Él independentismo erre que erre

El Parlament de Cataluña aprobó una resolución en el que se reafirma en el derecho de la autodeterminación, otro triste y lamentable episodio mas de este absurdo conflicto catalán, han suscrito los tres partidos independentistas ERC, JxCAT y CUP.

El Presidente del Parlament, Roger Torrent, afirmó además que asumirá las consecuencias judiciales y personales de que en el Parlament se pueda hablar de todo, esta resolución no se votará hasta el 13 de Noviembre en Pleno.

Sentencia del proces, penas que no satisface a nadie

Penas duras, pero para la fiscalía, derecha y extrema derecha española no ha sido la dura que quería, y desproporcionada para los independentistas y la izquierda, decisión judicial perversamente salomónica, como quería el Gobierno en funciones, que es el único digamos satisfecho con esto.

Esta sentencia vuelve a reabrir las heridas entre catalanes, Cataluña y el resto del Estado, día muy triste para la convivencia, para la esperanza de solución política a este absurdo conflicto catalán creado por unos políticos kamikazes y sin empatía ninguna por la ciudadanía, y además que se está eternizando y lamentablemente va a la cronificación.

Tristes y oscuros tiempos vivimos, es la triste realidad, las gentes que quieren un país mejor estamos asistiendo a un espectáculo terrible, damos pasos para atrás.

Mi deseo es que mucho mas pronto que tarde veamos luz en esta oscuridad, si amigos y amigas, son tiempos oscuros los que están viviendo en estos momentos, ojalá la razón pueda contra la brutalidad y la represión.

El Proces visto para sentencia

El juicio a los políticos independentistas catalanes ya está visto para sentencia en el Tribunal Supremo, ahora toca deliverar y saber que futuro les espera a los políticos independentistas, la decisión del juez Marchena será determinante en el futuro de Cataluña, las penas que se esperan pueden ser de hasta 25 años de cárcel, políticos como Oriol Junqueras aludieron al diálogo y el acuerdo como solución al conflicto catalán

El juicio ha durado cuatro largos meses, con 52 sesiones, ahora en España y sobre todo en Cataluña espera impaciente el veredicto, que todo parece indicar que serán penas muy duras.

La Opinión de Óscar Iglesias “No fue un Domingo cualquiera”

02 OCTUBRE 2017, 14:30
Domingo, 1 de Octubre de 2017, se culmina la peor crisis política en España de los últimos 40 años desde el 23-F, el Presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont celebra un referéndum de autodeterminación ilegal y sin garantías, este desafío ha sido respondido por las Fuerzas de Seguridad del Estado en muchos casos desproporcionada, en otros casos sin embargo fueron atacados por ciudadanos que participaron en referéndum ilegal, en todo caso resultado de violencia en el ambiente, todo gracias que ni Rajoy ni Puigdemont han querido dialogar y se han enrocado en sus posturas, las consecuencias las pagamos los ciudadanos de a pie como es de costumbre, han destrozado la convivencia con saña y de manera asquerosa, sin necesidad, dos líderes de partidos de derechas corruptos responsables máximos de esta vergüenza que se ha visto en todo el planeta, la imagen de nuestro país ahora está devaluada.

No fue un Domingo cualquiera, el mono tema de Cataluña ha ocupado nuestro día a día, todo lo demás queda en segundo plano, incluido el fútbol que por cierto el Barça por los sucesos extraordinarios sucedidos en Cataluña ha jugado su partido contra Las Palmas a puerta cerrada.

Felices nos prometimos hace 10 o 20 años cuando pensábamos que éramos europeos, desarrollados, civilizados, mera ilusión, lo de ayer nos retrotrae a tiempos oscuros, al cainismo, el odio ha ganado terreno, hoy España es un país triste.

Incierto el futuro, sólo deseo que vuelva la cordura y que esto sea un mal sueño y que un país nuevo se ponga en marcha.

Saludos cordiales.

La única salida será negociar y Rajoy ya no puede

Fuente: http://www.eldiario.es/zonacritica/unica-salida-negociar-Rajoy-puede_6_691940834.html

Los corifeos del presidente y del PP tratarán por todos los medios de enmascararla, pero la realidad que aparecerá en la noche del domingo es que Rajoy ha fracasado

Todo indica que este domingo no ocurrirá nada dramático en Cataluña. A ninguna de las dos partes enfrentadas les interesa y es de suponer que habrán instruido a las fuerzas que de ellas dependen para que las tensiones no pasen en ningún caso a mayores. La lógica apunta a que así sea. Más seguro aún es que la gente irá a votar en masa. Lo consiga o no, la movilización será pues un éxito clamoroso para el independentismo y quienes defienden el derecho a decidir. Y un punto de no retorno en la crisis catalana.

Durante los últimos cinco años, el gobierno del PP ha negado con una tozudez rayana en la estulticia la existencia de un grave problema político en Cataluña y, por tanto, la necesidad de abordarlo, de negociar. Llevando al extremo esa actitud, más recientemente, cuando el proceso ya había entrado en su fase de realización, Rajoy se ha limitado a decir que no habría referéndum. Y a desplegar todos los medios jurídicos, administrativos y coercitivos a su alcance para lograrlo.

¿Qué ha conseguido? Muy poco. Que la consulta de este domingo no vaya a tener los efectos jurídicos de un referéndum de autodeterminación. Pero, además de que sus promotores debían de saber desde el principio que eso iba a ocurrir, ese resultado tiene escaso peso en términos políticos, no resuelve nada. Porque, procesamientos, sanciones y eventuales encarcelamientos aparte, el “no habrá referéndum” no podía y no puede tener una secuela política. Porque detrás de tal compromiso nunca hubo un plan articulado para los días y meses siguientes. Nunca fue más que la respuesta obligada de una autoridad a la que sus errores de bulto habían llevado a verse superada por los acontecimientos.

Los corifeos del presidente y del PP tratarán por todos los medios de enmascararla, pero la realidad que aparecerá en la noche del domingo es que Rajoy ha fracasado. Y que los independentistas y sus aliados circunstanciales no se habrán visto obligados a desviarse un ápice de la línea que se habían trazado, que es únicamente la de la movilización de sus efectivos en un nivel superior al de precedentes convocatorias. Más allá de cualquier opinión sobre la causa independentista, quien quiera entender la situación que se creará tras el 1-0 no tendrá más remedio que aceptar ese balance, por poco que le guste. Los independentistas no habrán ganado, pero no habrán salido debilitados del envite.

Si la votación tiene la enjundia que casi todos prevén, es muy probable que la semana que viene el Parlament o Puigdemont proclamen la independencia. Lo harían para no defraudar a sus seguidores. Pero también porque políticamente les conviene. Porque cualquier negociación que se pueda abrir en el futuro tendría que partir de ese nuevo nivel del conflicto. Veremos que ocurre, si los independentistas se atreven a dar ese paso. Que este sí que fracturará a la sociedad catalana. Pero si tal eventualidad se produce, el poder ejecutivo central y la judicatura no podrán hacer más que tratar de castigar tal osadía. Alimentando la espiral de la acción y la represión hasta extremos que pueden ser insoportables. En primer lugar, para la economía española.

Sólo una negociación puede parar esa dinámica. Lo que no está ni mucho menos claro es si las fuerzas que Rajoy ha desatado irresponsablemente vayan a permitirle cambiar de rumbo de un día para otro. Es de temer que no. A menos que en el panorama entren en juego otros factores que hasta ahora no han hecho acto de presencia.

La presión internacional puede ser uno de ellos. La UE no quiere para nada que el conflicto catalán se agrave más de lo que lo ha hecho hasta ahora. Angela Merkel tampoco. Hay bastantes indicios de que en esos ambientes se quiere una salida negociada. “Política” acaba de decir el presidente del parlamento europeo Antonio Tajani, desdiciéndose en parte de su anterior apoyo total a Rajoy. Pero el factor exterior sólo se atreverá a hacer valer su peso si antes se mueven otros elementos.

Los poderes fácticos internos pueden jugar un papel de primer orden. La Iglesia católica acaba de transmitir muy claramente que espera que Rajoy de pasos hacia el diálogo. Pero una presión tanto o más importante podría proceder del poder económico. Es seguro que en ese ámbito ha debido hacer mella que el JP Morgan, el primer banco del mundo, haya aconsejado dejar invertir en España mientras prosiga el conflicto catalán. En privado, otros muchos deben decir lo mismo. Y hasta el Banco de España ha tenido que reconocer que la crisis va a afectar a la economía. Nada indica que Rajoy puede hacer algo para calmar la inquietud que tales avisos deben estar produciendo. ¿Se atreverán los poderosos del dinero a decirle que cambie de registro o a pedir su relevo?

Con todo, lo que de verdad puede propiciar un cambio de escena, una vuelta a la cordura, es una modificación de las actitudes del resto del cuadro político español. El PNV ya ha dado un paso claro en esa dirección y se equivoca quien crea que su posición crítica con el gobierno es una añagaza para sacar más rédito del ya mucho obtenido hace unos meses por su apoyo a los presupuestos. Pero el que tiene el as en la mano es el PSOE. Si se separa de Rajoy, si se apunta de verdad a una negociación con los catalanes, las cosas podrían cambiar mucho.

¿Se atreverá Pedro Sánchez a lanzarse por ese camino? Susana Díaz debe creer que esa posibilidad no puede descartarse. Y por eso le ha puesto encima de la mesa su aceptación de la propuesta de apoyo incondicional al gobierno del PP presentada por Ciudadanos en el parlamento andaluz. La misma que Rivera planteó en el Congreso hace dos semanas. Que, a la postre, es la osatura de la “gran coalición” que defendían los perdedores del último congreso del PSOE y que vuelve a ser una posibilidad. Más sólida de lo que podría creerse. Y que daría tiempo a Rajoy, pero no resolvería nada en Cataluña.

Sánchez se negaría a sí mismo si aceptara una salida de ese tipo. Pero no cabe hacer predicciones sobre lo que vaya a hacer. Porque tiene al partido tan roto como hace seis meses y eso le resta mucha fuerza para tomar decisiones.

Con todo, habrá que ver. Si el 1-0 termina sin dramas y el independentismo mantiene la puesta, por muchos golpes que pueda recibir, el lunes empezará una etapa en la que muchas serán posibles. La intensificación de la represión puede ser una de ellas. Pero la creación de condiciones para que se abra una negociación puede ser otra. Aunque es difícil que Rajoy esté en ella.

Por un referéndum pactado por Javier Pérez Royo

Fuente: http://ctxt.es/es/20170920/Firmas/15134/referendum-constitucion-Perez-Royo-CTXT.htm

La respuesta puramente represiva únicamente conduce a una separación cada vez mayor de los ciudadanos de la “nacionalidad” de los del resto del Estado y a dificultar, cuando no imposibilitar, cualquier solución en el futuro.
JAVIER PÉREZ ROYO

El Gobierno de la nación únicamente se ha planteado el coste que puede tener la celebración de un referéndum en Cataluña, independientemente de que se tratara o no de un referéndum pactado. Esta es la única perspectiva que ha tomado en consideración hasta el momento y, si nos atenemos a todas sus declaraciones y actuaciones hasta la fecha, la única que piensa seguir tomando en consideración en el futuro. En su opinión, el posible coste de la celebración de un referéndum es inaceptable.

No cabe duda de que la celebración de un referéndum para que los ciudadanos de una nacionalidad o región de un Estado puedan adoptar la decisión de continuar integrados dentro de dicho Estado o de constituirse en un Estado independiente tiene costes. En España y en todas partes. El referéndum es un mal instrumento para resolver un problema de esa naturaleza, cuyo uso hay que intentar evitar siempre que sea posible. La evidencia empírica de que se dispone así lo confirma.

Pero hay lugares y momentos en que ya no es posible hacerlo, en que únicamente a través de la celebración de un referéndum se puede obtener una respuesta democrática y, por tanto, civilizada al problema de la convivencia entre ciudadanos del mismo Estado que habitan en diferentes partes del mismo y que, por las razones que sea, debaten acerca de poner fin o de mantener su integración en el Estado.

Esa es, en mi opinión, la situación en Cataluña. La destrucción de la Constitución Territorial de 1978 como consecuencia de la aprobación por el TC de la STC 31/2010 ha conducido a que se traslade del punto de llegada, que era el lugar que ocupaba el referéndum en el proceso de elaboración del Estatuto de Autonomía en la Constitución de 1978, al punto de partida. Los ciudadanos de Cataluña, en un muy elevado porcentaje, que alcanza el 80%, quieren ser consultados acerca de su permanencia en el Estado español o su constitución en un Estado independiente.

Cuando la demanda de celebración de un referéndum alcanza ese porcentaje, no puede no ser atendida. Es insoslayable que se produzca una negociación entre el Estado y la “nacionalidad”, cuya población se debate entre la continuidad o la independencia, a fin de que pueda celebrarse un referéndum pactado. La respuesta puramente represiva únicamente conduce a una separación cada vez mayor de los ciudadanos de la “nacionalidad” de los del resto del Estado y a dificultar, cuando no imposibilitar, cualquier solución razonable en el futuro.

Cuanto más tiempo se tarde en pactar la celebración del referéndum, peor. Puede llegar un momento en que la distancia entre los ciudadanos de la “nacionalidad” y los del resto del Estado sea tan grande, que ya no se pueda siquiera celebrar un referéndum. Si se cortan todos los vínculos que existen entre los ciudadanos que debaten sobre su independencia y los demás, ya no será posible siquiera convocar el referéndum.

Estamos avanzando muy rápidamente en esa dirección. Ángel Ossorio y Gallardo, que fue presidente del Tribunal de Garantías Constitucionales de la Segunda República, se lamentó en el debate sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña en 1932 de las ocasiones que se habían dejado pasar en el inmediato pasado para encauzar adecuadamente la integración de Cataluña en el Estado. El momento de solidaridad de Cataluña, el de la Mancomunidad.  Tal vez no habríamos tenido que pasar por donde hemos pasado ni llegar al punto en que ahora mismo nos encontramos.  Espero y deseo que no nos pase los mismo y que dentro de un tiempo no nos lamentemos por no haber aprovechado la ocasión de pactar la celebración de un referéndum, cuando todavía era posible.

AUTOR

  • Javier Pérez Royo

La Opinión de Óscar Iglesias “Falsos martires”

18 SEPTIEMBRE 2017, 11:21
Me parece llamativo que un partido que viene del CIU del clan de lladres como son la familia de Pujol, de casos como el Palau y el 3%, el de sedes embargadas, que hasta hace poco no se consideraban independentistas, que sostenían gobiernos del Estado Español como los gobiernos de Aznar y González, se abstuvieron en el de Zapatero, este partido que representa a la burguesía catalana, el actual Partit Demócrata Catalá heredera de la antigua Convergencia Democratica de Catalunya, ya que recordemos que CIU era una coalición de la derecha catalana de Convergencia Democratica de Catalunya y Unió, ambos partidos rompieron la coalición, la Unió de Durán I Lleida el ala que digamos no es tan independentista, hoy es una fuerza prácticamente desaparecida del mapa político catalán.

Bueno, lo llamativo, que ahora van de aladides de las libertades civiles, como si ellos no hubieran roto un plato, van de víctimas del estado español, que no les dejan hacer el referéndum, ese malvado estado español piensan ellos, que además se atreven a decir que solo roba el estado español y no ellos.

Yo digo que son unos falsos mártires estos del PdCat, que está tan manchado de corrupción como la derecha españolista del PP, a mi no me engañan ni me engañarán, los otros compañeros de viaje del independentismo tienen una cosa muy buena, que desde el minuto uno tienen claro y lo dice que su objetivo es una Cataluña independiente, nos puede gustar más o menos, pero son sinceros, me refiero a ERC y la CUP, pero los del PdCat no eran independentistas hasta hace poco, el problema tampoco es su cambio, es su hipocresía y victimismo.

Saludos cordiales.

La Cataluña no independentista se manifestó contra el “golpe separatista”

La asociación “Societat Civil Catalana” convocó una marcha contra el “golpe separatista” y por la convivencia en Barcelona, la Generalitat aprobó un “ley express” que ampara el referendum independentista para Septiembre.

Según datos que pueden variar, según quien los diga, asistieron a la manifestación entre 6000 y 7000 personas aproximadamente, que pueden ser mas o menos ya digo, fueron a apoyar la marcha miembros del PP, Ciudadanos y el PSC.

Mientras el “frente independentista” reclaman al Gobierno un “referendum pactado”.