¿Se avecina una nueva crisis mundial diez años después de la quiebra de Lehman Brothers?

Fuente: https://www.nuevatribuna.es/articulo/economia/crisis-mundial-quiebra-Lehman-Brothers/20181015121514156537.html

Hace pocas fechas se cumplió el décimo aniversario de la quiebra de Lehman Brothers, que provocó un auténtico terremoto en las finanzas mundiales, y por ende, en todo el sistema económico mundial, que supuso la pérdida de una gran cantidad de puestos de trabajo. Pasado todo este tiempo, hay muchos expertos que pronostican una nueva crisis mundial de consecuencias peores que la de hace 10 años, y todo esto debido a que no hemos aprendido la lección:

  1. La Banca sigue siendo un gran negocio de unos pocos basado en una gran ruleta de casino, que cuando las apuestas salen mal, quien paga es el resto de la ciudadanía
  2. La desigualdad ha aumentado en estos años de forma exponencial por causa del desempleo y la precariedad del empleo, situación que al final nos lleva al desastre financiero.
  3. Nuestro sistema político está manipulado por las grandes corporaciones y las élites económicas mundiales al tener “secuestrada” la democracia en forma de totalitarismo invertido, tal y como lo definió el profesor Sheldon S. Wolin.

A todo esto, hay que añadir que nuestro mundo cambia, cada vez es más complejo, más abstracto y más global, y hace que nos sintamos a la deriva sin comprender lo que realmente sucede.

La humanidad se enfrenta a diversos retos

  1. No podemos seguir el ritmo de depredación de los recursos de nuestro planeta. En poco menos de 200 años nos hemos consumido la mayor parte de lo que a la Tierra le ha costado generar a lo largo de millones de años. Esto nos obliga a plantearnos un nuevo concepto de prosperidad y cuestionarnos los actuales modelos productivos y de consumo.
  2. Desde lo social, nos enfrentamos a un envejecimiento progresivo de la sociedad y al fenómeno de las migraciones. Además, han surgido nuevos conflictos que no están vinculados a cuestiones de clase, pero que afectan a otras desigualdades, como, por ejemplo, la situación de subordinación que siguen sufriendo las mujeres.
  3. La transformación del mundo del trabajo por los avances tecnológicos hace necesario repensar el trabajo más allá del empleo, desde otra racionalidad, una que contemple la utilidad de otro modo más allá del beneficio económico, que entienda que la noción de actividad no siempre es sinónimo de trabajo remunerado, y nos haga pasar del derecho al trabajo al derecho al bienestar.
  4. Un nuevo mapa geopolítico con la presencia de nuevos actores con capacidad de influir en los asuntos internacionales, que a menudo se estructuran como redes deslocalizadas que hacen más compleja las relaciones de poder. Esto nos obligará a pensar en estructuras Supra-Estado e Infra-Estado, donde en cada nivel se ejecutarán las acciones que sean más eficaces, a la vez que tendremos que plantear un nuevo modelo de democracia y participación ciudadana.

Por lo tanto, las soluciones que se aporten requerirán nuevos planteamientos, a veces audaces, pero nunca echando la vista atrás hacia modelos pasados.

Hasta ahora, ni los partidos políticos debaten, ni las instituciones democráticas facilitan el contraste de opiniones y argumentos sobre estos grandes retos que tenemos. Las propuestas por parte de la izquierda política siempre han tenido un carácter reactivo a las acciones impuestas por los gobiernos y corporaciones, en vez de proponer acciones ilusionantes de esperanza que evitaran, a una buena parte de los ciudadanos, la búsqueda de soluciones en opciones populistas de extrema derecha que nos recuerdan a los años 30 del siglo pasado.

Para abordar cualquier proyecto político alternativo, necesitamos una reflexión estratégica que haga un enfoque ambicioso, abstracto, mediado, complejo y global de nuestra sociedad y que dé respuestas a todos estos retos que tenemos por delante.

Nuevo Observatorio de ATTAC

ATTAC ha creado un nuevo Observatorio para desarrollar, sin ataduras ni sometimiento a los partidos políticos, una reflexión sobre cómo sería una nueva sociedad en la próxima década de los años 30 de este siglo XXI, donde se definirá las relaciones económicas, sociales y políticas que deberían ser el eje de funcionamiento de esta nueva sociedad, donde se requerirá la creación de nuevos mapas cognitivos, nuevas narrativas políticas, nuevos modelos económicos y mecanismos de control colectivo, teniendo en cuenta sobre todo, una nueva interface tecnológica y de inteligencia artificial que nos permitan ordenar los fenómenos complejos para beneficio de la humanidad.

En definitiva, nos proponemos crear un nuevo sentido común que ilusione, que incluya propuestas de transición hacia el nuevo modelo, donde la gran mayoría social se vea representada, donde pueda surgir múltiples formas de vida,  donde cada persona pueda desarrollar sus capacidades, su creatividad y su talento sin estar sometida al dominio de otras personas o instituciones, siempre bajo los valores republicanos de: Libertad, Solidaridad, Responsabilidad, Respeto, Humildad, Justicia, Igualdad, Cooperación y, sobre todo…. ÉTICA.

Por último, es necesario expresar que nuestra misión se basa en generar las fuerzas duraderas que puedan sustituir, y no solo resistir, al capitalismo global, sin complejos y sin herencias pasadas, creando la esperanza de que otro mundo es posible.


Francisco Cantero, Coordinador del Observatorio Futuro Alternativo (ATTAC-Madrid)

Símbolos, crispación y líderes irresponsables Astrid Barrio

Fuente: https://www.elperiodico.com/es/opinion/20180829/simbolos-crispacion-y-lideres-irresponsables-articulo-astrid-barrio-7008872

 

Desde hace ya algunos años en Catalunya se libra una batalla por los símbolos políticos. Primero fueron los ayuntamientos gobernados por las fuerzas independentistas los que decidieron izar la estelada. En muchas ocasiones esa bandera que representa una aspiración política absolutamente legítima pero que no es oficial se ha mantenido incluso en periodo electoral, algo presuntamente delictivo que en el caso de Berga supuso la detención de su alcaldesa por negarse a comparecer ante el juez para declarar al respecto. Posteriormente, a raíz del encarcelamiento de los líderes independentistas, el lazo amarillo con el que se reivindica su puesta en libertad se ha convertido en el símbolo independentista  por excelencia y desde entonces ocupa instituciones y lugares públicos.

Tanto la presencia de esteladas como de material de apoyo a los políticos presos en las instituciones ha sido llevada a los tribunales. El TSJC ha dictaminado a instancias de SCC que el Ayuntamiento de Sant Cugat del Vallès debía retirar la estelada al estimar que su uso era partidista y que atentaba contra la neutralidad y ha recordado que garantizarla no depende de la voluntad de los poderes públicos. A diferencia de lo sucedido con la estelada, ese mismo tribunal no ha admitido a trámite un recurso que exigía la retirada cautelar de los lazos, las pancartas y las fotos de apoyo a los políticos presos de las instituciones. Ello no ha impedido que Ciudadanos haya iniciado una campaña para retirar la simbología independentista de las instituciones, que en Reus acabó en altercado al tratar de descolgar una pancarta. Ese incidente vino a sumarse a los que se habían producido en algunas playas cuando ciudadanos antiindependentistas trataron de retirar cruces amarillas en memoria de los presos,  y a los que hace días enfrentan a independentistas e independentistas por la retirada de lazos amarillos del espacio público.

El hecho de que algunas de las personas que retiraban lazos hayan sido identificadas por la policía, circunstancia que está siendo investigada por la fiscalía, y  la agresión sufrida por la esposa de un miembro de Cs a las puertas de la Ciutadella después de que un individuo le recriminara que retiraba y arrojaba lazos al suelo, bien fuese por motivos políticos o cívicos, han hecho aumentar la tensión. Hasta el punto que en la manifestación de repulsa a la violencia convocada por Cs un cámara de televisión, confundido con uno de TV-3,  ha sido agredido después de que el partido hubiese recriminado a ese canal un tratamiento de la agresión a la mujer poco riguroso.

En Catalunya no hay un conflicto civil generalizado pero sí que están creciendo los enfrentamientos, las agresiones y los señalamientos por parte de ambos bandos. Y  lo más inquietante es que algunos líderes irresponsables tanto independentistas como unionistas ven la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio y por puro interés partidista siguen alimentando la crispación. Es lo que consiguen al criminalizar siempre al adversario y al no reconocer nunca ningún error.

iDental: “mercachifles” sin corazón

Fuente: www.diariosanitario.com/idental-mercachifles-sin-corazon

Antonio M. Ñúñez-Polo AbadAbogado

 

Por sorpresa, sin previo aviso. Así ha cerrado sus puertas la clínica iDental en Albacete dejando colgados a muchos pacientes y a todos sus trabajadores. La mayoría de los pacientes, además, han visto interrumpidos sus tratamientos y ahora son deudores de los bancos que los han financiado. Las víctimas, llamémoslos por su nombre, se agolpan a las puertas de la clausurada clínica buscando desesperadamente respuestas.

Lo cierto es que la situación se veía venir. iDental era un gigante con pies de barro. Dos espabilados, llamados Vicente Castañer Blasco y Antonio García Pellicer montaron la empresa hace sólo cuatro años en Alicante. A velocidad de vértigo, empezaron a abrir clínicas por todo el territorio nacional. Su actuación mercantil era clara. Querían hacerse con las personas que no podían permitirse un tratamiento en cualquier otra clínica y ofrecían unos precios por tratamiento extraordinariamente competitivos. Pero claro, al ejecutar un desmesurado crecimiento que les hizo abrir casi cincuenta clínicas en todo el territorio nacional, su nivel de endeudamiento alcanzó niveles inasumibles. Y ello pese al dudoso acierto de muchos diagnósticos y tratamientos y a que el material que utilizaban e implantaban era low cost, en muchos casos, de una calidad lamentable. Pese a ello, pronto incurrieron en morosidad con los proveedores y la situación económica de la empresa se hizo insostenible.

Castañer y García Pellicer vendieron la empresa al grupo inversor Weston Hill, cuya cabeza visible está protagonizada por los hermanos Juan y José María Garrido. Las cuentas eran terroríficas, una deuda de más de 50 millones de euros generada en poco más de tres años de actividad mercantil. Conclusión: inviabilidad total y absoluta de las clínicas.

La situación es ya insostenible. Los propietarios de las clínicas, en lugar de promover un concurso voluntario de acreedores, lo que están haciendo es impagar sistemáticamente los alquileres de los locales así como a los proveedores. Uno de ellos, enganchado con más de un millón y medio de euros en pagarés devueltos, ha interpuesto demanda de concurso necesario de acreedores ante los Juzgados de lo Mercantil de Madrid.

Mientras tanto, en las clínicas, a sabiendas de la inviabilidad y la quiebra empresarial, han continuado ofertando y contratando servicios de odontología y, ahora, sin previo aviso, han echado la persiana. Sinceramente, considero que el asunto es querellable por estafa, como mínimo y que la Fiscalía debe intervenir inmediatamente ante la Audiencia Nacional, competente para conocer el asunto en la vía penal, al ubicarse las víctimas durante todo el territorio nacional. Por asuntos menos graves y menos claros ha intervenido la Fiscalía General del Estado. Ya está tardando en actuar en este asunto.

¿Qué pueden hacer los afectados? Coordinarse y reclamar unidos tanto en el procedimiento concursal como en el eventual penal que probablemente se incoará. Existe ya constituida una plataforma de afectados de Idental. Lo más aconsejable es unirse a la misma. En cuanto a los créditos solicitados para los tratamientos, al estar aplicados en origen a los mismos, podrían ser suspendidos, para lo que sería necesario requerir en tal sentido a la entidad bancaria y, en caso de no ser atendidos, formular demanda civil ante los Tribunales.

Lo cierto es que los “chiringuitos” dentales han proliferado como las setas en los últimos años. Hay que tener mucho cuidado. No se venden duros a cuatro pesetas. Yo hago dos reflexiones: Una, no entiendo por qué la salud bucodental íntegra no la cubre la Seguridad Social, no hablo de extracciones de piezas dentales, sino de un tratamiento integral como el que ofrece la sanidad privada, y dos, y no menos importante, la salud de las personas ni puede ni debe ser un negocio mercantil, la salud es un derecho que tenemos todas las personas por el hecho de serlo y resulta absolutamente lamentable que, en pleno siglo XXI y en un Estado que se proclama social y democrático de Derecho, sólo quienes económicamente pueden permitírselo, disfruten de una sonrisa perfecta y saludable. La sonrisa profident debe ser un derecho universal.

¡REFERÉNDUM REAL YA!

Fuente: lareplica.es/referendum-real-ya-2/

No seamos hipócritas. Toda persona con un mínimo de nociones políticas y/o periodísticas conoce perfectamente que el rey emérito, Juan Carlos I, está enfangado de corrupción hasta las cejas. Que hacía y deshacía y hace y deshace a su antojo, haciendo valer sus privilegios de sangre azul, escudándose en la connivencia con las élites del bipartidismo, jueces, fiscales, militares y policías que la Casa Real maniató y manipuló desde antes de “La Transición”. Ya lo advertía, hace más de dos décadas, el periodista Gregorio Morán en su libro ‘El precio de la Transición’: “”Juan Carlos I fue el mayor comisionista del país, su corrupción era descarada”.

El archivo secreto del ex-comisario José Manuel Villarejo, desvelado por El Español, recoge una conversación con la amante de Juan Carlos I, Corrinna Zu-Wittegenstein, que revela prácticas corruptas en grado mayúsculo: tráfico de influencias, comisiones, estructuras opacas, fraude fiscal y blanqueo, en un entramado más propio de una banda criminal que de una jefatura de Estado. Crecen cada minuto las sospechas de que el rey emérito es quien se esconde tras la “Z” del caso Gürtel.

La justicia tiene el deber de investigar seriamente al cada vez menos “presunto” delincuente. A él y a toda su red de colaboradores. Es más que probable que hayan cometido delitos muy graves contra la Hacienda pública. Con este pestilente aroma a corrupción, el Estado no puede mirar hacia otro lado como lleva haciendo 50 años.

 

El Marianato (2011-2018): en todo final hay un principio

Fuente: Diario Cuarto Poder

  • Los números de los destrozos infligidos al pacto social y a la mayoría de la gente común por las políticas económicas del PP son incontestables
  • La ausencia de responsabilidades de Gobierno le va a permitir al PP retornar a la crispación y disputarle así las posiciones ideológicas más duras a Ciudadanos

Un comienzo inesperado, pero previsible

Corría el año 2004 y había elecciones generales en esa primavera, en concreto, el 14 de marzo. El por aquel entonces superministro y vicepresidente del Gobierno de José María Aznar, Mariano Rajoy, se las prometía muy felices tras haber sido designado su sucesor. El Partido Popular había ganado las dos anteriores citas electorales y, a pesar de la nefasta Guerra de Iraq y la catástrofe del Prestige, eran los tiempos del “España va bien” y los sondeos seguían siendo favorables. Sin embargo, algo iba a cambiarlo todo: los atentados del 11M. La mentira como reacción instintiva gubernamental y la indignación ciudadana acabaron por llevar a José Luis Rodríguez Zapatero a la Moncloa.

En aquellos duros momentos para los populares, en los que las expectativas se vieron, de pronto, frustradas y cuando se intensificaron las críticas internas y no se oteaba un horizonte claro, se pudo ver al político de raza que era Rajoy: un conservador de la escuela de Cánovas, ferviente creyente del turnismo y consciente de la importancia de la paciencia como virtud política. Lo decisivo era manejar los tiempos y los suyos eran geológicos.

Después de una legislatura y media del Gobierno socialista, caracterizado por un particular atrevimiento en el ámbito de los derechos civiles y las libertades públicas – Ley de Igualdad, Matrimonio Homosexual, Memoria histórica – y un equilibrismo pretendidamente virtuoso y dialogante en cuestiones económicas y vinculadas a la construcción del Estado de bienestar, Zapatero decidió suicidarse políticamente en dos actos ante una encrucijada europea marcada por la crisis económica y la subsiguiente crisis de deuda. El primero tuvo lugar el 10 de mayo de 2010, cuando las presiones de los mercados financieros y las recetas de la ortodoxia neoliberal le llevaron a anunciar un Plan de Choque – reducción del salario del funcionariado, congelación de las pensiones, recortes ingentes en el Estado social, etc. – para acelerar los Planes de Austeridad con el objetivo de ajustar el déficit fiscal. Además anunció las tres reformas estructurales planteadas y exigidas por la Troika: la del mercado de trabajo, la “revisión” del Pacto de Toledo y la reestructuración de las Cajas de Ahorro. El segundo acto, particularmente simbólico, se produjo el 29 de agosto del siguiente año con la reforma constitucional pactada con el PP, que modificó el artículo 135 para blindar los intereses de los acreedores, estableciendo el pago de la deuda pública como prioridad absoluta del Estado frente a cualquier otro gasto. Así daba comienzo el MarianatoRajoy ganó las elecciones generales a finales de ese mismo año, pero su tiempo ya había comenzado con anterioridad.

Un pulso moral y material a la sociedad española

Por fin había llegado al poder y comenzaba su reinado alejado de los delirios de grandeza global de Aznar, cumpliendo a rajatabla los compromisos europeos y el Diktat alemán y frente al 15-M y la movilización creciente de la sociedad civil. Con presteza y eficacia para los intereses de los financieros, los especuladores y los gobiernos neoliberales, y con indolencia con los de abajo dobló el pulso material a la sociedad española, que el PSOE ya había iniciado. Tanto es así que, a los diez días de ser investido, constituyó un nuevo gabinete que reforzó la continuidad de las políticas de ajuste y de reducción del déficit público. Durante el siguiente año su gobierno siguió implacable: una vuelta de tuerca a la contrarreforma laboral, nuevos recortes en educación y sanidad por valor de 10.000 millones de euros y una reestructuración bancaria que supondría una concentración del sector inaudita al mismo tiempo que un nuevo sacrificio para una población exhausta. Estas medidas de política-económica no hicieron sino profundizar la segunda recesión económica y convertir el Reino de España en un páramo laboral. Baste recordar un par de datos: una tasa de paro del 27,1% y un paro juvenil del 57,22%.

Más allá de la propaganda y los relatos autocomplacientes de estos días del propio Rajoy y de la órbita mediática de su partido, que insisten en un balance de gestión macroeconómico positivo con creación de empleo neta después de estos siete años en el poder, solo se puede comprender el significado político del Marianato como la instauración progresiva de una nueva normalidad tras la crisis económica, que ha consolidado los recortes del Estado del bienestar, la erosión de los contenidos sociales de la Constitución del 78 y una sociedad más desigual. Como ha demostrado recientemente Emilio de la Peña en CTXTlos números de los destrozos infligidos al pacto social y a la mayoría de la gente común por las políticas económicas del PP son incontestables y explican una parte del clima de la sociedad española – entre la apatía y la resignación o el abatimiento – durante este último período, particularmente, tras el infructuoso e inacabable 2016 y el bloqueo político permanente, del que Rajoy volvió a salir triunfante electoralmente ante las ingenuas perspectivas de un Unidos Podemos de nueva creación.

Otra parte de este clima tiene que ver con el pulso moral que Rajoy le echó a la sociedad española con el otro brazo prácticamente desde el comienzo de su reinado: la ‘ley Mordaza’ y su restricción de derechos civiles, el control de RTVE y la influencia creciente sobre otros medios de comunicación privados, la normalización de la corrupción en el partido y la extensión de estas prácticas a la institución o la politización de la justicia se volvieron elementos de nuestro paisaje. Parecía que España no podía ser mejor que el Partido Popular. Estábamos ante una suerte de maldición bíblica: la corrupción no pasaba factura al partido del Gobierno y la patrimonialización de las instituciones nos recordaban que éramos una anomalía en Europa. En realidad, no éramos tan diferentes a otros pueblos del Sur. No hubiera sido posible seguir el Diktat alemán y llevar a la práctica esa economía política de la desposesión de las mayorías, si no se hubiera generado ese clima de apatía, que dejaba herida la autoestima del pueblo e intacta la desconfianza hacia la política que puede transformar las cosas.

Además Rajoy y su gobierno tuvieron que hacer frente al Procés catalán, que siguió desde su comienzo congregando en las calles a millones de personas cada año durante cada 11-S desde su comienzo, organizando una sociedad civil independentista más densa y, al mismo tiempo, generando más tensión y división en el conjunto de Cataluña. Ante el movimiento democrático –construido en torno a la reivindicación del derecho de autodeterminación de Cataluña– más persistente y masivo que ha habido en Europa en las últimas décadas la respuesta del Partido Popular fue, de un lado, la judicialización del conflicto y, de otro, dejar pasar el tiempo, confiando en que el globo se deshinchase. Tras los acontecimientos del 1-O y la proclamación de una hipotética República catalana, se decidió por la inédita aplicación del artículo 155 de la Constitución para suspender la autonomía catalana. Toda la crispación que el PP había desatado contra el PSOE y la reforma del Estatut desde la oposición, se convertía ahora en un estado emocional defensivo de una buena parte de la sociedad española, que servía al constitucionalismo español de esa particular coartada denominada “sentido de estado” para penalizar el debate político en torno a la organización territorial del país y a una idea diferente de España.

La sentencia de la Gürtel y la infidelidad a uno mismo

La sentencia del caso Gürtel, destapado mediáticamente por el País ya en 2010 y que había incluso llevado a Rajoy a los juzgados, supuso un punto de inflexión en la legislatura, incluso para Albert Rivera, el socio más fiel del Gobierno, y abrió una ventana de oportunidad para el PSOE, que presentó una moción de censura y reunió con la inestimable colaboración activa de Unidos Podemos y, en particular, de Pablo Iglesias, apoyos parlamentarios diversos para echar al Partido Popular. La audacia de Sánchez, la astucia de Iglesias –en especial, con la presión al PNV bajo amenaza de una moción instrumental con Ciudadanos para convocar elecciones – y la soledad parlamentaria de Rajoy junto a su elección contra natura de acelerar los tiempos de la moción en un clima mediático de excepción acabaron con el primero de camino a la Moncloa y con el aún presidente en un infinita sobremesa de ocho horas.

Tras vivir, desde el Gobierno, la sucesión de la Corona española, ahora le toca a Rajoy afrontar su sucesión desde la oposición al recién conformado y celebrado Ejecutivo de Sánchez. De momento, su anuncio de renuncia a la Presidencia del partido y su paso a un lado marcan un nuevo tiempo en el PP, alejado de designaciones directas y mimetizado al espíritu de la época, que obliga a los partidos a una apariencia democrática. Es innegable que su paso a la oposición le complica objetivamente las cosas a los populares, pero hay varios elementos que juegan a su favor frente a los agoreros del derrumbamiento. Primero, el Partido Popular tiene un electorado muy fiel, cuenta con una organización fuertemente implementada en el territorio y una vasta red de poder local, aparte de las Comunidades Autónomas claves que aún controla (Madrid, Galicia, Castilla y León, Murcia). Segundo, la renovación en el liderazgo del partido puede suponer un punto de inflexión para dejar atrás la época de la corrupción. Y, por último, su ausencia de responsabilidades de Gobierno le va a permitir retornar a la crispación y disputarle así las posiciones ideológicas más duras a Ciudadanos, por ejemplo, en relación a la cuestión catalana.

El Marianato ha terminado y ello abre una nueva etapa tanto en la política española como en la derecha. Es pronto para saber qué le deparará ésta a unos y a otros, pero, de momento, el fin de Rajoy nos recuerda la importancia de la fidelidad a uno mismo y la importancia, pero también los límites, de las ilusiones de la política.

Artículos de otros ” Verano a la portuguesa, por favor” por Javier Valenzuela

Coincido en su totalidad con el artículo de Javier Valenzuela, en mi opinión esta es la mejor solución posible para nuestro país, siendo dificil resolver el enredo de nuestra política, esto que plantea este artículista es en mi opinión el mejor escenario posible, un verano a la portuguesa, por favor, lo ruego.

Buenas tardes.

Fuente: https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2018/05/30/verano_portuguesa_por_favor_83333_1023.html

El pasado viernes, Mariano Rajoy salió como una hidra en la sala de prensa de la Moncloa para denostar la moción de censura que acababa de presentar el PSOE. Pedro Sánchez solo aspira a ocupar la Presidencia del Gobierno, dijo Rajoy, aparentando estar muy escandalizado. Como si él mismo no ansiara otra cosa que seguir ocupándola a toda costa, pese a no contar con el apoyo de una mayoría absoluta de los españoles y haber obtenido la poltrona gracias a combinaciones parlamentarias, en su caso el apoyo de Ciudadanos y la abstención del PSOE. Me resulta curioso ver a políticos denunciando a otros políticos por algo que todos tienen en común: el deseo de ejercer el poder lo antes posible.

A Rajoy solo le queda un cartucho, meter miedo a la mucha gente asustadiza, y lo empleó a fondo en esa comparecencia. La moción traerá grandes males a España, auguró con aire sombrío. Como si jamás en la historia de las democracias parlamentarias hubiera cambiado la tonalidad política del Gobierno en plena legislatura. Se ha hecho muchas veces y ningún país ha desaparecido del mapa por ello. Las democracias parlamentarias se llaman así porque gobierna quién cuenta con la confianza de la mayoría de los diputados, una confianza que puede perderse o ganarse. ¿Si no, para que existen las mociones al respecto?

Lo veía venir y sonreí cuando llegó. Al final de su diatriba, Rajoy soltó su argumento supremo: ¡cualquier día veremos a Pedro Sánchez pactando con Puigdemont! Sé que millones de españoles son receptivos a esa monserga. Se ha satanizado tanto a Puigdemont que hasta la mera posibilidad de que un político de Madrid hable con él le resulta insoportable a mucha gente. Pues bien, diré lo que pienso: si Sánchez llega a la Moncloa, ojalá hable, negocie y pacte con Puigdemont. No veo otro modo del salir del delirante bucle de la crisis catalana.

¿Qué otra alternativa existe? ¿Cargarse del todo la autonomía catalana, como quiere Ciudadanos? ¿Meter en la cárcel a todos los independentistas que quepan, como parece soñar algún juez? ¿Bombardear Barcelona, como dice Jiménez Losantos? ¿Terminar de convertir España entera en algo semejante a la Turquía de Erdogan?

Algún día, cuanto antes mejor, un presidente del Gobierno español va a tener que sentarse a dialogar con Puigdemont, Quim Torra, Oriol Junqueras o quien sea. ¿Para qué? Pues para lo que sirve el diálogo entre seres racionales: para buscar una fórmula a medio camino entre los respectivos programas máximos. Ni para ti ni para mí, ni independencia ni mantenimiento de la situación actual, reforma constitucional que no entusiasme ni disguste demasiado a nadie. Parece mentira que esa gente a la que se le llena la boca hablando de la Transición no sepa que su espíritu era el del regateo en largas noches de café y tabaco, y el acuerdo final sobre un precio que no era el propuesto inicialmente por ninguna de las partes. Consenso no es que unos aplasten a otros; consenso es que unos y otros se pongan de acuerdo en una solución que a todos les supone conquistas y renuncias.

Puedo imaginarme a Pedro Sánchez asustado por la posibilidad de que su moción de censura termine necesitando el apoyo de soberanistas vascos y catalanes. Aunque sea gratis, a cambio de ninguna promesa concreta. Pero quiero suponer que se ha decidido a presentarla porque al fin se ha hecho adulto, porque ha aprendido que un líder tiene que hacer lo que tiene que hacer con independencia de que muchos lo pongan a caldo. En esta ocasión crucial, Sánchez no debería buscar luz en los editoriales de los unánimemente conservadores diarios de papel. Debería buscarla en los suyos, en los militantes que le dieron la victoria hace un año frente a la conspiración de los caciques.

Por lo demás, no es la cuestión catalana la principal de mis preocupaciones, algunos de ustedes lo saben. Le desearía la solución que esbocé arriba, pero mucho más me gustaría que, antes de las vacaciones de verano, llegara a la Moncloa alguien que no solo pensara en España, sino también en los españoles. Que se ocupara de arreglar –un poco, tan solo un poco– algunos de nuestros problemas cotidianos. Que blindara la subida anual de las pensiones conforme al IPC. Que aboliera la Ley Mordaza y el Impuesto al Sol. Que comenzara a combatir la precariedad laboral y los bajos salarios. Que paralizara los desahucios. Que restableciera la neutralidad política de RTVE. Que dejara claro en el Código Penal que cuando la mujer dice no es no.

No creo que estos retoques pongan en cuestión el sistema capitalista. Ni tan siquiera alarmarían demasiado a Wall Street, la Comisión Europea y el resto de Amos del Universo. Los portugueses han hecho algunas mejoras sociales bajo su actual Gobierno de izquierdas y, ya lo ven, están de moda, no paran de recibir turistas e inversiones. En este asunto de la moción de censura, me gusta la actitud constructiva de Podemos e Izquierda Unida. Que saliera de la Moncloa el capo de un partido tan corrupto, autoritario e insensible y entrara Sánchez podría suponer un pequeño y necesario respiro para muchos españoles.

Cuando la presunta asesina es mujer, inmigrante y negra por Ignacio Escolar

Fuente: https://www.eldiario.es/escolar/presunta-asesina-mujer-inmigrante-negra_6_749335092.html

“Quiero dar el pésame a los padres y felicitar a la madre por el mensaje que ha dado, que me parece de altura. Sobre todo en relación con lo que estamos leyendo en redes sociales, un discurso de odio que creo que está azuzado por tres motivos: porque, además de ser una presunta asesina, es una mujer, es una inmigrante y es negra”.

Las frases con las que abro este artículo son mías y no me arrepiento de ellas, a pesar de los disgustos que me han dado. Lo dije este lunes, en Al Rojo Vivo, tras escuchar a la madre del niño asesinado en Almería, pidiendo que parasen los mensajes de rabia en las redes sociales. Poco después, un diario digital que hasta hoy desconocía manipuló mis afirmaciones y se inventó un titular, entrecomillando una frase supuestamente literal que nunca he dicho.

Publicación de Caso Aislado
Publicación de Caso Aislado

Se trata de CasoAislado.com, un panfleto de extrema derecha y no exagero al calificarlo así. Allí es fácil leer textos racistas, machistas y homófobos. Las feministas son “feminazis”, los inmigrantes y los musulmanes son delincuentes y hay artículos defendiendo al grupo ultra Hogar Social Madrid. Visto el percal y la irrelevancia de esta web, no le di más importancia al titular e ignoré el asunto. Qué equivocado estaba.

Horas más tarde, otros dos medios de extremo centro se sumaron a la causa: Libertad Digital y La Gaceta. Después se apuntó Periodista Digital, por supuesto con su habitual estilo. Gracias a ellos, mi nombre se ha convertido en trending topic en Twitter por una frase que jamás he dicho, por una reducción hasta el absurdo de mis palabras, por una manipulación de libro.

No os quiero aburrir con los cientos de insultos que he recibido en las últimas horas. Si alguien tiene curiosidad, están todos publicados y es el habitual pasillo de las collejas. El discurso de odio que te cae cuando criticas un discurso de odio y mienten sobre lo que realmente has dicho.

Respecto a lo que sí dije, el párrafo con el que arranco este artículo, me reafirmo en él letra por letra. Tampoco creo que sea tan difícil de entender. Visto el modo en que han manipulado mis palabras, las explicaré al detalle.

Cuando digo que quiero dar el pésame a los padres es porque no me puedo imaginar un dolor mayor que el que ahora están pasando. Yo también tengo un hijo, de nueve años. Es triste tener que recalcar algo tan básico como que estoy del lado de los padres de Gabriel en su sufrimiento. Como todos ante un crimen así, no solo aquellos que exigen pena de muerte o cadena perpetua para los criminales.

Cuando felicito a la madre de Gabriel por su mensaje me refiero a esta entrevista en Onda Cero, donde pidió “que no se extienda la rabia” en las redes sociales. Acabábamos de escuchar sus declaraciones en Al Rojo Vivo y por eso las menciono sin explicarlas en más detalle. “Que nadie retuitee cosas de rabia porque ese no era mi hijo y esa no soy yo”, pidió en la radio. Es evidente que esta madre se refería a mensajes como estos:

Cuando hablo de un discurso de odio en las redes sociales me refiero a los tuits de este pelaje, igual que la madre de Gabriel habla de rabia. El domingo, “puta negra”fue trending topic en España. “Puta negra de mierda”, era la frase completa. Lamentablemente, estos mensajes xenófobos, racistas y machistas ni siquiera son exclusivos de algunos descerebrados en Twitter, que utilizan la entendible indignación ciudadana ante este trágico suceso para sacar a pasear su discuso racista y machista. También han llegado a los titulares de muchos periódicos.

Es obvio que la primera razón que provoca estos mensajes de odio es el crimen en sí y la repulsa que provoca, no el racismo, la xenofobia o el machismo. No he dicho en ningún momento lo contrario y así queda claro en lo que afirmé en La Sexta. Pero estos medios omitieron esta parte de mi frase en sus titulares, recortando cuando digo que el discurso del odio nace por “ser una presunta asesina”. No dejes que la realidad te estropee una noticia.

Y cuando hablo de presunta asesina, utilizo el término adecuado porque la acusada aún no ha sido sentenciada. Supongo que muchos preferirían la lapidación rápida y sin juicio, el mismo domingo cuando fue detenida; cuando una multitud pedía a gritos que la sacaran del cuartel de la Guardia Civil para que pudiera recibir “justicia”. Yo prefiero otra justicia, la del Estado de derecho, incluso ante los crímenes más abyectos.

Estoy  en contra de la cadena perpetua, en contra del  populismo punitivo y a favor de los derechos humanos. Hasta los peores criminales tienen derecho a un juicio justo y a la presunción de inocencia. Son mis valores y los defenderé cada día, en voz alta, sin miedo a los insultos. Incluso en días como hoy, en los que el asesinato de un niño inocente nos hace pensar con las vísceras.

No esperaba menos de la caverna mediática, @iescolar.

Para quien lo quiera escuchar SIN TERGIVERSAR.

Un abrazo, Ignacio Escolar.

Blanqueando al Rey Hooligan

Por el Diario digital La Replica

Fuente: http://lareplica.es/blanqueando-al-rey-hooligan/

Notarán por sus telediarios de cabecera, sus publicaciones en papel y sus diarios digitales favoritos que lleva unos días, a colación del cincuenta cumpleaños del rey Felipe, a pleno rendimiento una campaña de blanqueamiento de la imagen del rey hooligan. El mismo que entendió su primera intervención de relevancia como un momento para alentar a Rajoy a usar la aparatología estatal en clave represora con la revuelta social catalana, anda en la actualidad exhibiendo su lado “más humano”. Los mass media, por supuesto, le compran y  difunden el discurso.

Sabe bien la Casa Real que es buen momento para reivindicar su figura. El entuerto catalán ha llevado a media España a abrazarse a la bandera, y la bandera en España siempre estuvo asociada a la realeza y a la derecha. Es una batalla perdida. Bien leído el momento socio político, el rey vende una imagen de “bien preparado”, estabilidad, defensa de la constitución y de los intereses patrióticos en clave internacional y, sorprendentemente, hay gente que lo compra.

Aunque no se le conozcan actividades de relevancia más allá de la intervención en foros creados por las élites para las élites, aunque siga viéndose con Compi Yogui con total impunidad, aunque no se haya dignado a intervenir en asuntos que afectan al país tanto o más que la situación catalana (el saqueo de las autonomías por las mafias políticas organizadas, los desahucios, las estafas de los bancos, la pobreza energética, la desigualdad, los recortes o la corrupción), aunque a su esposa Letizia le aparezca cual generación espontánea una fortuna de 8,5 millones de euros, aunque su padre siga viviendo la vida padre a costa del erario público, aunque la imagen de su familia naufrague entre el falsa perfección y el patetismo, la figura del rey sigue en discusión en la sociedad.

Por eso, la Casa Real se ha esforzado en lavar su imagen a la manera de las élites, queriendo hacer pasar por natural lo que resulta grotescamente artificioso. Mediante un vídeo, ridículo, grosero y humillante (para la población), en el que el Rey Felipe, su esposa y sus niñas simulan ser una familia normal, sin mayordomos ni criadas, sin lujos, austera y ejemplar, comen lentejas con verduras como cualquier hijo de vecino, evidencia cuán alejados de la realidad se encuentra esta familia reducto de tiempos pretéritos. Lo hacen con una puesta en escena tremendamente impostada -con flashes disparándose mientras comen lentejas-, solo a la altura de la falsedad propia de la corona.

La campaña de lavado de imagen de esta infumable familia se ha completado con la insignia del Toisón de Oro, valorada el 50.000 euros, un anacronismo propio del medievo que no pretende más que subrayar su sangre azul ante la opinión pública y en la que han utilizado como una vulgar marioneta a una niña de 12 años. Una aberrante espectáculo laureado y potenciado por los medios generalistas de este país, palmeros incondicionales de un estamento anticuado, antidemocrático y machista que no es más que un agujero económico más de un país que premia la corrupción y el abuso a poco que le ponga dos capas de pintura.

Nadie en su sano juicio no siente vergüenza ajena y rabia al comprobar cómola Casa Real toma por boba a la gente, como si estuviéramos en la Edad Media, todo por limpiar la imagen de un estamento que nadie ha elegido. Visten de sacrificio lo que no es más que un camino para perpetuar privilegios. Si hubiera un termómetro sobre la hipocresía, lo hubieran reventado hace ya mucho tiempo.

El Presidente Adolfo Suarez dimite por Victor Arrogante.

Fuente:http://www.multiforo.eu/Colaboraciones/2018/AdolfoSuarezDimite.htm

En 1981 España vivía unos momentos muy difíciles. En plena Transición, el 29 de enero, las emisiones televisivas y radiofónicas fueron interrumpidas por el mensaje del presidente Adolfo Suárez. Dimitía, tras cinco años de mandato, como presidente del Gobierno y de su partido. «No quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España». Suárez fue derribado; fue una dimisión bajo presión política, mediática y militar. Se veía venir y la decisión abrió una crisis sin precedente en España, que culminó con el golpe de Estado del 23 de febrero.

Suárez se fue sin explicar claramente los motivos políticos de su dimisión. Se daban una serie de circunstancias y analizándolas casi todo se podía entender. La Unión de Centro Democrático se encontraba en proceso de descomposición interna, los malos resultados electorales frente a un PSOE en auge, contribuyeron al desgaste del presidente. Felipe González ejercía una durísima oposición, incluso había presentado una moción de censura el año anterior. Fraga y González actuaban como pinza para erosionar a UCD y a Suárez su presidente. Los socialistas jugaron bien sus cartas durante la Transición: tenían un discurso radical y republicano en la oposición, porque no intimidaban a nadie y sus principales líderes no recordaban la Guerra Civil, como si ocurría con el PCE.

Tras la muerte de Franco y el cese de Arias Navarro, el rey nombra presidente a Adolfo Suárez, que inicia un diálogo con las diferentes fuerzas políticas. En agosto de 1976 aprobó la Ley de Amnistía y la Ley para la Reforma Política, que planteaba una Transición sin rupturas traumáticas con el régimen anterior, y legalizó los partidos políticos y los sindicatos. La legalización del PCE fue una de las pruebas más duras a las que se sometió Suárez, presionado por los poderes fácticos y algunos círculos del Ejército. Fundó la Unión de Centro Democrático, que aglutinaba distintas fuerzas democristianas y socialdemócratas, que ganó las elecciones de 1977.

La historia se ha encargado de reivindicar el papel de Adolfo Suárez en la Transición, durante los cinco años que estuvo al frente del Gobierno. Para Iñaki Gabilondo, entonces Director de los Servicios Informativos de Televisión Española, el anuncio de dimisión Suárez «era el resultado del proceso de descomposición interna que estaba viviendo UCD». Para Fernando Ónega, Jefe de Prensa en La Moncloa: «Suárez vivía un momento de fuertes presiones por parte de la CEOE y sufría una durísima oposición por el PSOE», que ya se adivinaba su próxima victoria en las urnas.

Adolfo Suárez venía recibiendo enormes presiones dentro y fuera de su partido. «La mitad de los diputados de UCD se entusiasman cuando oyen en esta tribuna al señor Fraga. La otra mitad lo hace cuando quien habla es Felipe González» decía Alfonso Guerra. No obstante, Suárez en su declaración de dimisión aseguró: «No me voy por cansancio». La cúpula del ejército nunca le perdonó la legalización del PCE. Tiempo después Suárez reconoció: «si hubiera tenido la más mínima información en torno a un intento de golpe de Estado, ni hubiera dimitido ni se hubiera producido el golpe».

Suárez pidió al Rey revocar su dimisión tras el 23F y la respuesta fue: «O te vas tú o me voy yo». El expresidente tenía claro que el alma del golpe era el rey y que se fraguó en La Zarzuela, según cuenta Pilar Urbano en su libro La gran desmemoria. En los últimos tiempos, no recibió apoyos incondicionales por parte del Jefe del Estado, sino todo lo contrario. El rey se dejó convencer por el general Alfonso Armada, que le aseguró que el país vivía una situación insostenible que requería de un «golpe de timón militar», y que eso era el convencimiento de buena parte de la oposición. Durante los primeros días de enero de 1981, el Rey intentó convencer a Suárez de la necesidad de cambios que estuvieran dirigidos desde instancias militares y que pasaban por que él abandonara la Presidencia. El rey rechazó disolver las Cortes y convocar nuevas elecciones, que le propuso Suárez, al verse sin el apoyo real ni de parte de su partido.

En el discurso de dimisión, Suárez no mencionó al rey: el presidente había perdido la confianza del monarca, quien propuso inmediatamente la nominación el vicepresidente de Asuntos Económicos, Leopoldo Calvo Sotelo como jefe del Gobierno, en cuyo debate de investidura tendría lugar el golpe de Estado por el teniente coronel Tejero. Tras abandonar el Gobierno, Adolfo Suárez creó el partido Centro Democrático Social, junto con otros dirigentes de UCD. Se presentó a las elecciones de 1982 obteniendo más de seiscientos mil votos y solo dos diputados: el propio Suárez por Madrid y Rodríguez Sahagún por Ávila. El CDS pretendía captar la mayoría del voto de la UCD, pero se vio superado ampliamente por el PSOE y Alianza Popular.

«No quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España». Observadores políticos consideraron que las palabras eran reveladoras de las presiones ejercidas por determinados sectores de poder. «Hay momentos en la vida de todo hombre en los que se asume un especial sentido de la responsabilidad». Había llegado al convencimiento de que en aquellas circunstancias su marcha es más beneficiosa para España que su permanencia en la Presidencia».

Con aquel «Me voy sin que nadie me lo haya pedido», negaba cualquier especulación sobre una hipotética indicación del rey. En el marco de la Constitución, el Jefe del Estado no puede destituir ni promover la dimisión del presidente del Gobierno. Adolfo Suárez dio una clave de su renuncia con dos argumentos: no quiso arrastrar a la Monarquía por su pérdida de capital político y tampoco quiso que el pueblo español pagara el precio político por su permanencia. Hay que tener en cuenta que el ascenso de Adolfo Suárez se debió a la voluntad de Juan Carlos, que le encumbró a la presidencia del gobierno en una España en trance hacia la democracia.

Los editoriales de los periódicos al día siguiente de la dimisión eran ilustrativos. ABC reacciona con un titular nada neutral: «Por el bien de España». Ya y Diario16 desdramatizan la dimisión. El Alcázar publica un artículo de su director, cuyo título ilustraba la intención: «UCD busca un general»; pero no un general que apuntalase la democracia, sino que hiciera otra cosa. El editorial de El País calificaba la dimisión como el hecho más grave desde la muerte de Franco y avisaba: «No es una crisis de gobierno, sino una escalada permanente de las fuerzas reaccionarias de este país».

Pilar Urbano narra en el libro mencionado, cómo el rey se sintió aliviado cuando el 27 de enero. Suárez le avisa de que tira la toalla y se va. El Monarca, lejos de dedicarle algún gesto de cercanía, dice a su secretario: «Sabino, que éste se va». Ni un abrazo ni un gesto amable, como si se sintiera liberado. Era la primera dimisión de un presidente en democracia y punto final. Al día siguiente, Suárez lleva la carta de dimisión al palacio de La Zarzuela. «Mi desgaste personal ha permitido articular un sistema de libertades, un nuevo modelo de convivencia social y un nuevo modelo de Estado. Creo que ha merecido la pena». Muchas gracias a todos y por todo, terminó.

Hay que recordar que Adolfo Suárez fue responsable de que no se convocase un referéndum sobre la monarquía. Ahora conocemos el engaño. En 1995, confesó que incluyó la palabra rey y monarquía en la Ley de la Reforma Política de 1977, para no tener que someter a referéndum la monarquía, porque las encuestas le dijeron que perdería. Franco había dejado todo «atado y bien atado» en la figura de Juan Carlos, que no fue leal con Suárez ni con la democracia.

La matanza de los abogados de Atocha

Fuente:http://www.multiforo.eu/Colaboraciones/2018/MatanzaAbogadosAtocha.htm

La noche del 24 de enero de 1977, cinco abogados laboralistas fueron asesinados y otros cuatro resultaron gravemente heridos, por un comando de la extrema derecha. El año 1977 no había empezado bien: la ofensiva de ETA y del GRAPO, los rumores golpistas y la matanza puso en jaque a la democracia por llegar…

 

La matanza de Atocha fue un atentado terrorista cometido por pistoleros de la extrema derecha vinculados a Fuerza Nueva y a Falange. La noche del 24 de enero de 1977, cinco abogados laboralistas fueron asesinados y otros cuatro resultaron gravemente heridos. Las víctimas eran comunistas y de Comisiones Obreras. El año 1977 no había empezado bien con la tensión creciente: la ofensiva de ETA y del GRAPO, los rumores golpistas y la matanza puso en jaque a la democracia por llegar.

Eran alrededor de las 22:30 de la noche, cuando un comando ultraderechista formado por tres pistoleros, irrumpen en el despacho de abogados laboralistas de Comisiones Obreras y militantes del Partido Comunista de España (todavía ilegal), situado en el número 55 de la calle de Atocha, y abrió fuego contra los presentes. Al parecer, iban en busca del dirigente comunista Joaquín Navarro y, al no encontrarlo, decidieron asesinar a todos los demás. Eran dos jóvenes armados con pistolas y un tercero encargado de cortar los cables del teléfono y registrar los despachos. José Fernández Cerrá, Carlos García Juliá y Fernando Lerdo de Tejada, eran los tres asesinos.

Franco había muerto en noviembre de 1975 y parecía que todo quedaba «atado y bien atado». España tenía ante sí el reto de ser como sus vecinos demócratas o el búnker nacional-católico de Europa. La historia hacía inviable mantener los Principios Fundamentales del Régimen y los valores del 18 de julio, jurados en 1969 por Juan Carlos de Borbón. Muchos había que seguían defendiendo al búnker. Franco firmó sus últimas sentencias de muerte semanas antes de morir; en marzo de 1976 se produjeron los sucesos de Vitoria con cinco huelguistas muertos; y en mayo los sucesos de Montejurra en los que murieron dos militantes carlistas. Con la matanza de Atocha, querían mantener su España «una, grande y libre», frente a la roja, plurinacional, tricolor, laica y democrática.

Aquellos días de enero significaron una amenaza para la Transición. Hubo que hacer frente a una ofensiva criminal que colocó a la naciente democracia al borde del precipicio (Martín Villa, ministro de Gobernación en 1977). A esa situación se llegó por la concatenación de unos trágicos episodios: los secuestros de Antonio María de Oriol y del general Villaescusa, la muerte del estudiante Arturo Ruiz por disparos de un ultraderechista, la muerte de María Luz Nájera al ser alcanzada por un bote de humo de la policía y el asesinato de los abogados laboralistas. España iba de sobresalto en sobresalto tras los cuarenta años de paz, que la propaganda del régimen propagaba. Juan Antonio Bardem retrató la trágica semana en su película «Siete días de enero».

Los abogados que ejercieron la acusación contra los asesinos de los abogados, trataron de poner al descubierto las oscuras tramas ultraderechistas de líderes como Blas Piñar y fuerzas reaccionarias dentro del propio aparato de seguridad del estado. Según las sospechas de algunos de los abogados, entre ellos José Bono y Cristina Almeida, habrían participado de alguna forma en la elaboración de los atentados para desestabilizar el proceso de la transición en marcha.

La abogada Cristina Almeida ha denunció que en el juicio no se les dejó llegar hasta el final. El juez Gómez Chaparro «Estaba acostumbrado a castigar a políticos, demócratas y comunistas, pero no a los fachas y a la derecha». Todo estaba conectado. Fernando Lerdo de Tejada, que esperó a los asesinos a la puerta del despacho, era sobrino de la secretaria de Blas Piñar. «Cuando empezamos a investigar más allá, no nos dejaron». Las investigaciones se quedaron en el Sindicato Vertical de transportes.

La versión oficial de los asesinos es que iban a buscar a Joaquín Navarro, el Secretario General del Sindicato de Transportes de CCOO en Madrid. «Esperaron una hora en el piso de arriba y escucharon quién entraba y salía del despacho». Fueron los mismos asesinos los que contaron en sus declaraciones que oyeron cómo se marchaba gente del despacho. Había complicidad con el juez y un clima muy tenso. Peligraba el sistema democrático naciente. Bastante fue con haberlos detenido.

Casi dos meses después del atentado, los autores del crimen fueron detenidos y puestos a disposición judicial. La Audiencia Nacional dictó sentencia el 4 de marzo de 1980. Consideró que los procesados constituían un «grupo activista e ideológico, defensor de una ideología política radicalizada y totalitaria, disconforme con el cambio institucional que se estaba operando en España». El fallo condenó a José Fernández Cerrá y Carlos García Juliá, autores materiales de los hechos, a un total de 193 años a cada uno de ellos, y a Francisco Albadalejo, a un total de 73 años. «Aunque ahora parezca poca cosa, el juicio de los asesinos de Atocha, en 1980, fue la primera vez que la extrema derecha fue sentada en el banquillo, juzgada y condenada» (Miguel Ángel Sarabia).

García Juliá se fugó 14 años después, al serle concedida la libertad condicional, con 10 años de prisión pendientes. Fue detenido en Bolivia por narcotráfico. Fernández Cerrá fue puesto en libertad tras 15 años en la cárcel. La instrucción del caso fue un desastre. Lo más sangrante fue que el juez instructor de la Audiencia Nacional, Rafael González Chaparro, concedió un permiso a Fernando Lerdo de Tejada, tras un año en la cárcel y a la espera de juicio, para ir a la boda de su hermano y no volvió. Emilio Hellín acabó trabajando como asesor de criminalística para la Guardia Civil y la Policía.

Entre el secuestro de Antonio Oriol en diciembre, la aprobación del referéndum para la reforma política, y la Semana Negra de enero, se presentaba una escalada de violencia, de acción y reacción, que podía desembocar en una Guerra Civil. Si algo quedó demostrado, es que ni los militares cayeron en la provocación, ni el partido comunista, respondió con violencia. El duelo en el entierro y la multitudinaria manifestación en riguroso silencio conmocionaron al país. El canalla asesinato de los abogados surtió el efecto contrario. El PCE sería legalizado en abril, un mes después de la detención de los asesinos y las primeras elecciones democráticas desde 1936 se celebraron el 15 de junio.

En el atentado fueron gravemente heridos Miguel Sarabia, Alejandro Ruiz-Huerta, Luis Ramos y Dolores González. Otra de las abogadas que salvó la vida porque había cambiado de despacho es Manuela Carmena «Los asesinatos de Atocha fueron la cuota a pagar para obtener libertad y democracia». Cayeron asesinados a tiros, Enrique Valdelvira, Luis Javier Benavides, Javier Sauquillo, Serafín Holgado y Ángel Rodríguez Leal. Defendían las libertades de los trabajadores y los derechos de la ciudadanía. Cinco muertes que iniciaron el camino a la democracia; en su memoria

Todo parece que con el atentado buscaban una huelga general que provocara un golpe de Estado, pero no lo consiguieron. Éste llegó el 23 de febrero de 1981.

Manuela Carmena

entrevistada por Carmen Maura y Javier González Ferrari (1981)

Artículos relacionados
El crimen fue en Madrid