes defienden el derecho a decidir. Y un punto de no retorno en la crisis catalana.

Durante los últimos cinco años, el gobierno del PP ha negado con una tozudez rayana en la estulticia la existencia de un grave problema político en Cataluña y, por tanto, la necesidad de abordarlo, de negociar. Llevando al extremo esa actitud, más recientemente, cuando el proceso ya había entrado en su fase de realización, Rajoy se ha limitado a decir que no habría referéndum. Y a desplegar todos los medios jurídicos, administrativos y coercitivos a su alcance para lograrlo.

¿Qué ha conseguido? Muy poco. Que la consulta de este domingo no vaya a tener los efectos jurídicos de un referéndum de autodeterminación. Pero, además de que sus promotores debían de saber desde el principio que eso iba a ocurrir, ese resultado tiene escaso peso en términos políticos, no resuelve nada. Porque, procesamientos, sanciones y eventuales encarcelamientos aparte, el “no habrá referéndum” no podía y no puede tener una secuela política. Porque detrás de tal compromiso nunca hubo un plan articulado para los días y meses siguientes. Nunca fue más que la respuesta obligada de una autoridad a la que sus errores de bulto habían llevado a verse superada por los acontecimientos.

Los corifeos del presidente y del PP tratarán por todos los medios de enmascararla, pero la realidad que aparecerá en la noche del domingo es que Rajoy ha fracasado. Y que los independentistas y sus aliados circunstanciales no se habrán visto obligados a desviarse un ápice de la línea que se habían trazado, que es únicamente la de la movilización de sus efectivos en un nivel superior al de precedentes convocatorias. Más allá de cualquier opinión sobre la causa independentista, quien quiera entender la situación que se creará tras el 1-0 no tendrá más remedio que aceptar ese balance, por poco que le guste. Los independentistas no habrán ganado, pero no habrán salido debilitados del envite.

Si la votación tiene la enjundia que casi todos prevén, es muy probable que la semana que viene el Parlament o Puigdemont proclamen la independencia. Lo harían para no defraudar a sus seguidores. Pero también porque políticamente les conviene. Porque cualquier negociación que se pueda abrir en el futuro tendría que partir de ese nuevo nivel del conflicto. Veremos que ocurre, si los independentistas se atreven a dar ese paso. Que este sí que fracturará a la sociedad catalana. Pero si tal eventualidad se produce, el poder ejecutivo central y la judicatura no podrán hacer más que tratar de castigar tal osadía. Alimentando la espiral de la acción y la represión hasta extremos que pueden ser insoportables. En primer lugar, para la economía española.

Sólo una negociación puede parar esa dinámica. Lo que no está ni mucho menos claro es si las fuerzas que Rajoy ha desatado irresponsablemente vayan a permitirle cambiar de rumbo de un día para otro. Es de temer que no. A menos que en el panorama entren en juego otros factores que hasta ahora no han hecho acto de presencia.

La presión internacional puede ser uno de ellos. La UE no quiere para nada que el conflicto catalán se agrave más de lo que lo ha hecho hasta ahora. Angela Merkel tampoco. Hay bastantes indicios de que en esos ambientes se quiere una salida negociada. “Política” acaba de decir el presidente del parlamento europeo Antonio Tajani, desdiciéndose en parte de su anterior apoyo total a Rajoy. Pero el factor exterior sólo se atreverá a hacer valer su peso si antes se mueven otros elementos.

Los poderes fácticos internos pueden jugar un papel de primer orden. La Iglesia católica acaba de transmitir muy claramente que espera que Rajoy de pasos hacia el diálogo. Pero una presión tanto o más importante podría proceder del poder económico. Es seguro que en ese ámbito ha debido hacer mella que el JP Morgan, el primer banco del mundo, haya aconsejado dejar invertir en España mientras prosiga el conflicto catalán. En privado, otros muchos deben decir lo mismo. Y hasta el Banco de España ha tenido que reconocer que la crisis va a afectar a la economía. Nada indica que Rajoy puede hacer algo para calmar la inquietud que tales avisos deben estar produciendo. ¿Se atreverán los poderosos del dinero a decirle que cambie de registro o a pedir su relevo?

Con todo, lo que de verdad puede propiciar un cambio de escena, una vuelta a la cordura, es una modificación de las actitudes del resto del cuadro político español. El PNV ya ha dado un paso claro en esa dirección y se equivoca quien crea que su posición crítica con el gobierno es una añagaza para sacar más rédito del ya mucho obtenido hace unos meses por su apoyo a los presupuestos. Pero el que tiene el as en la mano es el PSOE. Si se separa de Rajoy, si se apunta de verdad a una negociación con los catalanes, las cosas podrían cambiar mucho.

¿Se atreverá Pedro Sánchez a lanzarse por ese camino? Susana Díaz debe creer que esa posibilidad no puede descartarse. Y por eso le ha puesto encima de la mesa su aceptación de la propuesta de apoyo incondicional al gobierno del PP presentada por Ciudadanos en el parlamento andaluz. La misma que Rivera planteó en el Congreso hace dos semanas. Que, a la postre, es la osatura de la “gran coalición” que defendían los perdedores del último congreso del PSOE y que vuelve a ser una posibilidad. Más sólida de lo que podría creerse. Y que daría tiempo a Rajoy, pero no resolvería nada en Cataluña.

Sánchez se negaría a sí mismo si aceptara una salida de ese tipo. Pero no cabe hacer predicciones sobre lo que vaya a hacer. Porque tiene al partido tan roto como hace seis meses y eso le resta mucha fuerza para tomar decisiones.

Con todo, habrá que ver. Si el 1-0 termina sin dramas y el independentismo mantiene la puesta, por muchos golpes que pueda recibir, el lunes empezará una etapa en la que muchas serán posibles. La intensificación de la represión puede ser una de ellas. Pero la creación de condiciones para que se abra una negociación puede ser otra. Aunque es difícil que Rajoy esté en ella.

Por un referéndum pactado por Javier Pérez Royo

Fuente: http://ctxt.es/es/20170920/Firmas/15134/referendum-constitucion-Perez-Royo-CTXT.htm

La respuesta puramente represiva únicamente conduce a una separación cada vez mayor de los ciudadanos de la “nacionalidad” de los del resto del Estado y a dificultar, cuando no imposibilitar, cualquier solución en el futuro.
JAVIER PÉREZ ROYO

El Gobierno de la nación únicamente se ha planteado el coste que puede tener la celebración de un referéndum en Cataluña, independientemente de que se tratara o no de un referéndum pactado. Esta es la única perspectiva que ha tomado en consideración hasta el momento y, si nos atenemos a todas sus declaraciones y actuaciones hasta la fecha, la única que piensa seguir tomando en consideración en el futuro. En su opinión, el posible coste de la celebración de un referéndum es inaceptable.

No cabe duda de que la celebración de un referéndum para que los ciudadanos de una nacionalidad o región de un Estado puedan adoptar la decisión de continuar integrados dentro de dicho Estado o de constituirse en un Estado independiente tiene costes. En España y en todas partes. El referéndum es un mal instrumento para resolver un problema de esa naturaleza, cuyo uso hay que intentar evitar siempre que sea posible. La evidencia empírica de que se dispone así lo confirma.

Pero hay lugares y momentos en que ya no es posible hacerlo, en que únicamente a través de la celebración de un referéndum se puede obtener una respuesta democrática y, por tanto, civilizada al problema de la convivencia entre ciudadanos del mismo Estado que habitan en diferentes partes del mismo y que, por las razones que sea, debaten acerca de poner fin o de mantener su integración en el Estado.

Esa es, en mi opinión, la situación en Cataluña. La destrucción de la Constitución Territorial de 1978 como consecuencia de la aprobación por el TC de la STC 31/2010 ha conducido a que se traslade del punto de llegada, que era el lugar que ocupaba el referéndum en el proceso de elaboración del Estatuto de Autonomía en la Constitución de 1978, al punto de partida. Los ciudadanos de Cataluña, en un muy elevado porcentaje, que alcanza el 80%, quieren ser consultados acerca de su permanencia en el Estado español o su constitución en un Estado independiente.

Cuando la demanda de celebración de un referéndum alcanza ese porcentaje, no puede no ser atendida. Es insoslayable que se produzca una negociación entre el Estado y la “nacionalidad”, cuya población se debate entre la continuidad o la independencia, a fin de que pueda celebrarse un referéndum pactado. La respuesta puramente represiva únicamente conduce a una separación cada vez mayor de los ciudadanos de la “nacionalidad” de los del resto del Estado y a dificultar, cuando no imposibilitar, cualquier solución razonable en el futuro.

Cuanto más tiempo se tarde en pactar la celebración del referéndum, peor. Puede llegar un momento en que la distancia entre los ciudadanos de la “nacionalidad” y los del resto del Estado sea tan grande, que ya no se pueda siquiera celebrar un referéndum. Si se cortan todos los vínculos que existen entre los ciudadanos que debaten sobre su independencia y los demás, ya no será posible siquiera convocar el referéndum.

Estamos avanzando muy rápidamente en esa dirección. Ángel Ossorio y Gallardo, que fue presidente del Tribunal de Garantías Constitucionales de la Segunda República, se lamentó en el debate sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña en 1932 de las ocasiones que se habían dejado pasar en el inmediato pasado para encauzar adecuadamente la integración de Cataluña en el Estado. El momento de solidaridad de Cataluña, el de la Mancomunidad.  Tal vez no habríamos tenido que pasar por donde hemos pasado ni llegar al punto en que ahora mismo nos encontramos.  Espero y deseo que no nos pase los mismo y que dentro de un tiempo no nos lamentemos por no haber aprovechado la ocasión de pactar la celebración de un referéndum, cuando todavía era posible.

AUTOR

  • Javier Pérez Royo

El régimen de Rajoy redobla su manipulación

Fuente: http://blogs.publico.es/david-bollero/2017/09/01/rajoy-manipulacion/

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01/09/2017Con el cese del editor de ‘La 2 Noticias’, José Luis Regalado, perdemos tod@s, al menos, tod@s l@s que queremos vivir en democracia. ¿Quienes ganan? Los que conciben la democracia como un medio y no como un fin, los que la utilizan para conseguir sus fines particulares – que pasan por enriquecerse- y, cuando ésta es un obstáculo, se la quitan de en medio. Cesar, como se ha cesado, a un periodista independiente en unos informativos de la televisión pública es un atentado contra la democracia, algo que se ha convertido en la marca PP gobernando un país que merece algo mejor.

La democracia como fin es un modelo en el que los ciudadanos son libres, en el que es del pueblo del que realmente emana la soberanía popular, en el que las personas están informadas y tienen acceso a la información. Pues bien, ninguna de estas máximas se cumplen con el Partido Popular. En el tema que hoy nos ocupa, los de Génova han hecho todo lo posible por controlar los medios de comunicación, por convertir RTVE en un altavoz de su propaganda.

Hace mucho tiempo ya que los informativos de La 1 dejaron de difundir información de calidad, a pesar de tener a algunos de l@s mejores profesionales con que contamos. El problema reside arriba, comenzando por el infame presidente de RTVE, José Antonio Sánchez, un esbirro de la derecha más recalcitrante que a nivel nacional no ha hecho más que replicar una a una las tropelías que ya cometió en Telemadrid bajo la batuta de Esperanza Aguirre.

José Luis Regalado es una personaje incómodo para el régimen de Rajoy, no porque difundiera noticias negativas para el PP, sino porque es un periodista independiente. Hoy en día, ser un buen profesional implica difundir noticias que perjudican al partido del Gobierno porque, sencillamente, acumulan demasiadas manchas en su expediente como para obviarlas. En lugar de eliminar a quien se limita a retratar la realidad, Rajoy y los suyos deberían cambiar esa realidad y abrazar la democracia, abandonando esta tiranía en la que cada vez nos hunden más.

El problema es que la manipulación funciona. El problema es que las tácticas de José Antonio Sánchez tienen calado en algunas personas, que pierden el sentido crítico y autocrítico, que abandonan la capacidad de razonar y argumentar de manera civilizada y pasan a convertirse en auténticos hooligans del régimen del PP. Tiene tal efecto esta manipulación, que los hinchas más ruidosos son, paradójicamente, los que menos motivos tienen para serlo, a los que el régimen perjudica, a los que ha convencido de que, por ejemplo, cobrar 800 euros es digno porque es más que 500.

Contra el régimen del Rajoy, contra su manipulación -con la que, sibilinamente, Soraya Sáenz de Santamaría también tiene mucho que ver-, contra estos hooligans de la derecha hay que seguir luchando con más fortaleza, con más contundencia. No se trata de gritar más, sino de darles donde y con lo que más les duele, con la verdad, con los hechos reales, con unas realidades tan irrefutables que terminan por conseguir que la ministra de Empleo, Fátima Bánez, haga el más espantoso de los ridículos cada vez que dibuja su fantasía de trabajo.

Los hinchas del régimen siempre estarán ahí, pero hay muchas más personas que no quieren que les vendan una realidad, sino que prefieren conocer la auténtica por ellos mismos. Hay mucha más gente que prefiere estar informada y tomar sus decisiones antes que ser teledirigida, mucha más que sabe que en una democracia, la prensa libre es un pilar, el mismo que el régimen de Rajoy intenta dinamitar todos los días.

La Tercera Guerra Mundial ya está aquí

Fuente: https://www.infolibre.es/noticias/opinion/opinion/2017/09/02/la_tercera_guerra_mundial_esta_aqui_69108_1023.html

Imaginen a un grupo de señores mayores, en cualquier rincón de España, comentando las noticias:

– Se conoce que estamos a puntito de la Tercera Guerra Mundial.

– Por lo visto, el gordito coreano de la mala leche se ha liado a lanzar misiles a Japón.

– Y el Trump ese, que no necesita mucho para calentarse, igual saca la mano a pasear y mete un zambombazo.

– A todo esto, el hijo de la Tomasa, la que se radicalizó en Córdoba, dice que hasta que no se lleven Andalucía para el califato, no paran.

– Pues sí que estamos buenos.

– Hala, me voy para casa, que va a empezar lo de Jordi Hurtado y hay bote.

Y así convivimos los seres humanos con el horror.

Cuando eres niño, si tienes la suerte de ser querido y protegido, tu entorno se ocupa de distraerte para que no veas a los fantasmas y puedas crecer libre de miedos. Pero cuando eres adulto, no te queda otra que mirar de frente a los monstruos. La distracción para conseguir dejar de pensar en ellos, a ratos, aunque sepas perfectamente que están ahí, has de buscarla tú mismo.

Los hay que eligen la autovía de la agresividad, me cuenta un psicólogo especialista en tratar la amaxofobia –son mayoría las mujeres que reconocen su angustia ante al volante y piden ayuda profesional, por cierto– que muchas de las personas que sufren este temor obsesivo a conducir un vehículo, no asumen su miedo ni lo afrontan, prefieren optar por una conducción violenta y asustar a los demás. Tengo miedo, ergo te agredo. Muy fan.

Otros, en cambio, preferimos combatir el terror con el humor, con el amor, tomar unas cañas con los amigos, “coger un libro”, como dice la madre de Toni, el protagonista de la última novela de Antonio Orejudo o sentarnos a ver, en bucle, vídeos de Joaquín Grilo, el bailaor, para perdernos en su arte inexplicable.

Esta semana hemos asistido a un pleno “extraordinario”, adjetivo idóneo para describir el arte de Grilo, pero inadecuado para definir lo que vimos en el Congreso. Aquella sesión mañanera de vuelta al cole no tuvo nada de extraordinario, yo no vi nada que no haya visto mil veces ya.

La comparecencia de Rajoy para dar explicaciones sobre su responsabilidad en el caso Gürtel –por explicaciones no le vino nada y por Gürtel, tampoco fue más de lo mismo, más de lo de siempre.

Por eso Mariano se fue tan tranquilo como llegó, después derepartir, eso sí, algunos mandobles, unos muy esperables y otros más sorprendentes y embarrados, a los que le cuestionaban.

Y cuando le pareció que tenía todo el pescao’ vendido, se plantó ante los diputados con la mano apoyada en la cadera y les espetó que si quieren que se vaya ya pueden ir organizando una –otra– moción de censura. O sea, Mariano vino a decir: “si tenéis lo que tenéis que tener –votos– me echáis”, solo le faltó añadir: “Hala, me voy para casa que va a empezar lo de Jordi Hurtado y hoy hay bote”.

Baldoví, el portavoz de Compromís, lo resumió con precisión quirúrgica: “Insisto, hemos sumado los votos para que usted comparezca, pero no somos capaces de sumarlos para lo verdaderamente importante, para enviarlo a la oposición”.

Resumiendo, guardado el mes de agosto en el armario de la ropa de verano hasta el año que viene, estrenamos este mes de septiembre gravitando entre la amenaza internacional desde varios flancos, el monotema de Cataluña y el hastío de la política nacional. ¡Cómo no vamos a hacer humor para sobrevivir! ¡Es chiste o muerte!

Los crímenes de mi barrio «Jarabo»; un asesino del Régimen

Fuente: http://www.multiforo.eu/Colaboraciones/2017/LosCrimenesMiBarrio_Jarabo.htm#CrimenesBarrio

 

3 de agosto de 2017
Madrid ya no es lo que era. En mis tiempos de niño, allá por los años cincuenta, cuando se cometía un crimen Madrid se conmocionaba. Había tiradas especiales de los periódicos matutinos —ABC, Ya o la Hoja del Lunes— y hasta de los vespertinos —Informaciones, Pueblo, Madrid—. Hoy recordamos a Jarabo; un asesino del Régimen

Siguiendo con los recuerdos, sobre crímenes ocurridos en Madrid, en lugares frecuentados por mi,hoy hablamos del «caso Morris» o «caso de los cuatro asesinatos»; el «crimen de Jarabo». Los acontecimientos ocurrieron en mi barrio, entre las calles Lope de Rueda y Alcalde Sainz de Baranda. Fue en el verano de 1958 (entre el 19 y el 21 de julio), cuando José María Jarabo Pérez-Morris, de 35 años, cometió un cuádruple asesinato, dejando a Madrid horrorizada. Si el crimen fue atroz —cuatro muertes a sangre fría, dos hombres y dos mujeres, una de ellas embarazada—, el asesino era de postín, de buena familia, alumno del colegio El Pilar, todo un señor, elegante y recriado en Estados Unidos. Era sobrino del entonces presidente del Tribunal Supremo, Francisco Ruiz Jarabo, que después sería el ministro de justicia de Franco.

Frente al número 19 de Alcalde Sainz de Baranda, uno de los lugares del crimen, vivía mi compañero de colegio Emilio Díaz. Mirábamos la tienda de compraventa «Jusfer» e imaginábamos haber sido testigos presenciales de los asesinatos. El día 21 de julio, un día antes de mi cumpleaños, el dueño de la tienda, Félix López, caía muerto por dos balazos. En la cercana Lope de Rueda 57, fueron encontrados tres cadáveres: Emilio Fernández, socio del anterior, su esposa María de los Desamparados Alonso, muertos a tiros y Paulina Ramos, la sirvienta, de una puñalada en el corazón.

Jarabo era un galán de película, buena pinta, buenos trajes, dinero y cuando no lo tenía, lo aparentaba. Alternaba en el Madrid de los cincuenta como un auténtico potentado. En Nueva York, había sido condenado a cuatro años por tráfico de drogas y pornografía. Tras cumplir la condena se afincó en Madrid con dinero de mamá y vivencias del mundo de la droga, la prostitución y el hampa, se convirtió en el rey de la noche.

Los hechos probados, según sentencia del Tribunal Supremo fueron los siguientes: En el verano de 1958, la ciudadana inglesa Beryl Martin Jones —casada y amante de José María—, le pide que le devuelva el brillante, obsequio de su marido, que le había entregado para su empeño. La joya estaba valorada en cuarenta mil duros y Jarabo había obtenido cuatro mil pesetas. Existía una carta con detalles personales que ponían de manifiesto la relación adúltera entre ambos, que también quería recuperar.

Jarabo, que no tenía dinero para recuperar la misiva ni lo empeñado en «Jusfer», trama un plan macabro. El 19 de julio, fue al domicilio de Emilio en Lope de Rueda. Abrió el ascensor con los codos para no dejar huellas. Paulina, la criada que está sola, le abre la puerta y le acompaña al salón. José María, que ha premeditado todo y no quiere dejar testigos, la sigue a la cocina y la golpea con una plancha en la cabeza. La muchacha trata de defenderse sin conseguirlo; un chuchillo de cocina le parte el corazón. A continuación llega Emilio, y Jarabo, escondido, le dispara en la nuca.

Amparo, la esposa de Emilio, llega a casa más tarde y se encuentra con Jarabo, que se hace pasar por inspector de Hacienda. La simpatía y labia del asesino intenta calmar a la señora extrañada de no encontrar ni a Emilio ni a Paulina. Se da cuenta de que algo pasa y huye. Jarabo la atrapa en su dormitorio y sin mediar palabra le dispara en la cabeza produciéndole la muerte en el acto. Amparo estaba embarazada.

En la vivienda no encontró ni la carta ni la joya que Jarabo quería recuperar. Se cambió la camisa ensangrentada y preparó una escena para que diera la impresión de crimen sexual. Pasó la noche en la casa, la mañana en el cine Carretas y la tarde en la pensión de la calle Escosura donde vivía.

El lunes 21, muy temprano, Jarabo fue a por Félix López en la tienda de Sainz de Baranda. Entra con la llave robada en la casa del socio y espera su llegada. Sin darle tiempo de reacción, le disparó dos tiros en la nuca. Jarabo registró la tienda sin encontrar la joya ni la carta y se apodera de varios objetos. Lleva el traje ensangrentado a una tintorería de su confianza, «Julcán», en la calle Orense. Para justificar la sangre, se inventa una pelea con unos americanos de la base de «Torrejón». Toma unas copas en Chicote toma unas copas y pasa la noche con dos prostitutas.

Se habían descubierto los cadáveres y el dueño de la tintorería había avisado a la policía extrañado de tanta sangre en el traje. Al ir a recogerlo, el martes por la mañana, Jarabo fue detenido. En la Dirección General de Seguridad, en la Puerta del Sol, con desparpajo y sangre fría, pidió que le subieran comida del restaurante Lhardy «para todos», una botella de coñac francés y una inyección de morfina. Manifestó que los prestamistas le habían chantajeado: «Yo no quise matar, pero no tuve más remedio», dijo. Le exigían una autorización de la dueña para recuperar la carta y la joya —ella ya había regresado a Inglaterra—, subieron el precio de la prenda, amenazándole con enviar la carta al marido, si no cumplía.

«Otro gran servicio de la policía. Jarabo se confiesa autor del cuádruple asesinato cometido en Madrid», titulaba La Vanguardia el 6 de agosto de 1958. «La detención de José María Jarabo, fue un caso claro de colaboración ciudadana», según el comisario Viqueira, que relata la investigación en ABC del 12 de mayo de 1985. Jarabo fue condenado a cuatro penas de muerte, aunque solo pudo ejecutarse una. Todo parecía que serían conmutadas, pero Franco se dio por enterado. El 4 de julio de 1959, un año después de cometidos los crímenes, en el patio de la cárcel de Carabanchel, le dieron «garrote». Como era un hombre de complexión fuerte, tardó veinticinco minutos en morir, con las vértebras del cuello descoyuntadas, tras cinco vueltas de tuerca.

Daniel Sueiro entrevistó al verdugo en su libro Los verdugos españoles: «Era un jabato así de alto, 105 kilos pesaba. No paró de beber güisqui y fumar; en ningún momento de la noche se quitó la corbata. Llevaba una colonia que debía de valer un dineral. A las cinco oyó misa y comulgó. Sabiendo que iba a morir, se puso los dientes de oro».

Un día de aquellos, paseando con mi madre cerca de Las Salesas, vimos un andamio de obras junto al Palacio de Justicia. Mi madre, siempre decidida, preguntó al guardia muy educada: Oiga, ¿es aquí donde van a matar a Jarabo? y el guardia gris y seco, le contestó: no señora.


 
 
 
 
 

El PSOE y la caída de los graves por Jose Antonio Perez Tapias

Fuente: http://ctxt.es/es/20170517/Firmas/12809/psoe-primarias-sanchez-tapias-pedro-sanchez-susana-diaz.htm

Desde una perspectiva nietzscheana podríamos hablar del crepúsculo de los ídolos. Ha sido tal, que en la noche oscura del alma socialista se confirma que Felipe González hace mucho que dejó de salvar al PSOE. Pero ahí sigue, como gurú convocando a los que permanecen atentos a cualquier palabra que salga de su boca. Pero su reiterativo mensaje deja a sus seguidores en estado de melancolía. Buena parte de la militancia socialista dejó de reconocerle al otrora líder indiscutible la autoridad que antes tenía y que ha ido perdiendo hasta buscar refugio en la sombra de sí mismo.

La crítica situación a la que ha venido a parar el PSOE no tiene como exclusiva causa los avatares de Felipe González. Pero su figura ha marcado la historia del Partido Socialista en las últimas décadas. Y eso, teniendo que ver con los éxitos del PSOE, también está en la raíz de todo lo que le afecta últimamente. El Partido Socialista entró desde finales de los 70 del siglo anterior en una dinámica marcada por el peso de un liderazgo muy fuerte –al principio, contrabalanceado por el papel de Alfonso Guerra–, que empezó a funcionar como el vértice de la pirámide en un proceso de fuerte oligarquización interna, la cual implicaba al mismo tiempo tal jerarquización en los modos de funcionar que la base militante cada vez quedaba más lejos de la cúspide del poder. Con un personalismo mesiánico, el gran líder quedó como figura incuestionable, siendo punto de inflexión el momento en que dimitió de secretario general para volver después en loor de multitudes con un partido rendido a sus pies.

La homologación con la socialdemocracia europea –alemana para más señas– impuso el abandono del marxismo bajo la fórmula “hay que ser socialistas antes que marxistas”. Pero, abandonado el marxismo, tras ello no hubo nada. Quedó el partido a expensas de un pragmatismo político que, si bien estaba atareado con la tardía construcción de un Estado de bienestar que no existía, miraba a la modernización de España en los términos admisibles por los poderes dominantes, con cuidado de no sacar los pies del plato del régimen que se pactó con la Constitución para dejar atrás la dictadura.

QUEDÓ EL PARTIDO A EXPENSAS DE UN PRAGMATISMO POLÍTICO QUE, SI BIEN ESTABA ATAREADO CON LA CONSTRUCCIÓN DE UN ESTADO DE BIENESTAR QUE NO EXISTÍA, MIRABA A LA MODERNIZACIÓN DE ESPAÑA EN LOS TÉRMINOS ADMISIBLES POR LOS PODERES DOMINANTES

El pragmatismo político condujo al PSOE a articularse como potente maquinaria electoral, con las miras puestas en mayorías absolutas, pero descuidando la inserción en el tejido social, en parte por la unilateral dedicación de muchos de sus efectivos en puestos institucionales. El alejamiento de la base social, que además iría cambiando notablemente, quedó reforzado por el papel mediático de un líder al que querían las cámaras de televisión. Hasta que se rompió el hilo.

Aparecieron casos de corrupción y, aunque eran menores al lado de lo que la sociedad española vería después, jugaron un papel en el alejamiento de sectores urbanos distanciados de un PSOE incapaz de renovar su proyecto político y actualizar su discurso. El PSOE fue cayendo en lo que los laboristas británicos teorizaron e hicieron: echarse en manos del neoliberalismo al pretender seguir con políticas sociales, pero dejando a su libre despliegue el ámbito del mercado. La economía le iría comiendo el terreno a la política. Mientras las vacas fueron gordas no se notaba tanto la rendición de la socialdemocracia, tal como se fue dando en Europa sin que España fuera una excepción. Pero vino la época de las vacas flacas.

Llegó la grave crisis de 2008, la que obligó a un duro ajuste a partir de mayo de 2010 por parte del Gobierno socialista de Zapatero. El entonces presidente se ofreció en sacrificio ante el altar de los poderes económicos –por la salvación (evitar rescate) de España–, con el “cueste lo que (me) cueste” como factura para todo el Partido. Los logros en derechos civiles y avances sociales, más el encauzamiento de las cosas hacia el final de ETA, no evitaron la hecatombe. El PSOE empezó a perder votos cual hemorragia incontenible. Su electorado menguaba dada la pérdida de credibilidad de un partido metido en una fuerte autocontradicción y al que sus mismas estructuras impedían responder con agilidad a los hechos. Llevado por la vorágine sufrida por un poder político sometido a los poderes económicos y con una grave crisis de la representación política, el naufragio del socialismo español empezó a producirse. Para colmo, la actitud timorata ante la grave crisis del Estado español, al no atreverse a plantear con claridad la alternativa de un federalismo plurinacional, metía al PSOE, atando al PSC a su rueda de molino, en una paranoia política donde todo es verse atemorizado por el acoso del españolismo, ante el cual no se deja de sucumbir.

LA ACTITUD TIMORATA ANTE LA CRISIS DEL ESTADO ESPAÑOL, METÍA AL PSOE EN UNA PARANOIA POLÍTICA DONDE TODO ES VERSE ATEMORIZADO POR EL ACOSO DEL ESPAÑOLISMO, ANTE EL CUAL NO SE DEJA DE SUCUMBIR

Estando en ésas, unos resultados electorales a la baja, más la incapacidad de abrir vías de diálogo con los nuevos sujetos políticos aparecidos en el panorama español, provocan tales tensiones internas en el PSOE que producen simultáneamente el derrocamiento de quien era su secretario general, Pedro Sánchez, y la entrega del Gobierno de España al PP de la corrupción mediante abstención mayoritaria del grupo socialista del Congreso, la cual invalidaba al PSOE como alternativa política. El largo ciclo que se abrió con Felipe González en la Secretaria General del PSOE se cierra cuando, como chivo expiatorio, llevaron a Pedro Sánchez al borde del abismo y lo empujaron hacia el fondo. Los ídolos crepusculares no contaron con que allí, en lo hondo, estaba la militancia de a pie, la que quedaba que, al ver caer al defenestrado secretario general investido como mártir y héroe, lo catapultó de nuevo a la candidatura para el cargo del que fue arrojado. Galileo, con su teoría de los graves, podría ayudar a completar el diagnóstico: también en el planeta político hay cosas que caen por su propio peso, como es un partido en estado de decrepitud. Queda pendiente el pronóstico. Quizá haya un Galileo redivivo que pueda retomar las palabras del renacentista: “Eppur si muove”.

AUTOR

  • José Antonio Pérez Tapias

    Es miembro del Comité Federal del PSOE y profesor decano de Filosofía en la Universidad de Granada. Es autor de Invitación al federalismo. España y las razones para un Estado plurinacional. (Madrid, Trotta, 2013)

Artículo “Porque soy socialista”

Fuente: http://www.multiforo.eu/Colaboraciones/2017/PorqueSoySocialista.htm

 

Comparto sus palabras, del blog de Victor Arrogante, un blog que recomendo seguir, sin duda así no sentimos los que somos socialistas de corazón, huerfanos de representación.

Sin duda merece la pena leerlo.

Abandoné la militancia en el Partido Socialista Obrero Español hace unos años, después de treinta; aunque nunca la militancia socialista por la igualdad, la justicia social y la solidaridad. Desde que conocí estas ideas, enseguida me di cuenta que era algo por lo que merecía la pena luchar y ha perecido la pena.

La justicia social, la desigualdad y la solidaridad, fueron demandas del Partido de Pablo Iglesias y transcurridos más de cien años, en lo esencial, deben seguir siéndolo. Proclamas y reivindicaciones vigentes, para el mayor bienestar y dignidad de las personas. Por aquel entonces se consideraba que la sociedad era injusta, porque dividía a sus miembros en clases desiguales y antagónicas: los dominantes y los dominados. Los que lo tienen todo, recursos, dinero y poder; y los que nada tienen, salvo su fuerza vital para trabajar. Los privilegios de la burguesía estaban garantizados por el poder político y económico, del cual se valía para dominar a los trabajadores. Por superar estas contradicciones comenzó la lucha de los socialistas decimonónicos. Aquel análisis, vale para hoy. Las clases sociales siguen existiendo y la lucha necesaria.

Cuando todo iba consiguiéndose y superándose lentamente, durante la Segunda República, llegó la guerra y con ella, la oscura noche de la dictadura. Muerte, dolor, exilio y sufrimiento para tantos compañeros y compañeras, que posiblemente no entenderían hoy la situación por la que atraviesa el Partido; sin un norte ideológico claro, o si lo tiene, peor todavía.

La historia del PSOE es larga en debates sobre ideas, estrategias y objetivos. En el Congreso de Suresnes (1974) comenzó el cambio de orientación política e ideológica, de la edad moderna del Partido; donde se acordó adaptar la idea y la acción a la lucha por la democracia y las libertades desde el interior. En el XVIII Congreso (1979), con aquel «hay que ser socialistas antes que marxistas» de Felipe González (y su maniobra de dimisión como secretario general), continuó la revisión ideológica y ya no se ha parado. Aquel día, que por cierto estaba yo en el servicio de orden, entendí lo que significaba aquel discurso: vaciarse, soltar lastre, entregar el método, la forma de la acción y algunos objetivos históricos, por el reconocimiento internacional.

Durante la Transición a la democracia, el Partido y su siempre leal y responsable política de Estado, entendió que lo primero era lo primero y por tanto prioritario. Con ello se volvió a perder algún que otro principio ideológico y seña de identidad: hay que ser socialista antes que marxista y además sin República y con monarquía.

Con los primeros gobiernos socialistas, todo fue diferente. Desaparecida supuestamente la lucha de clases, comenzó el avance hacia el bienestar: educación para todos, sanidad universal, prestaciones y derechos sociales; cultura, inversiones, hospitales y carreteras. Parece que podíamos convivir con el «capitalismo». El objetivo: la construcción del Estado del Bienestar, poco a poco, todo se fue frustrando. El bienestar con democracia, no era lo mismo que el socialismo democrático; el capitalismo estaba intacto y la ideología socialista en venta.

Y llegamos al estado actual. La ciudadanía se aleja de la política y entiende que los políticos son el cuarto principal problema de España. El pesimismo está instalado en cuanto a la situación económica y la coyuntura política, según el último barómetro del CIS. Para el 62,1% de la población la situación económica en «mala o muy mala» y para el 66,8% es «mala o muy mala» la situación política y con pocas esperanzas en el futuro. El 42,8% considera que dentro de un año la economía estará igual y para el 21,7% estará todavía peor. Sobre la coyuntura política la percepción de futuro es peor para el 47,8% y seguirá igual para el 23,6%.

Los votos han dado el poder a la derecha más reaccionaria. Los electores han dado la espalda al partido socialista y el partido se ha ido olvidando de sus votantes de siempre. La derecha tiene todo el poder y está haciendo uso de él para acometer reformas estructurales que han desvirtuado el propio Estado social y democrático de Derecho, así como bloquear las iniciativas progresistas que se presentan en el Congreso. Pese a que el Gobierno suspende estrepitosamente por su posición frente a la corrupción, la respuesta dada a la crisis de los refugiados y al procés soberanista en Catalunya, en la última encuesta publicada por El País, el PSOE se deja 3,7% de los votos con respecto a los malos resultados del 26-J, no se esperan avances y más parece que está invernando. Ante su desastrosa situación, el PSOE sigue facilitando el gobierno a Rajoy; hace una política a la zaga de la derecha, dicen que por responsabilidad.

No conozco los debates internos del PSOE previos al nuevo Congreso; solo las luchas por el poder que se observan a simple vista. Ni la una ni el otro ni el de más allá parece que tienen grandes propuestas estratégicas e ideológicas que abran nuevas alamedas. Ha habido demasiada renovación en la historia reciente del Partido que tiene que enfrentarse con su realidad ideológica y política, con las políticas hechas y valorar si esas políticas han sido las causas del alejamiento y el descenso del apoyo electoral y el rechazo social; y rectificar en el modo de ser y actuar para el futuro.

Decía en el año 2012 en mi artículo «Algo por lo que merece la pena luchar» (y hoy no quito ni una coma), que los socialistas tienen que hacer una oposición seria y contundente, en un frente amplio de izquierdas; enfrentarse y dar respuestas a los nuevos retos que la sociedad demanda; dotarse de una organización fuerte, sólida y participativa, en la que la opinión de las bases sean tenidas en cuenta; leal con las ideas, principios y valores socialistas de siempre; representar los intereses de quienes tienen que trabajar para poder vivir y a los más necesitados socialmente; presentar un modelo social diferente y alternativo, por una sociedad justa, en la que la igualdad sea una realidad y la solidaridad una forma de ser y actuar. Tiene que recuperar la ideología socialista, con todas las consecuencias, como fondo y forma de hacer política.

Hoy no milito en el Partido ni en ningún otro y porque soy socialista me he impuesto luchar y difundir los valores y principios que identifican la justicia social, la igualdad y solidaridad, en una república laica y federal. La lucha sigue siendo necesaria. «Perder la esperanza no es una opción» (Recomiendo encarecidamente la entrevista a Bernie Sanders)

“Sólo” y la tilde de la nostalgia

Fuente:http://www.eldiario.es/zonacritica/Solo-tilde-nostalgia_6_601299895.html

15/01/2017 – 19:57

Más que la cebolla en la tortilla, más que los grumitos del Colacao, un cisma divide irreconciliablemente a las dos Españas: la tilde en sólo. Durante años la RAE recomendó usar la tilde cuando solo fuese equivalente a “solamente”, hasta que en la Ortografía de 2010 la desterró al rincón de las tildes demodés como ya pasó con fué, á y otros vestigios acentuales. Un reducto no despreciable ( incluyendo ilustres académicos) se declaró insumiso ante esta nueva disposición ortográfica. ¿La razón? Aseguraban que sin la tilde, solo pasaba a ser ambiguo. Lejos de ser una disquisición peregrina entre especialistas, la tilde en solo despierta ánimos encendidos en los no pocos hablantes que la defienden con pasión:

Seguiré escribiendo sólo con tilde hasta el día en que me muera y nadie podrá impedírmelo.

Hace unos días, El País titulaba así en su primera plana:

El gobierno tramitará solo las leyes que pacte previamente con el PSOE

Y al olor del titular no tardaron en salir las hordas de tildianos tradicionalistas para señalar con gran indignación que, ante ese solo destildado, era imposible interpretar el titular.

Hoy en la portada de El País: la importancia de la tilde en sólo.

¿Tramitaba el gobierno las leyes en soledad? ¿O se refería a que las leyes pactadas con el PSOE serían las únicas que el gobierno que tramitaría? A pesar de las lamentaciones de los nostálgicos de la tilde, con un poco de comprensión lectora y asumiendo que la interpretación más sencilla es la más probable, el titular de El País no resultaba ambiguo: si el gobierno pacta las leyes con el PSOE, entonces necesariamente no las tramita en soledad sino que solamente va a tramitar esas. Como casi siempre en lengua, el contexto nos permite interpretar adecuadamente el titular.

Pero el tildiano común es pertinaz y suele desplegar en cuanto surge el debate un arsenal de ejemplos con solo descontextualizados para intentar demostrar que esa tilde es irrenunciable. Estuve en casa solo una hora. ¿Estuve solamente una hora? ¿Estuve sin nadie más? Lo que los tildianos olvidan es que cualquier producción lingüística desprovista de contexto es potencialmente ambigua. De hecho, la propia palabra “solo” es ambigua en otros muchos contextos sin que haya tildes que lo resuelvan. Me tomé un café solo. ¿Sin leche o sin compañía? No se oye a la desnortada tildesía bramar por este caso.

Y es que solo es una de las numerosísimas ambigüedades que tiene la lengua. Nadie se plantea tildar éntre, sóbre, cábe, bájo, pára, a pesar de que todas ellas son palabras en las que la preposición coincide con un verbo conjugado. El uso diario de la lengua está cuajado de frases potencialmente ambiguas que de facto no lo son porque las frases no se producen aisladamente, y la situación y el contexto suelen ser suficientemente explícitas como para que una de las interpretaciones resulte evidente, sin necesidad de poner tildes a lo loco: vi a la niña con el telescopio; te espero en el banco.

¿Y cómo sé yo que se refiere a una salida de emergencia y no a una mujer con ganas de mambo? Porque está en lo alto de una puerta.
¿Y cómo sé yo que se refiere a una salida de emergencia y no a una mujer con ganas de mambo? Porque está en lo alto de una puerta.

De hecho, los defensores a ultranza de las tildes diacríticas se olvidan de que esa tilde que con tanta pasión defienden en la escritura como imprescindible es inexistente en la lengua hablada, sin que ello conlleve mayor problema de comprensión. Cuando tenemos la mala fortuna de encontrarnos ante una frase verdaderamente ambigua en una conversación, lo habitual es que el interlocutor pregunte para salir de dudas. Los chistes son especialistas en explotar estos dobles sentidos que, más allá de la broma, no suelen plantear problemas reales de interpretación:

-Póngame un café. -¿Sólo? -Qué poder de convicción tienes Marisa, ¡Que cojones, que sean 2!

-Hijo, ¿quién te ha regalado toda esa ropa?
-Los zapatos y el pantalón, unos amigos del colegio y mamá, la chupa.
-Lo sé. ¿Y la cazadora?

Entonces, si solo no es más que otra palabra ambigua de tantas y no supone mayor problema que en los demás casos, ¿a qué tanto ruido? En último término, lo que las convicciones tildistas esconden en la mayoría de los casos es pura nostalgia de en mis tiempos lo hacíamos así, más morriña de los cuadernos Rubio que argumento racional. La tilde en solo es el pañuelo de tela o el reloj de bolsillo de la ortografía: poco práctico, conservador, desfasado, pero los nostálgicos que lo usan están convencidos de que les hace parecer más distinguidos.

Tildiano tradicionalista haciendo  proselitismo de "sólo". | Foto:  MEME TN (con licencia Creative Commons).
Tildiano tradicionalista haciendo proselitismo de “sólo”. | Foto: MEME TN (con licencia Creative Commons).

Vaya por delante que, lo diga la Academia o el papa de Roma, los hablantes somos soberanos y tenemos potestad total para escribir y hablar como queramos sin reconocer más autoridad que el entendimiento mutuo entre hablantes. Decidir tildar solo por nostalgia es tan válido como cualquier uso que un hablante quiera hacer de la lengua. Pero merecería la pena pararse a pensar en las consecuencias que nuestras filias acentuales tienen sobre el sistema ortográfico en general.

Cuando defendemos la tilde en solo, estamos engordando innecesariamente la pila de excepciones y casos especiales del idioma. Y cuantos más casos hay que memorizar para saber escribir de acuerdo a la norma, menos accesible resulta la lengua. Y es que nuestras preferencias ortográficas van más allá de lo individual: defender la tilde en solo es complicar innecesariamente el sistema de escritura a los que están por llegar y a quienes nuestras nostalgias ortográficas les dicen más bien poco (niños, hablantes de otras lenguas, analfabetos), haciéndolo además desde la comodidad de quien ya se lo sabe y no tiene que hacer el esfuerzo de aprendérselo.

Resistirse a eliminar la tilde en solo por nostalgia es como oponerse a que desaparezcan los bordillos de las aceras arguyendo que “en mi infancia nunca hubo rampas de accesibilidad”. Que la relación entre cómo se pronuncian las palabras y cómo se escriben sea transparente y que el sistema ortográfico resulte lo más racional y usable posible para todos no es solo una cuestión de estética o de obediencia a una norma. Es una forma de justicia social que construimos entre todos los hablantes.