Por un Gobierno de progreso ya

Fuente:

https://www.eldiario.es/tribunaabierta/MANIFIESTO-Gobierno-progreso_6_921867820.html

Las elecciones de abril abrieron la posibilidad de que una mayoría progresista pudiera entenderse para gobernar de forma conjunta. La ciudadanía se movilizó de forma masiva para mandar un mensaje claro:  No queremos a la extrema derecha cerca de los mandos del Estado.

Pero el entusiasmo generado tras las elecciones se está disipando ante la dificultad de PSOE Y UP de ponerse de acuerdo en la negociación de gobierno.

Los problemas de millones de personas no se detienen a la espera de que los partidos hagan su trabajo.

Somos muchos quienes estamos preocupadas y preocupados por los desahucios que no cesan, por la precariedad laboral, por el precio del alquiler, por la pobreza infantil, por la ley mordaza y sus limitaciones a la libertad de expresión y creación, por la brecha salarial entre hombres y mujeres, por la violencia de género, por la crisis social y ecológica, por la creciente desigualdad entre quienes más tienen y quienes tienen menos, por los derechos LGTBI, por la cultura, la sanidad y la educación y por las crisis territoriales.

Somos muchos quienes creemos que es urgente ponerse a trabajar YA por el país y sus gentes.

La ciudadanía expresó a través de sus votos un mensaje claro que obligaba a los partidos a entenderse. Nadie obtuvo mayoría suficiente como para gobernar en solitario y encuestas posteriores insisten en que la gente prefiere que haya acuerdos entre progresistas.  Es el momento de pactar, entenderse, ponerse de acuerdo. Es el momento de hacer política para la ciudadanía.

Quienes firmamos esta carta pública expresamos nuestra profunda preocupación ante las dificultades que se han presentado para dar curso a este mandato popular, urgente y necesario.

Más de dos meses después de los comicios, y ya fijada la fecha para el debate de investidura, aún no se vislumbra un acuerdo de gobierno entre las dos principales fuerzas de la izquierda española. La amenaza de una repetición electoral pone en evidencia el limitado avance de las negociaciones.

¿Por qué asumir el enorme riesgo de unas nuevas elecciones que podrían revertir el progreso democrático alcanzado en abril y abrir la puerta a la extrema derecha? No existe ningún bloqueo numérico ni ningún empate catastrófico que justifique poner sobre la mesa nuevos comicios. No hay ningún argumento razonable que valide la renuncia a gestionar el resultado de unas elecciones que han abierto la posibilidad a un gobierno que amplíe derechos construyendo nuevos horizontes de igualdad y justicia social.

Firmamos esta carta pública como ciudadanas y ciudadanos preocupados por el bien común.

Así, instamos a las dos grandes organizaciones progresistas de nuestro país, PSOE y Unidas Podemos, a que inicien de una vez por todas, con seriedad, generosidad y altura de miras, desde el reconocimiento y respeto mutuos, la negociación de este gobierno plural progresista por el que votó la ciudadanía española en abril. No queda ya tiempo. El futuro de nuestra democracia nos lo exige.

Listado de firmantes

Javier Bardem, actor

Almudena Grandes, escritora

Aitana Sánchez Gijón, actriz

Pilar del Río, periodista y presidenta de la fundación Saramago

Manuel Rivas, escritor

Bob Pop, colaborador de TV, escritor

María Rozalen, cantante y autora

Pedro Guerra, cantautor

Antonio De la Torre, actor

Zahara, cantante y compositora

Jesús Maraña, periodista

Javier Valenzuela, periodista

Carlos Bardem, actor y escritor

Alberto San Juan, actor

Tristan Ulloa, actor

Lucia Etxevarría, escritora

Icíar Bollain, directora de cine

Pilar Bardem, actriz

Melany Olivares, actriz

Luis García Montero, escritor

Achero Mañas, director de cine

Guillem Martínez, escritor y periodista

Sergio Peris Mencheta, actor 

Isaac Rosa, escritor

Manuel Gómez Pereira, cineasta

Javier Gutiérrez, actor

Benjamín Prado, escritor

Guillermo Galván, músico

Azucena Rodríguez, cineasta

Javier Gallego Crudo, periodista

Juan Diego, actor

Juan Diego Botto, actor

Alberto Amman, actor

Cristina Fallarás, periodista y escritora

Montxo Armendariz, director de cine

Puy Oria, productora de cine

Olga Rodríguez, periodista y escritora

Fernando Berlín, periodista

Rosa María Artal, periodista

Emilio Gutiérrez Caba, actor

Rosana Torres, periodista

Miguel Mora , periodista

Ana Pardo de Vera, periodista 

Patricia López, periodista

Ismael Serrano, músico

Charo López, actriz

Justa Montero, activista feminista 

Emma Suárez, actriz

Juan José Téllez, escritor y periodista

Santiago Auserón, músico

Pascual Serrano, periodista

José Luis Gómez, director de teatro y académico de la RAE

Miguel del Arco, director teatro

Lluís Pasqual, director de teatro

Miguel Rellán, actor

Pablo Messiez, dramaturgo y director

Mercedes Sampietro, actriz

Marta Sanz, escritora

Beatriz de la Gándara, productora

Juan Margallo, dramaturgo, director y actor

Juan Torres López, economista

Víctor García León, director de cine

Carlos Berzosa, economista

Petra Martínez, actriz

Chus Gutiérrez, cineasta

Gloria Muñoz, actriz

Rubén Ochandiano, actor

Fermín Cabal, dramaturgo

Chato Galante, activista

Almudena Carracedo, cineasta

Javier Ruibal, cantautor

Adoración Guaman, profesora de Derecho del trabajo

Tito Muñoz, escritor y creativo publicitario

Jonathan Pocoví, músico y autor

Alexis Díaz-Pimienta, escritor, repentista, investigador y docente

Stewart Mundini, poeta

Susana Hornos, actriz

Antonio Romera “Chipi”

Mónica Andrade, periodista

Vanessa Jiménez, periodista

Magda Mora, profesora

Pura Francisco, periodista jubilada

Steven Forti, historiador

Xose Manuel Pereiro, periodista

Marina Sáenz, catedrática y activista Trans

Pedripol, viñetista

Gorka Castillo, periodista

Rosa Pereda, periodista

Marcos Ricardo Barnatán, escritor

Amanda Andrades, periodista

Antonio Tena, catedrático

Ritama Muñoz Rojas, escritora

Javier Divisa, periodista

Emilio de la Peña, periodista

Luis Felipe torrente, periodista

Maria Jose Pastor, profesora

Samuel y Sara Echebarria, estudiantes

Isabel Camacho, periodista

José Luis Villacañas, catedrático de Filosofía

Xandru Fernández

Pedro Olalla

Marina Lobo, periodista

Enric Bonet

Guillermo Fernández

Carmen de la Ossa, profesora

Pilar Ruiz, escritora y cineasta

Bruno Estrada, economista

Sara Illan, actriz

Paloma de Villota, productora

Cristina Andreu, cineasta

Javier Gancedo, guionista

Luis Suárez, urbanista

María Teresa Sempere López, limpiadora

Ainhoa Pernaute Pérez, periodista

Irene Crespo Cortés, periodista

Andrea Jaurrieta, directora

Teresa Font, montadora

Ana Lozano, maquilladora

Manuel Morón, actor

Pablo Zumarraga, montador de cine

Ramón Senent, equipo informativos TVE

Aitor Zumarraga, estudiante Ciencias Políticas

Gloria Zumarraga, filóloga

Mar Andreu Cuevas, educadora 

ura Francisco, periodista jubilada

Carmen Peire, escritora

Teresa Fernández Ramos, economista

Carlos Olalla, actor

Luz Olier, actriz

Alfredo Manuel Martin Mugica, actor

Rafaela Monica Gutiérrez Cano, actriz

Jose Pascual Hervas, actor

Pablo Telatko, trabajador Once

Jorge J Montes Salguero, profesor de universidad

Luisa Gavasa, actriz

Jose Taboada Valdes, arquitecto

Maria Sol Gómez Arteaga, trabajadora social

Elena Vazquez Minguela,

Solange Maria Voiry, pre jubilada

Jaime Ruiz, docente

Enrique Simon, actor

Esther García Rodríguez, cineasta

María Luz Megido Alonso

Pepa Farre, artesana

Rosana Pastor, actriz

Carmen Peris Legaz, directora de producción

Javier Moran Seijas, maestro y músico

Marcelo Mendes, Profesor Universidad Complutense

Victor Abundancia,

M Rosario Cáceres Misa

Alba Canton López, periodista

Laura Repullo, consultora

Ana Fernández Vazquez

Eva Bernalte Sánchez

Juan Calot Paso

Jose Luis Sayago Ayuso, actor, guionista, director

Jose Manuel Sánchez Mesejo, jubilado

Maria Concepcion Sánchez Cambeses

Antonio Galvez Albero, actor

Osman Vega, editor

Miguel Angel Almodovar, sociologo

Antonio Xufre, jubilado

Oscar Suarez Fernández, desempleado

Juan Porta Pequeno, parado de larga duración

Dionisio Fernández Diaz, jubilado

Terry Lee Daymont, jubilada

Berta Ojea, actriz

Silvia Cartana Ortega, actriz

Gloria Rodríguez Gallego, actriz

Yolanda Alvarez Ulloa, actriz

Laura Mercedes Cepeda,

Jose Manuel Varela

Miguel Rollon, poeta

Marina Ortiz Lenoir-Grand, directora de producción

Africa Gonzalbes Boja, actriz

Rosa Estevez Ramos,

Monica Gómez Leiva

Miguel Angel Alcantara, productor teatral

Leonor Lara

Paloma Calzada Sánchez

Angel cardo Flores, Ingerniero informático

Ana Parrado Rojas

Fernando López Sánchez

Victoria Pérez Mora

Mari Carmen García Marina

Yolanda Claros Torres, maestra

Olga Ortiz Hedesa, jubilada

Pepa Terron Canton, pensionista

Pilar Gómez Gómez, inspectora educación

Nina Blanco Huertas, enfermera jubilada

Vicenta Pérez ferrando, jubilada

Maria Antonia Luque Ruiz

Vicen García, jubilada

Alberto Vazquez Minguela

Edurne Gonzalez, recepcionista

Guillermo González Anton

Nieves Martínez Pinero, auxiliar administrativo

Jose Antonio García Uceda, jubilado ensenanza

Eduardo G. Anton

Marcelo Mendes, Doctor en Psicologia, profesor de la Complutense

Victor Abundancia, aka Victor Coyote, musico de artista

Julia de Castro, actriz y cantante

Grupo De la Purisima

Jorge Valverde, poeta

Carlos Rivera Lauria, artista plástico

Abel Azcona, artista plástico

Jose Abajo Izquierdo, artista plástico

Alfredo Llopico, gestor cultural y comisario de la Fundacion Caixa Castellon

Lula Gómez, realizadora directora de la academia de animacion de Barcelona

Juan Martin, fotografo de moda

Enrique Alcides, actor

Patricia Soley Beltran, sociologa y Premio Herralde de ensayo

Daniel Pascual Redondo, director adjunto del Centro Nacional de Danza

Hector Salud Eckerdt, director de arte y gestor cultural

Gema Hassen Bey, doble medallista paralimpica y activista LGTBI

Nani Castaneda, musico, grupo Ninos Mutantes

Artículo de El Periódico “Un otoño turbulenta, por Joan Tapias”

www.elperiodico.com/es/opinion/20190831/articulo-joan-tapia-un-otono-turbulento-boris-johnson-salvini-investidura-espanola-7613339

Nadie sabe qué va a pasar en el cuatrimestre que empieza, pero seguro que va a ser complicado y turbulento. Hay inputs negativos, también positivos pero bastantes menos. El pesimismo radical es, pues, precipitado.

La presidencia de Trump del ‘America first’ y la pulsión proteccionista amenaza el orden político y económico mundial. Lo dio a entender la semana pasada el presidente de la Reserva Federal americana, Jerome Powell, al decir que los bancos centrales no tienen la receta para corregir los efectos negativos de las guerras comerciales. Consecuencia: Trump tuiteó que no sabía si el gran enemigo de América era el presidente chino o Powell, al que él mismo eligió para presidir la Fed y que no ha sido sumiso. Cuesta pensar que, con este patriarca, el mundo pueda rodar bien.

Pero el pasado fin de semana la reunión anual del G-7, relevante en la gobernanza mundial, fue mejor de lo esperado. Trump rebajó su discurso contra China, Macron consiguió suavizar algo las tensiones y no acabó como el rosario de la aurora del año pasado en Canadá. Quizá Trump se desdiga –la incoherencia es su seña de identidad– pero no quiso romper la porcelana del G-7 que, aunque tiene serios problemas –la ausencia de Rusia y China– ayuda a encauzar crisis. ¿Cree que el G-7 del 2020 (en Florida) puede servirle en su campaña presidencial?

El ‘brexit’ definitivo

Biarritz también ha puesto de relieve que Europa sigue y que Macron puede ser una voz respetada, junto a la cancillera Merkel que está en su última etapa. Pero su retirada y la posible recesión alemana por la caída de las exportaciones (el 47% de su PIB) no son buenas noticias. Alemania es la locomotora de Europa y Merkel una europeísta convencida. Por eso preocupan las elecciones de este domingo en dos ‘landers’ del Este –Sajonia y Brandenburgo– pues en ambos la ultraderechista y antieuropeista Alternativa por Alemania puede ser la primera o la segunda fuerza, desplazando a la CDU y al SPD.

Asusta el fundamentalismo de Boris Johnson y también, aunque menos, las elecciones de mañana en el este de Alemania

Pero lo más inminente y aparatoso es la apuesta de Boris Johnson por el ‘brexit’ definitivo, aunque sea sin acuerdo, el 31 de octubre lo que tendría graves efectos económicos. El nacionalismo primitivo del conservador Johnson pesa más que los intereses del mundo económico y financiero y le incita incluso a violentar las normas en el país que fue la cuna del parlamentarismo. Que en Gran Bretaña tenga tanto empuje el nacionalismo populista y de ribetes autoritarios –en parte por la extravagancia de la izquierda laborista de Jeremy Corbyn– da que pensar. 

Y la salida de Gran Bretaña, cuando se acabe de estrenar la nueva Comisión de Bruselas, sería una potente pastilla depresiva para la UE. Salvo que una difícil alianza de laboristas, liberales, verdes, nacionalistas escoceses y conservadores moderados logre parar los pies a Johnson, que admira a Churchill, pero puede lograr todo lo contrario. Churchill salvó a Inglaterra y a Europa. Johnson puede desmantelarlas. 

Pero la pulmonía alemana y el cáncer inglés tienen contrapunto italiano. Allí el extremista Salvini, que quería forzar elecciones anticipadas para obtener «plenos poderes» a lo Mussolini, ha sido frenado por un nada fácil pacto de los populistas izquierdosos de 5 Estrellas (con muchos más votos y menos venezolanos que Podemos) y la izquierda clásica socialdemócrata. Que en Italia el populismo antieuropeo de Salvini pierda no compensa lo otro… pero algo recompone.

En este contexto la situación española, con una economía que crece, pero se va a desacelerar y con una posible parálisis política si tienen que repetirse elecciones, no es alentadora. ¿Se van a tener que repetir? Con un PSOE sin alternativa pero con solo 123 escaños, un Rivera que transita del liberalismo al fundamentalismo antisanchista, un Pablo Iglesias que no mira ni a Portugal ni a Dinamarca sino a la vicepresidencia, y un PP que cree que lo del PSOE con Rajoy del 2016 no es moneda de curso legal, es bastante probable.

Falta de responsabilidad

Alguien me asegura que en la península falta responsabilidad por todas partes menos por una, Urkullu. Pero el PNV es pequeño y no se puede votar ni en Madrid ni en Barcelona. Exageran, pero es cierto que el lendakari estuvo más presto a investir a Rajoy que el PSOE. Y ahora a Pedro Sánchez que el PP. Sorprendente.

Y la parálisis de Madrid envenena Catalunya. En plena campaña electoral –si se repiten– llegará la sentencia del Supremo contra los dirigentes independentistas. ¿Tendrá que administrarla un Gobierno en funciones? Aunque en Washington el patriarca fuera otro, aquí el otoño sería turbulento. 

JOAN TAPIAS (El Periodico de Catalunya)

¿Se avecina una nueva crisis mundial diez años después de la quiebra de Lehman Brothers?

Fuente: https://www.nuevatribuna.es/articulo/economia/crisis-mundial-quiebra-Lehman-Brothers/20181015121514156537.html

Hace pocas fechas se cumplió el décimo aniversario de la quiebra de Lehman Brothers, que provocó un auténtico terremoto en las finanzas mundiales, y por ende, en todo el sistema económico mundial, que supuso la pérdida de una gran cantidad de puestos de trabajo. Pasado todo este tiempo, hay muchos expertos que pronostican una nueva crisis mundial de consecuencias peores que la de hace 10 años, y todo esto debido a que no hemos aprendido la lección:

  1. La Banca sigue siendo un gran negocio de unos pocos basado en una gran ruleta de casino, que cuando las apuestas salen mal, quien paga es el resto de la ciudadanía
  2. La desigualdad ha aumentado en estos años de forma exponencial por causa del desempleo y la precariedad del empleo, situación que al final nos lleva al desastre financiero.
  3. Nuestro sistema político está manipulado por las grandes corporaciones y las élites económicas mundiales al tener “secuestrada” la democracia en forma de totalitarismo invertido, tal y como lo definió el profesor Sheldon S. Wolin.

A todo esto, hay que añadir que nuestro mundo cambia, cada vez es más complejo, más abstracto y más global, y hace que nos sintamos a la deriva sin comprender lo que realmente sucede.

La humanidad se enfrenta a diversos retos

  1. No podemos seguir el ritmo de depredación de los recursos de nuestro planeta. En poco menos de 200 años nos hemos consumido la mayor parte de lo que a la Tierra le ha costado generar a lo largo de millones de años. Esto nos obliga a plantearnos un nuevo concepto de prosperidad y cuestionarnos los actuales modelos productivos y de consumo.
  2. Desde lo social, nos enfrentamos a un envejecimiento progresivo de la sociedad y al fenómeno de las migraciones. Además, han surgido nuevos conflictos que no están vinculados a cuestiones de clase, pero que afectan a otras desigualdades, como, por ejemplo, la situación de subordinación que siguen sufriendo las mujeres.
  3. La transformación del mundo del trabajo por los avances tecnológicos hace necesario repensar el trabajo más allá del empleo, desde otra racionalidad, una que contemple la utilidad de otro modo más allá del beneficio económico, que entienda que la noción de actividad no siempre es sinónimo de trabajo remunerado, y nos haga pasar del derecho al trabajo al derecho al bienestar.
  4. Un nuevo mapa geopolítico con la presencia de nuevos actores con capacidad de influir en los asuntos internacionales, que a menudo se estructuran como redes deslocalizadas que hacen más compleja las relaciones de poder. Esto nos obligará a pensar en estructuras Supra-Estado e Infra-Estado, donde en cada nivel se ejecutarán las acciones que sean más eficaces, a la vez que tendremos que plantear un nuevo modelo de democracia y participación ciudadana.

Por lo tanto, las soluciones que se aporten requerirán nuevos planteamientos, a veces audaces, pero nunca echando la vista atrás hacia modelos pasados.

Hasta ahora, ni los partidos políticos debaten, ni las instituciones democráticas facilitan el contraste de opiniones y argumentos sobre estos grandes retos que tenemos. Las propuestas por parte de la izquierda política siempre han tenido un carácter reactivo a las acciones impuestas por los gobiernos y corporaciones, en vez de proponer acciones ilusionantes de esperanza que evitaran, a una buena parte de los ciudadanos, la búsqueda de soluciones en opciones populistas de extrema derecha que nos recuerdan a los años 30 del siglo pasado.

Para abordar cualquier proyecto político alternativo, necesitamos una reflexión estratégica que haga un enfoque ambicioso, abstracto, mediado, complejo y global de nuestra sociedad y que dé respuestas a todos estos retos que tenemos por delante.

Nuevo Observatorio de ATTAC

ATTAC ha creado un nuevo Observatorio para desarrollar, sin ataduras ni sometimiento a los partidos políticos, una reflexión sobre cómo sería una nueva sociedad en la próxima década de los años 30 de este siglo XXI, donde se definirá las relaciones económicas, sociales y políticas que deberían ser el eje de funcionamiento de esta nueva sociedad, donde se requerirá la creación de nuevos mapas cognitivos, nuevas narrativas políticas, nuevos modelos económicos y mecanismos de control colectivo, teniendo en cuenta sobre todo, una nueva interface tecnológica y de inteligencia artificial que nos permitan ordenar los fenómenos complejos para beneficio de la humanidad.

En definitiva, nos proponemos crear un nuevo sentido común que ilusione, que incluya propuestas de transición hacia el nuevo modelo, donde la gran mayoría social se vea representada, donde pueda surgir múltiples formas de vida,  donde cada persona pueda desarrollar sus capacidades, su creatividad y su talento sin estar sometida al dominio de otras personas o instituciones, siempre bajo los valores republicanos de: Libertad, Solidaridad, Responsabilidad, Respeto, Humildad, Justicia, Igualdad, Cooperación y, sobre todo…. ÉTICA.

Por último, es necesario expresar que nuestra misión se basa en generar las fuerzas duraderas que puedan sustituir, y no solo resistir, al capitalismo global, sin complejos y sin herencias pasadas, creando la esperanza de que otro mundo es posible.


Francisco Cantero, Coordinador del Observatorio Futuro Alternativo (ATTAC-Madrid)

Símbolos, crispación y líderes irresponsables Astrid Barrio

Fuente: https://www.elperiodico.com/es/opinion/20180829/simbolos-crispacion-y-lideres-irresponsables-articulo-astrid-barrio-7008872

 

Desde hace ya algunos años en Catalunya se libra una batalla por los símbolos políticos. Primero fueron los ayuntamientos gobernados por las fuerzas independentistas los que decidieron izar la estelada. En muchas ocasiones esa bandera que representa una aspiración política absolutamente legítima pero que no es oficial se ha mantenido incluso en periodo electoral, algo presuntamente delictivo que en el caso de Berga supuso la detención de su alcaldesa por negarse a comparecer ante el juez para declarar al respecto. Posteriormente, a raíz del encarcelamiento de los líderes independentistas, el lazo amarillo con el que se reivindica su puesta en libertad se ha convertido en el símbolo independentista  por excelencia y desde entonces ocupa instituciones y lugares públicos.

Tanto la presencia de esteladas como de material de apoyo a los políticos presos en las instituciones ha sido llevada a los tribunales. El TSJC ha dictaminado a instancias de SCC que el Ayuntamiento de Sant Cugat del Vallès debía retirar la estelada al estimar que su uso era partidista y que atentaba contra la neutralidad y ha recordado que garantizarla no depende de la voluntad de los poderes públicos. A diferencia de lo sucedido con la estelada, ese mismo tribunal no ha admitido a trámite un recurso que exigía la retirada cautelar de los lazos, las pancartas y las fotos de apoyo a los políticos presos de las instituciones. Ello no ha impedido que Ciudadanos haya iniciado una campaña para retirar la simbología independentista de las instituciones, que en Reus acabó en altercado al tratar de descolgar una pancarta. Ese incidente vino a sumarse a los que se habían producido en algunas playas cuando ciudadanos antiindependentistas trataron de retirar cruces amarillas en memoria de los presos,  y a los que hace días enfrentan a independentistas e independentistas por la retirada de lazos amarillos del espacio público.

El hecho de que algunas de las personas que retiraban lazos hayan sido identificadas por la policía, circunstancia que está siendo investigada por la fiscalía, y  la agresión sufrida por la esposa de un miembro de Cs a las puertas de la Ciutadella después de que un individuo le recriminara que retiraba y arrojaba lazos al suelo, bien fuese por motivos políticos o cívicos, han hecho aumentar la tensión. Hasta el punto que en la manifestación de repulsa a la violencia convocada por Cs un cámara de televisión, confundido con uno de TV-3,  ha sido agredido después de que el partido hubiese recriminado a ese canal un tratamiento de la agresión a la mujer poco riguroso.

En Catalunya no hay un conflicto civil generalizado pero sí que están creciendo los enfrentamientos, las agresiones y los señalamientos por parte de ambos bandos. Y  lo más inquietante es que algunos líderes irresponsables tanto independentistas como unionistas ven la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio y por puro interés partidista siguen alimentando la crispación. Es lo que consiguen al criminalizar siempre al adversario y al no reconocer nunca ningún error.

iDental: “mercachifles” sin corazón

Fuente: www.diariosanitario.com/idental-mercachifles-sin-corazon

Antonio M. Ñúñez-Polo AbadAbogado

 

Por sorpresa, sin previo aviso. Así ha cerrado sus puertas la clínica iDental en Albacete dejando colgados a muchos pacientes y a todos sus trabajadores. La mayoría de los pacientes, además, han visto interrumpidos sus tratamientos y ahora son deudores de los bancos que los han financiado. Las víctimas, llamémoslos por su nombre, se agolpan a las puertas de la clausurada clínica buscando desesperadamente respuestas.

Lo cierto es que la situación se veía venir. iDental era un gigante con pies de barro. Dos espabilados, llamados Vicente Castañer Blasco y Antonio García Pellicer montaron la empresa hace sólo cuatro años en Alicante. A velocidad de vértigo, empezaron a abrir clínicas por todo el territorio nacional. Su actuación mercantil era clara. Querían hacerse con las personas que no podían permitirse un tratamiento en cualquier otra clínica y ofrecían unos precios por tratamiento extraordinariamente competitivos. Pero claro, al ejecutar un desmesurado crecimiento que les hizo abrir casi cincuenta clínicas en todo el territorio nacional, su nivel de endeudamiento alcanzó niveles inasumibles. Y ello pese al dudoso acierto de muchos diagnósticos y tratamientos y a que el material que utilizaban e implantaban era low cost, en muchos casos, de una calidad lamentable. Pese a ello, pronto incurrieron en morosidad con los proveedores y la situación económica de la empresa se hizo insostenible.

Castañer y García Pellicer vendieron la empresa al grupo inversor Weston Hill, cuya cabeza visible está protagonizada por los hermanos Juan y José María Garrido. Las cuentas eran terroríficas, una deuda de más de 50 millones de euros generada en poco más de tres años de actividad mercantil. Conclusión: inviabilidad total y absoluta de las clínicas.

La situación es ya insostenible. Los propietarios de las clínicas, en lugar de promover un concurso voluntario de acreedores, lo que están haciendo es impagar sistemáticamente los alquileres de los locales así como a los proveedores. Uno de ellos, enganchado con más de un millón y medio de euros en pagarés devueltos, ha interpuesto demanda de concurso necesario de acreedores ante los Juzgados de lo Mercantil de Madrid.

Mientras tanto, en las clínicas, a sabiendas de la inviabilidad y la quiebra empresarial, han continuado ofertando y contratando servicios de odontología y, ahora, sin previo aviso, han echado la persiana. Sinceramente, considero que el asunto es querellable por estafa, como mínimo y que la Fiscalía debe intervenir inmediatamente ante la Audiencia Nacional, competente para conocer el asunto en la vía penal, al ubicarse las víctimas durante todo el territorio nacional. Por asuntos menos graves y menos claros ha intervenido la Fiscalía General del Estado. Ya está tardando en actuar en este asunto.

¿Qué pueden hacer los afectados? Coordinarse y reclamar unidos tanto en el procedimiento concursal como en el eventual penal que probablemente se incoará. Existe ya constituida una plataforma de afectados de Idental. Lo más aconsejable es unirse a la misma. En cuanto a los créditos solicitados para los tratamientos, al estar aplicados en origen a los mismos, podrían ser suspendidos, para lo que sería necesario requerir en tal sentido a la entidad bancaria y, en caso de no ser atendidos, formular demanda civil ante los Tribunales.

Lo cierto es que los “chiringuitos” dentales han proliferado como las setas en los últimos años. Hay que tener mucho cuidado. No se venden duros a cuatro pesetas. Yo hago dos reflexiones: Una, no entiendo por qué la salud bucodental íntegra no la cubre la Seguridad Social, no hablo de extracciones de piezas dentales, sino de un tratamiento integral como el que ofrece la sanidad privada, y dos, y no menos importante, la salud de las personas ni puede ni debe ser un negocio mercantil, la salud es un derecho que tenemos todas las personas por el hecho de serlo y resulta absolutamente lamentable que, en pleno siglo XXI y en un Estado que se proclama social y democrático de Derecho, sólo quienes económicamente pueden permitírselo, disfruten de una sonrisa perfecta y saludable. La sonrisa profident debe ser un derecho universal.

¡REFERÉNDUM REAL YA!

Fuente: lareplica.es/referendum-real-ya-2/

No seamos hipócritas. Toda persona con un mínimo de nociones políticas y/o periodísticas conoce perfectamente que el rey emérito, Juan Carlos I, está enfangado de corrupción hasta las cejas. Que hacía y deshacía y hace y deshace a su antojo, haciendo valer sus privilegios de sangre azul, escudándose en la connivencia con las élites del bipartidismo, jueces, fiscales, militares y policías que la Casa Real maniató y manipuló desde antes de “La Transición”. Ya lo advertía, hace más de dos décadas, el periodista Gregorio Morán en su libro ‘El precio de la Transición’: “”Juan Carlos I fue el mayor comisionista del país, su corrupción era descarada”.

El archivo secreto del ex-comisario José Manuel Villarejo, desvelado por El Español, recoge una conversación con la amante de Juan Carlos I, Corrinna Zu-Wittegenstein, que revela prácticas corruptas en grado mayúsculo: tráfico de influencias, comisiones, estructuras opacas, fraude fiscal y blanqueo, en un entramado más propio de una banda criminal que de una jefatura de Estado. Crecen cada minuto las sospechas de que el rey emérito es quien se esconde tras la “Z” del caso Gürtel.

La justicia tiene el deber de investigar seriamente al cada vez menos “presunto” delincuente. A él y a toda su red de colaboradores. Es más que probable que hayan cometido delitos muy graves contra la Hacienda pública. Con este pestilente aroma a corrupción, el Estado no puede mirar hacia otro lado como lleva haciendo 50 años.

 

El Marianato (2011-2018): en todo final hay un principio

Fuente: Diario Cuarto Poder

  • Los números de los destrozos infligidos al pacto social y a la mayoría de la gente común por las políticas económicas del PP son incontestables
  • La ausencia de responsabilidades de Gobierno le va a permitir al PP retornar a la crispación y disputarle así las posiciones ideológicas más duras a Ciudadanos

Un comienzo inesperado, pero previsible

Corría el año 2004 y había elecciones generales en esa primavera, en concreto, el 14 de marzo. El por aquel entonces superministro y vicepresidente del Gobierno de José María Aznar, Mariano Rajoy, se las prometía muy felices tras haber sido designado su sucesor. El Partido Popular había ganado las dos anteriores citas electorales y, a pesar de la nefasta Guerra de Iraq y la catástrofe del Prestige, eran los tiempos del “España va bien” y los sondeos seguían siendo favorables. Sin embargo, algo iba a cambiarlo todo: los atentados del 11M. La mentira como reacción instintiva gubernamental y la indignación ciudadana acabaron por llevar a José Luis Rodríguez Zapatero a la Moncloa.

En aquellos duros momentos para los populares, en los que las expectativas se vieron, de pronto, frustradas y cuando se intensificaron las críticas internas y no se oteaba un horizonte claro, se pudo ver al político de raza que era Rajoy: un conservador de la escuela de Cánovas, ferviente creyente del turnismo y consciente de la importancia de la paciencia como virtud política. Lo decisivo era manejar los tiempos y los suyos eran geológicos.

Después de una legislatura y media del Gobierno socialista, caracterizado por un particular atrevimiento en el ámbito de los derechos civiles y las libertades públicas – Ley de Igualdad, Matrimonio Homosexual, Memoria histórica – y un equilibrismo pretendidamente virtuoso y dialogante en cuestiones económicas y vinculadas a la construcción del Estado de bienestar, Zapatero decidió suicidarse políticamente en dos actos ante una encrucijada europea marcada por la crisis económica y la subsiguiente crisis de deuda. El primero tuvo lugar el 10 de mayo de 2010, cuando las presiones de los mercados financieros y las recetas de la ortodoxia neoliberal le llevaron a anunciar un Plan de Choque – reducción del salario del funcionariado, congelación de las pensiones, recortes ingentes en el Estado social, etc. – para acelerar los Planes de Austeridad con el objetivo de ajustar el déficit fiscal. Además anunció las tres reformas estructurales planteadas y exigidas por la Troika: la del mercado de trabajo, la “revisión” del Pacto de Toledo y la reestructuración de las Cajas de Ahorro. El segundo acto, particularmente simbólico, se produjo el 29 de agosto del siguiente año con la reforma constitucional pactada con el PP, que modificó el artículo 135 para blindar los intereses de los acreedores, estableciendo el pago de la deuda pública como prioridad absoluta del Estado frente a cualquier otro gasto. Así daba comienzo el MarianatoRajoy ganó las elecciones generales a finales de ese mismo año, pero su tiempo ya había comenzado con anterioridad.

Un pulso moral y material a la sociedad española

Por fin había llegado al poder y comenzaba su reinado alejado de los delirios de grandeza global de Aznar, cumpliendo a rajatabla los compromisos europeos y el Diktat alemán y frente al 15-M y la movilización creciente de la sociedad civil. Con presteza y eficacia para los intereses de los financieros, los especuladores y los gobiernos neoliberales, y con indolencia con los de abajo dobló el pulso material a la sociedad española, que el PSOE ya había iniciado. Tanto es así que, a los diez días de ser investido, constituyó un nuevo gabinete que reforzó la continuidad de las políticas de ajuste y de reducción del déficit público. Durante el siguiente año su gobierno siguió implacable: una vuelta de tuerca a la contrarreforma laboral, nuevos recortes en educación y sanidad por valor de 10.000 millones de euros y una reestructuración bancaria que supondría una concentración del sector inaudita al mismo tiempo que un nuevo sacrificio para una población exhausta. Estas medidas de política-económica no hicieron sino profundizar la segunda recesión económica y convertir el Reino de España en un páramo laboral. Baste recordar un par de datos: una tasa de paro del 27,1% y un paro juvenil del 57,22%.

Más allá de la propaganda y los relatos autocomplacientes de estos días del propio Rajoy y de la órbita mediática de su partido, que insisten en un balance de gestión macroeconómico positivo con creación de empleo neta después de estos siete años en el poder, solo se puede comprender el significado político del Marianato como la instauración progresiva de una nueva normalidad tras la crisis económica, que ha consolidado los recortes del Estado del bienestar, la erosión de los contenidos sociales de la Constitución del 78 y una sociedad más desigual. Como ha demostrado recientemente Emilio de la Peña en CTXTlos números de los destrozos infligidos al pacto social y a la mayoría de la gente común por las políticas económicas del PP son incontestables y explican una parte del clima de la sociedad española – entre la apatía y la resignación o el abatimiento – durante este último período, particularmente, tras el infructuoso e inacabable 2016 y el bloqueo político permanente, del que Rajoy volvió a salir triunfante electoralmente ante las ingenuas perspectivas de un Unidos Podemos de nueva creación.

Otra parte de este clima tiene que ver con el pulso moral que Rajoy le echó a la sociedad española con el otro brazo prácticamente desde el comienzo de su reinado: la ‘ley Mordaza’ y su restricción de derechos civiles, el control de RTVE y la influencia creciente sobre otros medios de comunicación privados, la normalización de la corrupción en el partido y la extensión de estas prácticas a la institución o la politización de la justicia se volvieron elementos de nuestro paisaje. Parecía que España no podía ser mejor que el Partido Popular. Estábamos ante una suerte de maldición bíblica: la corrupción no pasaba factura al partido del Gobierno y la patrimonialización de las instituciones nos recordaban que éramos una anomalía en Europa. En realidad, no éramos tan diferentes a otros pueblos del Sur. No hubiera sido posible seguir el Diktat alemán y llevar a la práctica esa economía política de la desposesión de las mayorías, si no se hubiera generado ese clima de apatía, que dejaba herida la autoestima del pueblo e intacta la desconfianza hacia la política que puede transformar las cosas.

Además Rajoy y su gobierno tuvieron que hacer frente al Procés catalán, que siguió desde su comienzo congregando en las calles a millones de personas cada año durante cada 11-S desde su comienzo, organizando una sociedad civil independentista más densa y, al mismo tiempo, generando más tensión y división en el conjunto de Cataluña. Ante el movimiento democrático –construido en torno a la reivindicación del derecho de autodeterminación de Cataluña– más persistente y masivo que ha habido en Europa en las últimas décadas la respuesta del Partido Popular fue, de un lado, la judicialización del conflicto y, de otro, dejar pasar el tiempo, confiando en que el globo se deshinchase. Tras los acontecimientos del 1-O y la proclamación de una hipotética República catalana, se decidió por la inédita aplicación del artículo 155 de la Constitución para suspender la autonomía catalana. Toda la crispación que el PP había desatado contra el PSOE y la reforma del Estatut desde la oposición, se convertía ahora en un estado emocional defensivo de una buena parte de la sociedad española, que servía al constitucionalismo español de esa particular coartada denominada “sentido de estado” para penalizar el debate político en torno a la organización territorial del país y a una idea diferente de España.

La sentencia de la Gürtel y la infidelidad a uno mismo

La sentencia del caso Gürtel, destapado mediáticamente por el País ya en 2010 y que había incluso llevado a Rajoy a los juzgados, supuso un punto de inflexión en la legislatura, incluso para Albert Rivera, el socio más fiel del Gobierno, y abrió una ventana de oportunidad para el PSOE, que presentó una moción de censura y reunió con la inestimable colaboración activa de Unidos Podemos y, en particular, de Pablo Iglesias, apoyos parlamentarios diversos para echar al Partido Popular. La audacia de Sánchez, la astucia de Iglesias –en especial, con la presión al PNV bajo amenaza de una moción instrumental con Ciudadanos para convocar elecciones – y la soledad parlamentaria de Rajoy junto a su elección contra natura de acelerar los tiempos de la moción en un clima mediático de excepción acabaron con el primero de camino a la Moncloa y con el aún presidente en un infinita sobremesa de ocho horas.

Tras vivir, desde el Gobierno, la sucesión de la Corona española, ahora le toca a Rajoy afrontar su sucesión desde la oposición al recién conformado y celebrado Ejecutivo de Sánchez. De momento, su anuncio de renuncia a la Presidencia del partido y su paso a un lado marcan un nuevo tiempo en el PP, alejado de designaciones directas y mimetizado al espíritu de la época, que obliga a los partidos a una apariencia democrática. Es innegable que su paso a la oposición le complica objetivamente las cosas a los populares, pero hay varios elementos que juegan a su favor frente a los agoreros del derrumbamiento. Primero, el Partido Popular tiene un electorado muy fiel, cuenta con una organización fuertemente implementada en el territorio y una vasta red de poder local, aparte de las Comunidades Autónomas claves que aún controla (Madrid, Galicia, Castilla y León, Murcia). Segundo, la renovación en el liderazgo del partido puede suponer un punto de inflexión para dejar atrás la época de la corrupción. Y, por último, su ausencia de responsabilidades de Gobierno le va a permitir retornar a la crispación y disputarle así las posiciones ideológicas más duras a Ciudadanos, por ejemplo, en relación a la cuestión catalana.

El Marianato ha terminado y ello abre una nueva etapa tanto en la política española como en la derecha. Es pronto para saber qué le deparará ésta a unos y a otros, pero, de momento, el fin de Rajoy nos recuerda la importancia de la fidelidad a uno mismo y la importancia, pero también los límites, de las ilusiones de la política.

Artículos de otros ” Verano a la portuguesa, por favor” por Javier Valenzuela

Coincido en su totalidad con el artículo de Javier Valenzuela, en mi opinión esta es la mejor solución posible para nuestro país, siendo dificil resolver el enredo de nuestra política, esto que plantea este artículista es en mi opinión el mejor escenario posible, un verano a la portuguesa, por favor, lo ruego.

Buenas tardes.

Fuente: https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2018/05/30/verano_portuguesa_por_favor_83333_1023.html

El pasado viernes, Mariano Rajoy salió como una hidra en la sala de prensa de la Moncloa para denostar la moción de censura que acababa de presentar el PSOE. Pedro Sánchez solo aspira a ocupar la Presidencia del Gobierno, dijo Rajoy, aparentando estar muy escandalizado. Como si él mismo no ansiara otra cosa que seguir ocupándola a toda costa, pese a no contar con el apoyo de una mayoría absoluta de los españoles y haber obtenido la poltrona gracias a combinaciones parlamentarias, en su caso el apoyo de Ciudadanos y la abstención del PSOE. Me resulta curioso ver a políticos denunciando a otros políticos por algo que todos tienen en común: el deseo de ejercer el poder lo antes posible.

A Rajoy solo le queda un cartucho, meter miedo a la mucha gente asustadiza, y lo empleó a fondo en esa comparecencia. La moción traerá grandes males a España, auguró con aire sombrío. Como si jamás en la historia de las democracias parlamentarias hubiera cambiado la tonalidad política del Gobierno en plena legislatura. Se ha hecho muchas veces y ningún país ha desaparecido del mapa por ello. Las democracias parlamentarias se llaman así porque gobierna quién cuenta con la confianza de la mayoría de los diputados, una confianza que puede perderse o ganarse. ¿Si no, para que existen las mociones al respecto?

Lo veía venir y sonreí cuando llegó. Al final de su diatriba, Rajoy soltó su argumento supremo: ¡cualquier día veremos a Pedro Sánchez pactando con Puigdemont! Sé que millones de españoles son receptivos a esa monserga. Se ha satanizado tanto a Puigdemont que hasta la mera posibilidad de que un político de Madrid hable con él le resulta insoportable a mucha gente. Pues bien, diré lo que pienso: si Sánchez llega a la Moncloa, ojalá hable, negocie y pacte con Puigdemont. No veo otro modo del salir del delirante bucle de la crisis catalana.

¿Qué otra alternativa existe? ¿Cargarse del todo la autonomía catalana, como quiere Ciudadanos? ¿Meter en la cárcel a todos los independentistas que quepan, como parece soñar algún juez? ¿Bombardear Barcelona, como dice Jiménez Losantos? ¿Terminar de convertir España entera en algo semejante a la Turquía de Erdogan?

Algún día, cuanto antes mejor, un presidente del Gobierno español va a tener que sentarse a dialogar con Puigdemont, Quim Torra, Oriol Junqueras o quien sea. ¿Para qué? Pues para lo que sirve el diálogo entre seres racionales: para buscar una fórmula a medio camino entre los respectivos programas máximos. Ni para ti ni para mí, ni independencia ni mantenimiento de la situación actual, reforma constitucional que no entusiasme ni disguste demasiado a nadie. Parece mentira que esa gente a la que se le llena la boca hablando de la Transición no sepa que su espíritu era el del regateo en largas noches de café y tabaco, y el acuerdo final sobre un precio que no era el propuesto inicialmente por ninguna de las partes. Consenso no es que unos aplasten a otros; consenso es que unos y otros se pongan de acuerdo en una solución que a todos les supone conquistas y renuncias.

Puedo imaginarme a Pedro Sánchez asustado por la posibilidad de que su moción de censura termine necesitando el apoyo de soberanistas vascos y catalanes. Aunque sea gratis, a cambio de ninguna promesa concreta. Pero quiero suponer que se ha decidido a presentarla porque al fin se ha hecho adulto, porque ha aprendido que un líder tiene que hacer lo que tiene que hacer con independencia de que muchos lo pongan a caldo. En esta ocasión crucial, Sánchez no debería buscar luz en los editoriales de los unánimemente conservadores diarios de papel. Debería buscarla en los suyos, en los militantes que le dieron la victoria hace un año frente a la conspiración de los caciques.

Por lo demás, no es la cuestión catalana la principal de mis preocupaciones, algunos de ustedes lo saben. Le desearía la solución que esbocé arriba, pero mucho más me gustaría que, antes de las vacaciones de verano, llegara a la Moncloa alguien que no solo pensara en España, sino también en los españoles. Que se ocupara de arreglar –un poco, tan solo un poco– algunos de nuestros problemas cotidianos. Que blindara la subida anual de las pensiones conforme al IPC. Que aboliera la Ley Mordaza y el Impuesto al Sol. Que comenzara a combatir la precariedad laboral y los bajos salarios. Que paralizara los desahucios. Que restableciera la neutralidad política de RTVE. Que dejara claro en el Código Penal que cuando la mujer dice no es no.

No creo que estos retoques pongan en cuestión el sistema capitalista. Ni tan siquiera alarmarían demasiado a Wall Street, la Comisión Europea y el resto de Amos del Universo. Los portugueses han hecho algunas mejoras sociales bajo su actual Gobierno de izquierdas y, ya lo ven, están de moda, no paran de recibir turistas e inversiones. En este asunto de la moción de censura, me gusta la actitud constructiva de Podemos e Izquierda Unida. Que saliera de la Moncloa el capo de un partido tan corrupto, autoritario e insensible y entrara Sánchez podría suponer un pequeño y necesario respiro para muchos españoles.