RECTA FINAL DE LA NEGOCIACIÓN DE LA INVESTIDURA PSOE-ERC

PSOE y ERC ultiman el asunto central para la negociación de la investidura de Pedro Sanchez, el instrumento para encauzar el conflicto catalán, según fuentes de ambos partidos. Cerrar esa formula – mesa de partidos o de Gobiernos sin vetos – permitiría tener vía libre para dicha investidura de Pedro Sanchez.

La reunión del día de ayer, fue la tercera oficial, ha sido celebrado en las afueras de Barcelona, ha sido bastante satisfactorio y se han dado pasos importantes para evitar las terceras elecciones, si fructifican del todo, el PSOE y Unidas Podemos contarían con el apoyo de Mas País, PNV, PRC, Coalición Canaria, Nueva Canarias y Teruel Existe, y la necesaria abstención de ERC.

Junts per Catalunya también ha mostrado una actitud mucho menos beligerante, allana el esperado acuerdo, estos se han comprometido a retirar la moción sobre autodeterminación del Parlament de Cataluña.

LAS BASES DE ERC APUESTAN POR EL BLOQUEO SI NO HAY MESA DE NEGOCIACIÓN

Las bases de ERC bloquearán el gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos si no hay una mesa de negociación, el 94,6% de la militancia apoyó el bloqueo si no hay mesa de negociación, esto significa que no están todas las puertas cerradas, y ahora habrá que ver los pasos del PSOE sobre todo, esperemos que haya acuerdo por el bien de Cataluña y el resto de España.

JxCat y ERC se encomiendan a los comuns para salvar la mayoría perdida por su crisis

Fuente: https://www.eldiario.es/catalunya/politica/independentismo-cortejara-compensar-perdida-mayoria_0_823118712.html

La fotografía que el Govern ha dejado tras la primera votación del curso parlamentario es contundente: está con el agua al cuello. Así se explica que este martes haya optado por perder la mayoría en la Cámara para poner freno a una bronca que no ha parado de agrietar el Ejecutivo que dirige Quim Torra desde la semana pasada. El independentismo mayoritario se lanzará ahora a seducir a los ‘comuns’, en busca de la estabilidad que sus diputados ya no garantizan en solitario.

Esa ha sido la pretensión de ERC desde hace meses, que ha perseguido generar alianzas de izquierdas y soberanistas que rompan los bloques estancos en los que se ha convertido la política catalana. Pero este martes, por primera vez, fuentes de JxCat en el Parlament admitían que no tendrán otro remedio que buscar complicidades con el partido que dirige Ada Colau. La alcaldesa, por su parte, ya puso este fin de semana la alfombra a los pactos, marcando como prioridad una negociación global en el Ayuntamiento, el Parlament y el Congreso.

Que los dos partidos del Govern se encomienden al apoyo de los ‘comuns’ demuestra también que ambos han aceptado que la unilateralidad, al menos por el momento, deberá quedar aparcada. El grupo formado por ICV, Podem y EUiA tiene una batería de condiciones económicas con las que se presenta para negociar las leyes centrales, como los presupuestos. Pero entre ellas también figuran otras cuestiones de tipo político, como mantener al Ejecutivo de Torra alejado tanto de cualquier ruptura de la legalidad como de avances electorales demasiado madrugadores.

Confirmada la pérdida de la mayoría como ha ocurrido este martes, los ocho diputados de Catalunya en Comú emergen como única tabla salvavidas posible para el Govern. Mientras, el independentismo mayoritario sigue tirándose los platos a la cabeza en busca de responsables por haber pasado de los 70 diputados que las urnas les dieron el 21 de diciembre –contando a la CUP–, a los 61 con los que han podido contar en las votaciones del último pleno, ya sin los anticapitalistas.

El resultado deja poco margen a la interpretación: el Govern perdió en el Parlament una docena de iniciativas, entre ellas algunas claves, como reafirmar las resoluciones independentistas de la pasada legislatura o reprobar al rey por su discurso del 3 de octubre de 2017. Sí se han aprobado, en cambio, cuestiones que contentan a los ‘comuns’, como el referéndum pactado o la mejora de la financiación de las guarderías.

Sin los cuatro diputados procesados de JxCat, sin poder usar el voto de Toni Comín por estar ausente pero sin medidas cautelares en Bélgica y ya sin el apoyo de la CUP, los 61 asientos que sostienen al Govern pueden perder cualquier votación complicada. El casi único alivio para el Ejecutivo es que no cabe la moción de censura contra Torra, porque para ella se necesita tener mayoría absoluta, con la que la oposición tampoco cuenta.

La suspensión de diputados dictada por el magistrado Pablo Llarena en julio pasado, sumada a la incapacidad de acordar una solución entre JxCat y ERC, ha acabado convirtiéndose en un cóctel que ha minado no solo la mayoría parlamentaria, sino también la legislatura. Tanto es así, que el pasado viernes Quim Torra y el vicepresident Pere Aragonès vieron la necesidad de salir en rueda de prensa para escenificar la unidad. Una entente que ha durado lo que han tardado en volver al Parlament.

Después de anunciar un acuerdo el pasado jueves por el que los republicanos aceptaban que los cuatro diputados procesados de JxCat pudieran delegar el voto –y no ser sustituidos, como Oriol Junqueras y Raül Romeva–, ERC ha acabado dando un golpe sobre la mesa, tras conocer que los letrados rechazaban la fórmula. Así, el grupo del presidente del Parlament, Roger Torrent, ha acabado tumbando las delegaciones de voto de sus socios. En respuesta, Carles Puigdemont, Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull han enviado un comunicado en el que manifestaban que preferían perder la mayoría antes que aceptar su sustitución.

A partir de aquí, ninguno de los dos partidos tiene claro si en el futuro habrá forma de enmendar la situación. Varios de los diputados suspendidos por el Supremo están a la espera de que el Tribunal Constitucional resuelva sus recursos, al igual que Ciudadanos, que acudió al árbitro judicial en defensa de lo contrario. Ni siquiera está claro que la fórmula utilizada por Junqueras y Romeva de “designar” sus votos sea aceptada por el Constitucional, aunque también podría ocurrir lo contrario y que acabase resolviendo que las suspensiones no son correctas. De cualquier manera, el independentismo por el momento ya no cuenta con los votos que este martes no ha podido usar.

La crisis entre JxCat y ERC agrieta el Govern y rompe el tabú sobre unas elecciones anticipadas en Catalunya

FUENTE: https://www.eldiario.es/catalunya/politica/JxCAT-ERC-acuerdo-extremis-Govern_0_821368853.html

El primer pleno del Parlament catalán del curso, después de tres meses sin celebrar uno, ha dejado una fotografía contundente: ni el Govern ni la mayoría parlamentaria son estables. La crisis abierta entre JxCat y ERC a cuenta de la fórmula para sustituir a los diputados suspendidos ha obligado a aplazar el pleno en el que se debían votar más de un centenar de iniciativas y, al mismo tiempo, ha abierto la caja de Pandora con gruesas acusaciones cruzadas que incluso llegaban a cuestionar el Govern conjunto.

El auto de suspensión dictado por el juez Llarena en julio pasado contra seis diputados procesados por rebelión ha acabado teniendo un efecto devastador en la cohesión del independentismo, que ha saltado por los aires tan pronto como ha habido una sesión plenaria. JxCat pretendía no solo rechazar la suspensión desde la Cámara, algo que se hizo el martes pasado, sino también no dejar ningún margen de duda a que no se acogía a la fórmula dispuesta por Llarena de sustituir a los diputados.

Pero la negativa del grupo de Carles Puigdemont a designar un sustituto para sus cuatro parlamentarios, tal como hicieron Oriol Junqueras y Raül Romeva el mismo martes, dejaba al Govern sin mayoría para sacar adelante sus iniciativas. “Si la oposición nos cuela cien propuestas de resolución ya podemos irnos”, aseguraba un dirigente republicano este jueves en los pasillos del Parlament. Según las horas pasaban y JxCat no registraba sus delegaciones de voto, el pleno más se aplazaba y los reproches entre los independentistas crecían.

JxCat y ERC han acabado salvando la mayoría parlamentaria, de momento, con un acuerdo in extremis que han representado en una rueda de prensa conjunta, siete horas después de la hora prevista para el debate. Para el acuerdo ha sido clave la intervención del vicepresident Pere Aragonès y la consellera de la Presidència Elsa Artadi, que han terciado a última hora. Pero el daño al proyecto mutuo ya estaba hecho.

Después de mostrarse incapaces de solucionar en tres meses el obstáculo de las suspensiones, en las propias filas independentistas se extiende la duda de si el Govern será capaz de superar el siguiente revés.

Por si los problemas de entendimiento entre los grupos fuera poco, el debate de Política General más accidentado que se recuerda comenzó con una inesperada desautorización al president de la Generalitat. En el discurso de apertura,  Quim Torra lanzó un ultimátum al Gobierno de Pedro Sánchez para que negociara sobre la autodeterminación antes de noviembre, pero ni siquiera su propio partido le tomó la palabra, al presentar una propuesta de resolución que reclama el referéndum pactado sin límites temporales.

Tanto Torra como el independentismo mayoritario de JxCat y ERC han acusado en las últimas semanas la presión de sus propias bases, que les reprochan no estar haciendo lo suficiente por la secesión. Esos dardos hacen más daño a los de Puigdemont que a los republicanos, más acostumbrados a verse cuestionados por este flanco. Pero lo cierto es que hasta ahora los miembros del Govern no habían recibido abucheos en ninguna manifestación independentista, algo que sí pasó en la conmemoración del 1 de octubre.

La semana en la que debía comenzar el “otoño caliente” anunciado por Torra ha servido, por tanto, para constatar que el Govern tiene al menos tres problemas: un president con el liderazgo mermado, una mayoría inestable y críticas en la calle de sus propias bases. En esta situación, a nadie le sorprende que en los partidos del Govern se haya roto el tabú del avance electoral. Según el Estatut, la primera fecha en la que Torra podría disolver el Parlament es un año después de la última disolución del Parlament que, ironías de la historia, decretó Mariano Rajoy al aplicar por primera vez el artículo 155 de la Constitución el 27 de octubre de 2017.

El portavoz de JxCat, Eduard Pujol, ha negado que en la negociaciones de los grupos la cuestión electoral se haya tocado pero, en privado, ningún partido negaba con convencimiento esa opción. Y menos aún cuando la fórmula pactada por JxCat y ERC para la sustitución de los cuatro diputados del grupo de Puigdemont no ha recibido el aval de los letrados y, antes o después, habrá de pasar por el filtro del Constitucional. Roger Torrent ha dejado el pleno de las votaciones en suspenso, previsiblemente hasta el próximo martes. Dejar que el tiempo pase parece haberse convertido en la única solución que el independentismo es capaz de consensuar.

La suspensión de Puigdemont evidencia discrepancias en el soberanismo y vuela el pleno

Fuente: http://www.lavanguardia.com/politica/20180718/45955888980/pleno-parlament-suspendido-discrepancias-junts-per-catalunya-erc-suspension-diputados-puigdemont-llarena.html
IÑAKI PARDO TORREGROSA, Barcelona
El último pleno del Parlament del periodo ordinario de sesiones ha quedado desconvocado por el desacuerdo entre ERC y Junts per Catalunya a la hora de aplicar la suspensión de los diputados procesados por rebelión que Pablo Llarena dictó la semana pasada. La suspensión de Carles Puigdemont ha desatado la bronca entre las dos familias hegemónicas del soberanismo.

En la votación de la reunión de la Mesa de la propuesta de los letrados de la cámara, uno de los miembros de Junts per Catalunya se ha abstenido mientras que el otro ha votado en contra de la propuesta -respaldada por PSC, ERC y Catalunya en Comú Podem- junto con los dos diputados de Ciutadans, aunque por motivos distintos, según fuentes parlamentarias. Los letrados sugirieron, recogiendo la puerta abierta por Llarena en su auto de conclusión de la instrucción, que diputados del mismo grupo parlamentario asuman las funciones de sus compañeros suspendidos.

Después de que en la reunión de la Mesa no se haya desencallado la situación por la suspensión de Puigdemont, se ha convocado a la Junta de Portavoces para tomar una decisión sobre el pleno y finalmente se ha desconvocado sine die con el respaldo de todos los grupos menos Ciutadans y la CUP. El PSC abogó este martes por suspender la sesión del hemiciclo si no había acuerdo del órgano rector de la cámara sobre los diputados procesados. Desde Junts per Catalunya se acusa a Torrent de romper el acuerdo de Govern sobre la suspensión de los diputados, mientras que ERC ha negado que hubiera un pacto previo al pleno.

Quim Torra  con Pere Aragoonés y otros miembros del Parlament a la espera de que arranque la sesión de control este miércoles

Quim Torra con Pere Aragoonés y otros miembros del Parlament a la espera de que arranque la sesión de control este miércoles (Marta Perez / EFE)

Estaba previsto que el pleno que arrancó este martes se retomara a las 10:00 horas con la sesión de control al Govern de Quim Torra, pero se ha retrasado por el choque entre los dos partidos soberanistas en la reunión de la Mesa. Hasta la tarde de este miércoles, no obstante, no debía haber ninguna votación, cuando se debía decidir sobre la prórroga presupuestaria y una modificación de la renta garantizada a petición del PSC.

Fuentes republicanas aseguran que Junts per Catalunya ha sugerido en la reunión del órgano rector que Carles Puigdemont renuncie a su voto delegado de forma temporal -algo que ya hizo Toni Comín cuando se denegó su entrega a España el pasado mes de mayo-; pero desde ERC lo rechazan porque se alterarían las mayorías parlamentarias.

Las premisas básicas de los republicanos -también de los comuns– era que no hubiera renuncias al acta de diputado ni se alteren los guarismos en la cámara catalana, además de que no haya consecuencias jurídicas para los miembros de la Mesa. El PSC, que fue quien pidió el informe de los servicios jurídicos, respaldaba el informe de Joan Ridao y abogaba por la suspensión y la sustitución temporal.

“Hemos constatado la desorientación absoluta de las fuerzas políticas que gobiernan Catalunya”, ha apuntado el líder de los comuns, Xavier Domènech, sobre el voto diferenciado en la reunión de la Mesa de los dos miembros de Junts per Catalunya y sus discrepancias con ERC.

En la reunión de la Mesa, que ha arrancado a las 9:00 horas, el secretario general de la cámara, Xavier Muro, ha advertido que los votos de los procesados no pueden ser contabilizados y el presidente del Parlament, Roger Torrent, ha reafirmado su postura que no haya alteraciones en las mayorías ni renuncias al acta de diputado, apuntan fuentes parlamentarias.

En la reunión se ha recalcado el carácter provisional del mecanismo de sustitución temporal de los diputados procesados por los recursos de reforma interpuestos contra el auto de conclusión de la instrucción de la causa del procés, que incluía dicha suspensión, y por las peticiones de libertad de los abogados de los presos soberanistas, cursadas esta semana y que previsiblemente la Fiscalía rechazará aunque se hayan ofrecido medidas menos gravosas o la totalidad del patrimonio de los presos para ser puestos en libertad.

Inés Arrimadas ya anunció este martes que presentarían una petición de reconsideración al acuerdo de la Mesa sobre la suspensión si seguía la línea propuesta por los servicios jurídicos de la cámara y si no se tenía en cuenta, que presentarían un recurso de amparo al Tribunal Constitucional. La líder del partido naranja ve un “fraude de ley” en esa sustitución temporal y Carlos Carrizosa ha advertido que no aceptarán que se aplique una medida fuera del reglamento parlamentario. El PPC coincide con Ciutadans en que esa sustitución temporal sería un “fraude de ley” y piden a los procesados por rebelión que renuncien al acta.