“Golpe de Estado” de Boris Johnson para conseguir su plan de “Brexit duro”

El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, logró su objetivo de suspender la actividad parlamentaria del 10 de Septiembre hasta el 14 de Octubre, para que el Parlamento no obstaculice el plan de Johnson de un Brexit sin acuerdo, la reina Isabel II autorizó la suspensión, pese a los intentos del líder de la oposición, Jeremy Corbyn, del partido laborista, de ser recibido por la Reina antes de la decisión. La oposición en bloque calificó de “escándalo constitucional” y Corbyn afirmó que esto es una amenaza para la democracia del Reino Unido y además también lo es para la economía.

La opción de la moción de censura cobró fuerza, incluso entre los diputados conservadores.

La situación en bien incierta en el Reino Unido, veremos a ver como acaba esto.

El Reino Unido afronta el dilema de un Brexit salvaje o una prórroga larga

Fuente: https://elpais.com/internacional/2019/03/29/actualidad/1553856557_119583.html

Londres 30 MAR 2019 – 00:16 CET

Theresa May traía por escrito la respuesta a una derrota anunciada. “Las consecuencias de la decisión adoptada por esta Cámara son graves. Me temo que estamos llegando al límite en todo este proceso”, dijo la primera ministra cuando, por un amplio margen de 58 votos, el Parlamento volvió a rechazar su plan del Brexit. Si como han exigido los diputados y se ha comprometido May, el Reino Unido hará todo lo que esté en sus manos para no abandonar abruptamente la UE el próximo 12 de abril, la única salida a la vista será convencer a Bruselas para que conceda una prórroga más larga, de hasta un año.

Durante toda la mañana corrió otra vez el rumor de que esta vez era posible, que los cálculos salían muy ajustados y May podría lograrlo en su tercer intento. El espejismo se desvaneció poco después de las 15.30 (hora peninsular española). 344 diputados frente a 286 votaron de nuevo en contra del Brexit de la primera ministra. Un humillante margen de 58 votos volvió a dejar claro que el acuerdo de retirada pactado con la UE es papel mojado en Westminster.

Como si operara ya en modo autómata, May no quiso dar ninguna pista de los pasos a seguir, ignoró por completo la posible dimisión que ella misma había anunciado el miércoles y perseveró en su empeño: “El Gobierno continuará trabajando para que se produzca un Brexit ordenado, como exige el resultado del referéndum [de 2016]”, dijo.

La UE había condicionado una prórroga de la salida del Reino Unido hasta el próximo 22 de mayo a que el Parlamento aprobara antes de esta semana el acuerdo de retirada. En caso de volver a rechazarlo, el Brexit se produciría el 12 de abril. Pero tanto Londres como Bruselas contemplan la opción B de una prórroga más larga, de hasta un año. Para ello, el Reino Unido deberá aclarar a qué dedicaría ese tiempo extra, y sobre todo, participar en las elecciones al Parlamento Europeo del 26 de mayo.

May asume con sus palabras y su lenguaje corporal que todo el proceso ha escapado de su control. La primera ministra recordó al Parlamento que el lunes se seguirán debatiendo las alternativas a su plan impulsadas por diversos diputados desde las dos bancadas. Las dos opciones con más apoyo —aunque ninguno mayoritario— son un Brexit suave que retenga al país dentro de la unión aduanera y un referéndum confirmatorio de aquello que se decida finalmente. Una combinación de ambas podría ser la solución que reuniera más consenso. Pero este ejercicio de voluntarismo contra el reloj requeriría de la complicidad del Gobierno, porque no basta con expresar el deseo de que se quiere evitar un Brexit salvaje para que no suceda. Es necesario transformarlo en un acto legal y vinculante. La única baza de la que May aún dispone —y que ha tenido en todo momento— es la profunda división existente entre todos aquellos que buscan su caída.

El líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, intervino de inmediato en el Parlamento, en réplica a May, para exigir un adelanto electoral. Los euroescépticos conservadores, que quieren hacerse con el control de la situación cuanto antes, apuntaron hacia dentro. “Esta debe ser la derrota final del plan de Theresa May. No ha sido aprobado. Nunca será aprobado. Lamento decir que ha llegado el momento de que la primera ministra cumpla con sus palabras y deje paso a un nuevo líder que sea capaz de presentar un acuerdo de retirada que cuente con el respaldo del Parlamento”, dijo el diputado Steve Baker, número dos del carismático Jacob Rees-Mogg y verdadero cerebro operativo del Grupo de Estudios Europeos, de presión antieuropeo y que aglutina al ala dura de los tories.
El Abogado General del Estado, Geoffrey Cox, un letrado con una demostrada imaginación jurídica, fue el encargado de intentar convencer a los diputados, al comenzar el debate en Westminster, de que si votaban a favor del texto en esta tercera ocasión no se comprometían a nada. “Cualquier salida negociada de la UE requiere que sea aprobado antes este acuerdo de retirada”, explicaba Cox.

Pirueta jurídica

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Para sortear la prohibición del speaker (presidente de la Cámara), John Bercow, quien había advertido de que no permitiría que se votara de nuevo un mismo contenido, el Gobierno había desgajado en dos mitades el pacto alcanzado con la UE (Acuerdo de Retirada y Declaración Política) y presentado solo la primera. Era el modo, argumentaba el abogado general, de asegurar la certidumbre jurídica que proporcionaba la fecha fija del 22 de mayo sin comprometerse a nada más. Los diputados podrían, a partir de esa certidumbre, influir en el diseño de la nueva relación política que se negociara con Bruselas durante el largo periodo de transición que comporta el acuerdo.

La enésima pirueta jurídica no convenció a los más reacios. Los casi 30 diputados euroescépticos para los que nada que no sea un abandono salvaje de las instituciones comunitarias les vale no dieron su brazo a torcer. Los socios norirlandeses del DUP, que sostienen la mayoría parlamentaria conservadora, mantuvieron su negativa. Su pretendido empeño por preservar la integridad territorial del Reino Unido les sigue haciendo recelar del backstop, la salvaguarda par la frontera irlandesa impuesta por Bruselas. Y los laboristas, incluso los más proclives a respetar el resultado del referéndum de 2016, creyeron ver detrás de la maniobra de May la amenaza de un “Brexit a ciegas”: aprobado el acuerdo, han temido en todo momento, la primera ministra se retiraría y sería otro conservador, más duro en sus planteamientos, quien tomara las riendas de la siguiente fase de negociaciones con Bruselas.

May ha querido todo este tiempo mantener la unidad de su partido y lograr un Brexit ordenado. Su tercera derrota le ha demostrado que tendrá que elegir, y contar con el Parlamento.

May convoca elecciones con ocasión del Brexit

La primera ministra británica Teresa May anunció en el día de ayer la convocatoría de elecciones anticipadas a Primer Ministro para la fecha de 8 de Junio, decisión refrendada  en el día de hoy en el Parlamento Británico, el motivo es afrontar con mayor fortaleza el Brexit, los conservadores confian en su ventaja en los sondeos para compensar la debilidad parlamentaría actual.

 

El Supremo dictamina que May no puede iniciar el ‘Brexit’ sin la aprobación del Parlamento

Fuente: https://actualidad.rt.com/actualidad/229301-dictaminan-theresa-may-puede-activar

El Tribunal Supremo británico ha dictaminado este martes que el Gobierno de la primera ministra Theresa May no puede desencadenar formalmente el ‘Brexit’ sin la aprobación del Parlamento, informa ‘The Guardian‘. Esta decisión supone un duro golpe para el Gobierno conservador, que había tratado de evitar al Parlamento.

De esta forma, los parlamentarios han visto reconocido su derecho a votar el artículo 50 del Tratado de Lisboa, el cual iniciaría el proceso de negociaciones para la salida de la Unión Europea.

Ahora que al Gobierno se le ha negado el uso de la prerrogativa real para invocar el artículo 50, el asunto será sometido a votación en la Cámara de los Comunes, donde se espera que los diputados debatan un proyecto de ley sobre la materia.

“El Gobierno está decepcionado”

Dado que la mayoría de los diputados son partidarios de la adhesión a la UE, el proceso de activación del artículo 50 podría ser prolongado, pues se estima que los legisladores traten de retrasar el proyecto de ley mediante la presentación de enmiendas.

El fiscal general británico, Jeremy Wright, ha declarado que “el Gobierno está decepcionado con el resultado”. “Pero tenemos la buena fortuna de vivir en un país donde todos, incluido el Gobierno, está sujeto al Estado de derecho, por lo que el Gobierno cumplirá la sentencia del Tribunal y hará todo lo posible para implementarla”, ha afirmado.

Por su parte, el analista internacional Aníbal Garzón cree que el dictamen del Supremo se debe a que la primera ministra no fue elegida directamente por el pueblo británico en unos comicios.