La Opinión de Óscar Iglesias “No fue un Domingo cualquiera”

02 OCTUBRE 2017, 14:30
Domingo, 1 de Octubre de 2017, se culmina la peor crisis política en España de los últimos 40 años desde el 23-F, el Presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont celebra un referéndum de autodeterminación ilegal y sin garantías, este desafío ha sido respondido por las Fuerzas de Seguridad del Estado en muchos casos desproporcionada, en otros casos sin embargo fueron atacados por ciudadanos que participaron en referéndum ilegal, en todo caso resultado de violencia en el ambiente, todo gracias que ni Rajoy ni Puigdemont han querido dialogar y se han enrocado en sus posturas, las consecuencias las pagamos los ciudadanos de a pie como es de costumbre, han destrozado la convivencia con saña y de manera asquerosa, sin necesidad, dos líderes de partidos de derechas corruptos responsables máximos de esta vergüenza que se ha visto en todo el planeta, la imagen de nuestro país ahora está devaluada.

No fue un Domingo cualquiera, el mono tema de Cataluña ha ocupado nuestro día a día, todo lo demás queda en segundo plano, incluido el fútbol que por cierto el Barça por los sucesos extraordinarios sucedidos en Cataluña ha jugado su partido contra Las Palmas a puerta cerrada.

Felices nos prometimos hace 10 o 20 años cuando pensábamos que éramos europeos, desarrollados, civilizados, mera ilusión, lo de ayer nos retrotrae a tiempos oscuros, al cainismo, el odio ha ganado terreno, hoy España es un país triste.

Incierto el futuro, sólo deseo que vuelva la cordura y que esto sea un mal sueño y que un país nuevo se ponga en marcha.

Saludos cordiales.

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La única salida será negociar y Rajoy ya no puede

Fuente: http://www.eldiario.es/zonacritica/unica-salida-negociar-Rajoy-puede_6_691940834.html

Los corifeos del presidente y del PP tratarán por todos los medios de enmascararla, pero la realidad que aparecerá en la noche del domingo es que Rajoy ha fracasado

Todo indica que este domingo no ocurrirá nada dramático en Cataluña. A ninguna de las dos partes enfrentadas les interesa y es de suponer que habrán instruido a las fuerzas que de ellas dependen para que las tensiones no pasen en ningún caso a mayores. La lógica apunta a que así sea. Más seguro aún es que la gente irá a votar en masa. Lo consiga o no, la movilización será pues un éxito clamoroso para el independentismo y quienes defienden el derecho a decidir. Y un punto de no retorno en la crisis catalana.

Durante los últimos cinco años, el gobierno del PP ha negado con una tozudez rayana en la estulticia la existencia de un grave problema político en Cataluña y, por tanto, la necesidad de abordarlo, de negociar. Llevando al extremo esa actitud, más recientemente, cuando el proceso ya había entrado en su fase de realización, Rajoy se ha limitado a decir que no habría referéndum. Y a desplegar todos los medios jurídicos, administrativos y coercitivos a su alcance para lograrlo.

¿Qué ha conseguido? Muy poco. Que la consulta de este domingo no vaya a tener los efectos jurídicos de un referéndum de autodeterminación. Pero, además de que sus promotores debían de saber desde el principio que eso iba a ocurrir, ese resultado tiene escaso peso en términos políticos, no resuelve nada. Porque, procesamientos, sanciones y eventuales encarcelamientos aparte, el “no habrá referéndum” no podía y no puede tener una secuela política. Porque detrás de tal compromiso nunca hubo un plan articulado para los días y meses siguientes. Nunca fue más que la respuesta obligada de una autoridad a la que sus errores de bulto habían llevado a verse superada por los acontecimientos.

Los corifeos del presidente y del PP tratarán por todos los medios de enmascararla, pero la realidad que aparecerá en la noche del domingo es que Rajoy ha fracasado. Y que los independentistas y sus aliados circunstanciales no se habrán visto obligados a desviarse un ápice de la línea que se habían trazado, que es únicamente la de la movilización de sus efectivos en un nivel superior al de precedentes convocatorias. Más allá de cualquier opinión sobre la causa independentista, quien quiera entender la situación que se creará tras el 1-0 no tendrá más remedio que aceptar ese balance, por poco que le guste. Los independentistas no habrán ganado, pero no habrán salido debilitados del envite.

Si la votación tiene la enjundia que casi todos prevén, es muy probable que la semana que viene el Parlament o Puigdemont proclamen la independencia. Lo harían para no defraudar a sus seguidores. Pero también porque políticamente les conviene. Porque cualquier negociación que se pueda abrir en el futuro tendría que partir de ese nuevo nivel del conflicto. Veremos que ocurre, si los independentistas se atreven a dar ese paso. Que este sí que fracturará a la sociedad catalana. Pero si tal eventualidad se produce, el poder ejecutivo central y la judicatura no podrán hacer más que tratar de castigar tal osadía. Alimentando la espiral de la acción y la represión hasta extremos que pueden ser insoportables. En primer lugar, para la economía española.

Sólo una negociación puede parar esa dinámica. Lo que no está ni mucho menos claro es si las fuerzas que Rajoy ha desatado irresponsablemente vayan a permitirle cambiar de rumbo de un día para otro. Es de temer que no. A menos que en el panorama entren en juego otros factores que hasta ahora no han hecho acto de presencia.

La presión internacional puede ser uno de ellos. La UE no quiere para nada que el conflicto catalán se agrave más de lo que lo ha hecho hasta ahora. Angela Merkel tampoco. Hay bastantes indicios de que en esos ambientes se quiere una salida negociada. “Política” acaba de decir el presidente del parlamento europeo Antonio Tajani, desdiciéndose en parte de su anterior apoyo total a Rajoy. Pero el factor exterior sólo se atreverá a hacer valer su peso si antes se mueven otros elementos.

Los poderes fácticos internos pueden jugar un papel de primer orden. La Iglesia católica acaba de transmitir muy claramente que espera que Rajoy de pasos hacia el diálogo. Pero una presión tanto o más importante podría proceder del poder económico. Es seguro que en ese ámbito ha debido hacer mella que el JP Morgan, el primer banco del mundo, haya aconsejado dejar invertir en España mientras prosiga el conflicto catalán. En privado, otros muchos deben decir lo mismo. Y hasta el Banco de España ha tenido que reconocer que la crisis va a afectar a la economía. Nada indica que Rajoy puede hacer algo para calmar la inquietud que tales avisos deben estar produciendo. ¿Se atreverán los poderosos del dinero a decirle que cambie de registro o a pedir su relevo?

Con todo, lo que de verdad puede propiciar un cambio de escena, una vuelta a la cordura, es una modificación de las actitudes del resto del cuadro político español. El PNV ya ha dado un paso claro en esa dirección y se equivoca quien crea que su posición crítica con el gobierno es una añagaza para sacar más rédito del ya mucho obtenido hace unos meses por su apoyo a los presupuestos. Pero el que tiene el as en la mano es el PSOE. Si se separa de Rajoy, si se apunta de verdad a una negociación con los catalanes, las cosas podrían cambiar mucho.

¿Se atreverá Pedro Sánchez a lanzarse por ese camino? Susana Díaz debe creer que esa posibilidad no puede descartarse. Y por eso le ha puesto encima de la mesa su aceptación de la propuesta de apoyo incondicional al gobierno del PP presentada por Ciudadanos en el parlamento andaluz. La misma que Rivera planteó en el Congreso hace dos semanas. Que, a la postre, es la osatura de la “gran coalición” que defendían los perdedores del último congreso del PSOE y que vuelve a ser una posibilidad. Más sólida de lo que podría creerse. Y que daría tiempo a Rajoy, pero no resolvería nada en Cataluña.

Sánchez se negaría a sí mismo si aceptara una salida de ese tipo. Pero no cabe hacer predicciones sobre lo que vaya a hacer. Porque tiene al partido tan roto como hace seis meses y eso le resta mucha fuerza para tomar decisiones.

Con todo, habrá que ver. Si el 1-0 termina sin dramas y el independentismo mantiene la puesta, por muchos golpes que pueda recibir, el lunes empezará una etapa en la que muchas serán posibles. La intensificación de la represión puede ser una de ellas. Pero la creación de condiciones para que se abra una negociación puede ser otra. Aunque es difícil que Rajoy esté en ella.

Por un referéndum pactado por Javier Pérez Royo

Fuente: http://ctxt.es/es/20170920/Firmas/15134/referendum-constitucion-Perez-Royo-CTXT.htm

La respuesta puramente represiva únicamente conduce a una separación cada vez mayor de los ciudadanos de la “nacionalidad” de los del resto del Estado y a dificultar, cuando no imposibilitar, cualquier solución en el futuro.
JAVIER PÉREZ ROYO

El Gobierno de la nación únicamente se ha planteado el coste que puede tener la celebración de un referéndum en Cataluña, independientemente de que se tratara o no de un referéndum pactado. Esta es la única perspectiva que ha tomado en consideración hasta el momento y, si nos atenemos a todas sus declaraciones y actuaciones hasta la fecha, la única que piensa seguir tomando en consideración en el futuro. En su opinión, el posible coste de la celebración de un referéndum es inaceptable.

No cabe duda de que la celebración de un referéndum para que los ciudadanos de una nacionalidad o región de un Estado puedan adoptar la decisión de continuar integrados dentro de dicho Estado o de constituirse en un Estado independiente tiene costes. En España y en todas partes. El referéndum es un mal instrumento para resolver un problema de esa naturaleza, cuyo uso hay que intentar evitar siempre que sea posible. La evidencia empírica de que se dispone así lo confirma.

Pero hay lugares y momentos en que ya no es posible hacerlo, en que únicamente a través de la celebración de un referéndum se puede obtener una respuesta democrática y, por tanto, civilizada al problema de la convivencia entre ciudadanos del mismo Estado que habitan en diferentes partes del mismo y que, por las razones que sea, debaten acerca de poner fin o de mantener su integración en el Estado.

Esa es, en mi opinión, la situación en Cataluña. La destrucción de la Constitución Territorial de 1978 como consecuencia de la aprobación por el TC de la STC 31/2010 ha conducido a que se traslade del punto de llegada, que era el lugar que ocupaba el referéndum en el proceso de elaboración del Estatuto de Autonomía en la Constitución de 1978, al punto de partida. Los ciudadanos de Cataluña, en un muy elevado porcentaje, que alcanza el 80%, quieren ser consultados acerca de su permanencia en el Estado español o su constitución en un Estado independiente.

Cuando la demanda de celebración de un referéndum alcanza ese porcentaje, no puede no ser atendida. Es insoslayable que se produzca una negociación entre el Estado y la “nacionalidad”, cuya población se debate entre la continuidad o la independencia, a fin de que pueda celebrarse un referéndum pactado. La respuesta puramente represiva únicamente conduce a una separación cada vez mayor de los ciudadanos de la “nacionalidad” de los del resto del Estado y a dificultar, cuando no imposibilitar, cualquier solución razonable en el futuro.

Cuanto más tiempo se tarde en pactar la celebración del referéndum, peor. Puede llegar un momento en que la distancia entre los ciudadanos de la “nacionalidad” y los del resto del Estado sea tan grande, que ya no se pueda siquiera celebrar un referéndum. Si se cortan todos los vínculos que existen entre los ciudadanos que debaten sobre su independencia y los demás, ya no será posible siquiera convocar el referéndum.

Estamos avanzando muy rápidamente en esa dirección. Ángel Ossorio y Gallardo, que fue presidente del Tribunal de Garantías Constitucionales de la Segunda República, se lamentó en el debate sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña en 1932 de las ocasiones que se habían dejado pasar en el inmediato pasado para encauzar adecuadamente la integración de Cataluña en el Estado. El momento de solidaridad de Cataluña, el de la Mancomunidad.  Tal vez no habríamos tenido que pasar por donde hemos pasado ni llegar al punto en que ahora mismo nos encontramos.  Espero y deseo que no nos pase los mismo y que dentro de un tiempo no nos lamentemos por no haber aprovechado la ocasión de pactar la celebración de un referéndum, cuando todavía era posible.

AUTOR

  • Javier Pérez Royo

La Opinión de Óscar Iglesias “Falsos martires”

18 SEPTIEMBRE 2017, 11:21
Me parece llamativo que un partido que viene del CIU del clan de lladres como son la familia de Pujol, de casos como el Palau y el 3%, el de sedes embargadas, que hasta hace poco no se consideraban independentistas, que sostenían gobiernos del Estado Español como los gobiernos de Aznar y González, se abstuvieron en el de Zapatero, este partido que representa a la burguesía catalana, el actual Partit Demócrata Catalá heredera de la antigua Convergencia Democratica de Catalunya, ya que recordemos que CIU era una coalición de la derecha catalana de Convergencia Democratica de Catalunya y Unió, ambos partidos rompieron la coalición, la Unió de Durán I Lleida el ala que digamos no es tan independentista, hoy es una fuerza prácticamente desaparecida del mapa político catalán.

Bueno, lo llamativo, que ahora van de aladides de las libertades civiles, como si ellos no hubieran roto un plato, van de víctimas del estado español, que no les dejan hacer el referéndum, ese malvado estado español piensan ellos, que además se atreven a decir que solo roba el estado español y no ellos.

Yo digo que son unos falsos mártires estos del PdCat, que está tan manchado de corrupción como la derecha españolista del PP, a mi no me engañan ni me engañarán, los otros compañeros de viaje del independentismo tienen una cosa muy buena, que desde el minuto uno tienen claro y lo dice que su objetivo es una Cataluña independiente, nos puede gustar más o menos, pero son sinceros, me refiero a ERC y la CUP, pero los del PdCat no eran independentistas hasta hace poco, el problema tampoco es su cambio, es su hipocresía y victimismo.

Saludos cordiales.

La Cataluña no independentista se manifestó contra el “golpe separatista”

La asociación “Societat Civil Catalana” convocó una marcha contra el “golpe separatista” y por la convivencia en Barcelona, la Generalitat aprobó un “ley express” que ampara el referendum independentista para Septiembre.

Según datos que pueden variar, según quien los diga, asistieron a la manifestación entre 6000 y 7000 personas aproximadamente, que pueden ser mas o menos ya digo, fueron a apoyar la marcha miembros del PP, Ciudadanos y el PSC.

Mientras el “frente independentista” reclaman al Gobierno un “referendum pactado”.

 

 

Artur Mas, inhabilitado

El Tribunal Superior Justicia de Cataluña ha condenado al ex-president catalán a dos años de inhabilitación para ejecer cargo público por la celebración del referendum de independencia el 9 de Noviembre de 2014, Mas anunció que recurrirá la sentencia al Tribunal Supremo a pesar de no ser aforado por estar inhabilitado.

El independentismo catalán tras la sentencia al ex-president pone en tela de juicio la democracía española.

Artur Mas, condenado a 2 años de inhabilitación por la consulta independentista del 9-N

Fuente: https://actualidad.rt.com/actualidad/233161-artur-condenado-mas-anos-inhabilitacion-cataluna

El Tribunal considera a Artur Mas culpable del delito de desobediencia por la organización de la consulta sobre la independencia catalana el 9 de noviembre de 2014: esa es la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) en el juicio contra eñ ex-presidente de la Generalitat, contra la ex-vicepresidenta Joana Ortega y contra la ex-consejera de Enseñanza, Irene Rigau, por la organización de la consulta sobre la independencia catalana celebrada el 9 de noviembre de 2014. Artur Mas ha sido condenado a dos años de inhabilitación. Ortega y Rigau han sido condenadas también, como colaboradoras necesarias, a un año y nueve meses, y a un año y seis meses de inhabilitación respectivamente.

La fiscalía pedía 10 años de inhabilitación para Artur Mas y nueve años para cada una de las ex-consejeras, por delitos de desobediencia y prevaricación administrativa.

Aunque la relevancia de este juicio ha estado determinada por sus evidentes implicaciones políticas, y se inscribe en el marco más general de la validez legal del proceso independentista, lo que esta sentencia dirime es una cuestión fundamentalmente jurídica: que la actuación de Mas y su gobierno el 9 N incurre en delito de desobediencia.

“No había ánimo de desobedecer a nadie”

A este respecto, durante el juicio Mas había declarado que “no había ánimo de cometer ningún delito ni de desobedecer a nadie”. Además, alegó que el Tribunal Constitucional no advirtió con claridad de las consecuencias que podía tener seguir adelante con la consulta: “Si tan evidente era que era un delito, ¿cómo puede ser que el Constitucional no hiciera nada para hacer cumplir su resolución?”, preguntó retóricamente el ex-presidente de la Generalitat. Por su parte, tanto la vicepresidenta del gobierno de Mas, Joana Ortega, como la ex-consejera de Enseñanza, Irene Rigau, secundaron esta postura y destacaron que en ningún momento llegaron a recibir requerimientos del Alto Tribunal al respecto.

Esta sentencia aún puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo, que será el órgano encargado de dictar una resolución definitiva.

“Democracia Low Cost”: primeras reacciones y críticas a la sentencia.

La presidenta del Parlament catalán, Carme Forcadell, ha expresado rápidamente su apoyo a Mas, Orteg y Rigau desde su perfil en Twitter, en el que proclamó que “la democracia no se inhabilita, se ejerce”.

Tot el meu suport a Mas, Ortega i Rigau davant d’aquesta sentència injusta. La democràcia no s’inhabilita, s’exerceix. -CF

Por su parte, Joan Tardá, líder del partido independentista Esquerra Republicana de Cataluña, se ha mostrado muy crítico con la sentencia en un mensaje contundente contra la democracia española, a la que califica de democracia “low cost”.

Pablo Echenique, del partido Podemos, en declaraciones a la cadena de televisión La Sexta, dijo hay que respetar la sentencia, pero afirma que no están de acuerdo con su contenido y que, en cualquier caso, “poner urnas no debería ser un delito”.

Desde el PSOE, Antono Hernando, portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, ha expresado su respeto a la decisión judicial y ha explicado que la sentencia es “la consecuencia lógica de desobedecer al Tribunal Constitucional”.

Mas: “La amputación de Cataluña será una emancipación dulce”

Fuente: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2017/02/13/catalunya/1487022193_397931.html?id_externo_rsoc=TW_CM

“Unidad y movilización” es la receta que ayer puso sobre la mesa el expresidente de la Generalitat Artur Mas para asegurar el éxito del referéndum de independencia que prevé convocar el Gobierno catalán. Señaló que el Estado “puede enfrentarse a un Gobierno, a la mesa del Parlament o a una presidenta, pero no se puede enfrentar a dos o tres millones de personas”. Remachó su intervención replicando a la intervención de Mariano Rajoy del domingo, cuando se refirió a la posible independencia de Cataluña como una “dolorosa amputación”. Para el expresident ésta será para muchos catalanes una “emancipación dulce y liberadora”.

Mas participó en un coloquio organizado por el Ateneu Barcelonès en el que denunció, de nuevo, que el juicio de la semana pasada por la consulta del 9-N es “un aviso a navegantes, porque quien desafía al Estado la paga”, en una clara alusión al camino judicial que seguirá el referéndum prometido por Carles Puigdemont para finales de septiembre, a más tardar.

Otro de los participantes en el acto, el portavoz del Partit Demòcrata en el Congreso, Francesc Homs, que será juzgado por el mismo caso en el Tribunal Supremo, denunció que el 9-N ha demostrado que “el Estado de derecho está enfermo” en España. En su opinión, dado que “los juzgados están tan politizados [en referencia al Tribunal Constitucional y al Supremo], yo estaría más cómodo en un juzgado de primera instancia”, donde, dijo, “la gente se ha sacado la plaza en oposiciones y podríamos hablar más de derecho”.

Homs criticó la existencia de una suerte de “derecho penal de autor”, que sería, en su opinión, el que se ha utilizado en el caso del 9-N. Éste, según dijo, se basa en “unas reglas que yo aplico para todo menos allí donde me interesa aplicar otras cosas”. Y denunció que la Fiscalía ha demostrado en todo el caso del 9-N una doble vara de medir.

Uno de los participantes que más éxito tuvo entre un público entregado a la causa independentista fue el presidente de Catalunya Acció, Santiago Espot, investigado por redactar el manifiesto que argumentaba la pitada al himno español en la última final de la Copa del Rey. Espot obtuvo el apoyo del público cuando recordó haber dicho que “no tengo que dar explicaciones a la judicatura española” cuando fue a declarar ante la Audiencia Nacional. Avisó de que desde las instituciones del Estado “harán lo máximo para judicializar la política y atemorizar”.

Puigdemont pide a Bruselas que medie en la cuestión soberanista

Fuente: http://www.publico.es/politica/puigdemont-pide-bruselas-medie-cuestion.html

 

BRUSELAS.- Una sala del Parlamento Europeo a rebosar, en su mayoría ciudadanos, recibe entre aplausos a la plana mayor del Govern. Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y Raül Romenva comparecen ante decenas de persona para defender la convocatoria del referéndum sobre la independencia de Catalunya, que consideran una cuestión europea, y piden a las instituciones no den la espalda al proces.

Para Carles Puigdemont, president de la Generalitat, la independencia de Cataluña es una “un problema europeo”, y lo es porque, según el President, es un asunto que afecta a todos los ciudadanos “que creen en la libertad”. Así lo ha defendido en la Eurocámara, en una conferencia organizada por los eurodiputados catalanes Josep Maria Terricabras y Jordi Solé (ERC) y Ramon Tremosa (CDC) a la que han asistido compañeros de Podemos (Xavier Benito), ICV (Ernest Urtasun) o Bildu (Josu Juaristi), entre otros grupos españoles. La asistencia más notable ha sido la de la nacionalista flamenca y candidata a la presidencia del Parlamento, Helga Stevens.

Durante el acto, Puigdemont ha criticado la negación del Gobierno español a negociar la organización de una consulta consensuada y por tanto, el derecho a decidir de los catalanes. El líder de Convergència Democràtica de Catalunya ha criticado además la “judicialización de la política”, en referencia a la imputación de los organizadores del 9N de los que ha dicho, son perseguidos por “pensar diferente a ellos (en referencia al Gobierno español)”, y la falta de independencia del Tribunal Constitucional.

El President, que se ha dirigido al auditorio en catalán, inglés y francés, ha comenzado su discurso mandando un recado al nuevo presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, al que ha recordado su promesa de hacer el catalán lengua oficial en la Eurocámara. El President ha pedido a la Unión Europa que no “mire hacia otro lado” y actúe como mediador para asegurar la celebración legal del referéndum. Así y todo, advierte, éste tendrá lugar de aquí a septiembre, pase lo que pase: “Este año los ciudadanos de Cataluña tendrán la oportunidad de decidir su futuro”.

El President insiste en que el referéndum es la mejor herramienta para determinar la voluntad del pueblo catalán ya que se trata del “mecanismo más claro, poderoso y aceptado internacionalmente”. Puigdemont aclara que no se trata de un fenómeno nuevo y ha mencionado los casos de Quebec y Escocia, aunque lo cierto es que en ambos casos el pueblo votó en contra de la independencia.

Raül Romeva, titular de Exteriores de la Generalitat, ha defendido que “Europa no puede construirse subestimando a sus ciudadanos”, en plena negociación del brexit y el ascenso del euroescepticismo. Europa, insiste el exeurodiputado, “tendrá que tomar partido y es impensable que no escoja la democracia”, pero si no lo hace, “estará actuando en contra de sus valores fundamentales”. El vicepresident, Oriol Junqueras, el único en intervenir en castellano, ha dejado claro que el suyo es un proyecto de democratización, en una Europa que necesita estar más unida y más fuerte. Unos objetivos, insiste Junqueras, que “estamos convencidos de que Europa o gran parte de Europa comparte”.

Con discursos marcadamente europeístas, los representantes del Govern han defendido que el pueblo catalán es también europeo y han insistido en la aspiración de Cataluña de seguir siendo parte de la Unión Europea tras la independencia. “Europa”, insiste Puigdemont, “es donde queremos estar”. Un argumentario que, sin embargo, choca con la indiferencia de las instituciones que no hacen hueco en su agenda al President, aunque esta vez ni se haya molestado en preguntar; la necesidad de una Cataluña independiente de enfrentar el proceso de adhesión de la UE con la más que probable oposición de España y la ausencia hoy de cargos europeos de relevancia.