El Marianato (2011-2018): en todo final hay un principio

Fuente: Diario Cuarto Poder

  • Los números de los destrozos infligidos al pacto social y a la mayoría de la gente común por las políticas económicas del PP son incontestables
  • La ausencia de responsabilidades de Gobierno le va a permitir al PP retornar a la crispación y disputarle así las posiciones ideológicas más duras a Ciudadanos

Un comienzo inesperado, pero previsible

Corría el año 2004 y había elecciones generales en esa primavera, en concreto, el 14 de marzo. El por aquel entonces superministro y vicepresidente del Gobierno de José María Aznar, Mariano Rajoy, se las prometía muy felices tras haber sido designado su sucesor. El Partido Popular había ganado las dos anteriores citas electorales y, a pesar de la nefasta Guerra de Iraq y la catástrofe del Prestige, eran los tiempos del “España va bien” y los sondeos seguían siendo favorables. Sin embargo, algo iba a cambiarlo todo: los atentados del 11M. La mentira como reacción instintiva gubernamental y la indignación ciudadana acabaron por llevar a José Luis Rodríguez Zapatero a la Moncloa.

En aquellos duros momentos para los populares, en los que las expectativas se vieron, de pronto, frustradas y cuando se intensificaron las críticas internas y no se oteaba un horizonte claro, se pudo ver al político de raza que era Rajoy: un conservador de la escuela de Cánovas, ferviente creyente del turnismo y consciente de la importancia de la paciencia como virtud política. Lo decisivo era manejar los tiempos y los suyos eran geológicos.

Después de una legislatura y media del Gobierno socialista, caracterizado por un particular atrevimiento en el ámbito de los derechos civiles y las libertades públicas – Ley de Igualdad, Matrimonio Homosexual, Memoria histórica – y un equilibrismo pretendidamente virtuoso y dialogante en cuestiones económicas y vinculadas a la construcción del Estado de bienestar, Zapatero decidió suicidarse políticamente en dos actos ante una encrucijada europea marcada por la crisis económica y la subsiguiente crisis de deuda. El primero tuvo lugar el 10 de mayo de 2010, cuando las presiones de los mercados financieros y las recetas de la ortodoxia neoliberal le llevaron a anunciar un Plan de Choque – reducción del salario del funcionariado, congelación de las pensiones, recortes ingentes en el Estado social, etc. – para acelerar los Planes de Austeridad con el objetivo de ajustar el déficit fiscal. Además anunció las tres reformas estructurales planteadas y exigidas por la Troika: la del mercado de trabajo, la “revisión” del Pacto de Toledo y la reestructuración de las Cajas de Ahorro. El segundo acto, particularmente simbólico, se produjo el 29 de agosto del siguiente año con la reforma constitucional pactada con el PP, que modificó el artículo 135 para blindar los intereses de los acreedores, estableciendo el pago de la deuda pública como prioridad absoluta del Estado frente a cualquier otro gasto. Así daba comienzo el MarianatoRajoy ganó las elecciones generales a finales de ese mismo año, pero su tiempo ya había comenzado con anterioridad.

Un pulso moral y material a la sociedad española

Por fin había llegado al poder y comenzaba su reinado alejado de los delirios de grandeza global de Aznar, cumpliendo a rajatabla los compromisos europeos y el Diktat alemán y frente al 15-M y la movilización creciente de la sociedad civil. Con presteza y eficacia para los intereses de los financieros, los especuladores y los gobiernos neoliberales, y con indolencia con los de abajo dobló el pulso material a la sociedad española, que el PSOE ya había iniciado. Tanto es así que, a los diez días de ser investido, constituyó un nuevo gabinete que reforzó la continuidad de las políticas de ajuste y de reducción del déficit público. Durante el siguiente año su gobierno siguió implacable: una vuelta de tuerca a la contrarreforma laboral, nuevos recortes en educación y sanidad por valor de 10.000 millones de euros y una reestructuración bancaria que supondría una concentración del sector inaudita al mismo tiempo que un nuevo sacrificio para una población exhausta. Estas medidas de política-económica no hicieron sino profundizar la segunda recesión económica y convertir el Reino de España en un páramo laboral. Baste recordar un par de datos: una tasa de paro del 27,1% y un paro juvenil del 57,22%.

Más allá de la propaganda y los relatos autocomplacientes de estos días del propio Rajoy y de la órbita mediática de su partido, que insisten en un balance de gestión macroeconómico positivo con creación de empleo neta después de estos siete años en el poder, solo se puede comprender el significado político del Marianato como la instauración progresiva de una nueva normalidad tras la crisis económica, que ha consolidado los recortes del Estado del bienestar, la erosión de los contenidos sociales de la Constitución del 78 y una sociedad más desigual. Como ha demostrado recientemente Emilio de la Peña en CTXTlos números de los destrozos infligidos al pacto social y a la mayoría de la gente común por las políticas económicas del PP son incontestables y explican una parte del clima de la sociedad española – entre la apatía y la resignación o el abatimiento – durante este último período, particularmente, tras el infructuoso e inacabable 2016 y el bloqueo político permanente, del que Rajoy volvió a salir triunfante electoralmente ante las ingenuas perspectivas de un Unidos Podemos de nueva creación.

Otra parte de este clima tiene que ver con el pulso moral que Rajoy le echó a la sociedad española con el otro brazo prácticamente desde el comienzo de su reinado: la ‘ley Mordaza’ y su restricción de derechos civiles, el control de RTVE y la influencia creciente sobre otros medios de comunicación privados, la normalización de la corrupción en el partido y la extensión de estas prácticas a la institución o la politización de la justicia se volvieron elementos de nuestro paisaje. Parecía que España no podía ser mejor que el Partido Popular. Estábamos ante una suerte de maldición bíblica: la corrupción no pasaba factura al partido del Gobierno y la patrimonialización de las instituciones nos recordaban que éramos una anomalía en Europa. En realidad, no éramos tan diferentes a otros pueblos del Sur. No hubiera sido posible seguir el Diktat alemán y llevar a la práctica esa economía política de la desposesión de las mayorías, si no se hubiera generado ese clima de apatía, que dejaba herida la autoestima del pueblo e intacta la desconfianza hacia la política que puede transformar las cosas.

Además Rajoy y su gobierno tuvieron que hacer frente al Procés catalán, que siguió desde su comienzo congregando en las calles a millones de personas cada año durante cada 11-S desde su comienzo, organizando una sociedad civil independentista más densa y, al mismo tiempo, generando más tensión y división en el conjunto de Cataluña. Ante el movimiento democrático –construido en torno a la reivindicación del derecho de autodeterminación de Cataluña– más persistente y masivo que ha habido en Europa en las últimas décadas la respuesta del Partido Popular fue, de un lado, la judicialización del conflicto y, de otro, dejar pasar el tiempo, confiando en que el globo se deshinchase. Tras los acontecimientos del 1-O y la proclamación de una hipotética República catalana, se decidió por la inédita aplicación del artículo 155 de la Constitución para suspender la autonomía catalana. Toda la crispación que el PP había desatado contra el PSOE y la reforma del Estatut desde la oposición, se convertía ahora en un estado emocional defensivo de una buena parte de la sociedad española, que servía al constitucionalismo español de esa particular coartada denominada “sentido de estado” para penalizar el debate político en torno a la organización territorial del país y a una idea diferente de España.

La sentencia de la Gürtel y la infidelidad a uno mismo

La sentencia del caso Gürtel, destapado mediáticamente por el País ya en 2010 y que había incluso llevado a Rajoy a los juzgados, supuso un punto de inflexión en la legislatura, incluso para Albert Rivera, el socio más fiel del Gobierno, y abrió una ventana de oportunidad para el PSOE, que presentó una moción de censura y reunió con la inestimable colaboración activa de Unidos Podemos y, en particular, de Pablo Iglesias, apoyos parlamentarios diversos para echar al Partido Popular. La audacia de Sánchez, la astucia de Iglesias –en especial, con la presión al PNV bajo amenaza de una moción instrumental con Ciudadanos para convocar elecciones – y la soledad parlamentaria de Rajoy junto a su elección contra natura de acelerar los tiempos de la moción en un clima mediático de excepción acabaron con el primero de camino a la Moncloa y con el aún presidente en un infinita sobremesa de ocho horas.

Tras vivir, desde el Gobierno, la sucesión de la Corona española, ahora le toca a Rajoy afrontar su sucesión desde la oposición al recién conformado y celebrado Ejecutivo de Sánchez. De momento, su anuncio de renuncia a la Presidencia del partido y su paso a un lado marcan un nuevo tiempo en el PP, alejado de designaciones directas y mimetizado al espíritu de la época, que obliga a los partidos a una apariencia democrática. Es innegable que su paso a la oposición le complica objetivamente las cosas a los populares, pero hay varios elementos que juegan a su favor frente a los agoreros del derrumbamiento. Primero, el Partido Popular tiene un electorado muy fiel, cuenta con una organización fuertemente implementada en el territorio y una vasta red de poder local, aparte de las Comunidades Autónomas claves que aún controla (Madrid, Galicia, Castilla y León, Murcia). Segundo, la renovación en el liderazgo del partido puede suponer un punto de inflexión para dejar atrás la época de la corrupción. Y, por último, su ausencia de responsabilidades de Gobierno le va a permitir retornar a la crispación y disputarle así las posiciones ideológicas más duras a Ciudadanos, por ejemplo, en relación a la cuestión catalana.

El Marianato ha terminado y ello abre una nueva etapa tanto en la política española como en la derecha. Es pronto para saber qué le deparará ésta a unos y a otros, pero, de momento, el fin de Rajoy nos recuerda la importancia de la fidelidad a uno mismo y la importancia, pero también los límites, de las ilusiones de la política.

Rajoy se va: “Ha llegado el momento, es lo mejor para mí, para el PP y para España”

Fuente: https://www.eldiario.es/politica/Rajoy-Gobierna-rechazado-espanoles-elecciones_0_779022320.html

Mariano Rajoy se va. Lo ha comunicado, emocionado, ante la dirección de su partido, que le ha aplaudido en pie nada más anunciar su marcha. El expresidente del Gobierno dimite sin señalar a su sucesor cuatro días después de que una moción de censura motivada en la condena por corrupción a su partido lo desalojara de la Moncloa. “Ha llegado el momento de poner el punto final a esta etapa”, ha dicho un lloroso Rajoy que ha considerado que “el PP debe seguir avanzando y construyendo bajo el liderazgo de otra persona”. A su juicio, es “lo mejor” para el PP, para él mismo “y también para España”.  Rajoy  no  ha concretado qué hará con su escaño, aunque por sus declaraciones pasando página todo indica que lo dejará en las próximas semanas.

El aún presidente del PP no realizará “ningún cambio” ni dentro del partido ni en el grupo parlamentario que pueda apuntar cualquier preferencia acerca de su posible sustituto. “Eso le corresponde a quien me suceda en la presidencia”, ha dicho. Pero sí ha lanzado mensajes de agradecimiento expresamente a dos de las personas que podrían estar peleando por ocupar el liderazgo de los populares: Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal. A ambas les ha agradecido especialmente su confianza.

Rajoy ha propuesto “la pronta celebración de junta directiva nacional para un congreso extraordinario que abra una nueva etapa” en el partido. Esa reunión se producirá el próximo lunes y determinará la fecha del  próximo congreso del PP en el que se realizará el relevo. Lo que establecen los estatutos populares es que debe haber un plazo mínimo de un mes y medio entre la convocatoria del cónclave y la celebración del mismo, aunque ese periodo se puede reducir a un mes en situaciones excepcionales. 

Hasta entonces, seguirá al frente de la Presidencia del PP: “Cumpliré mi mandato hasta el día en el que elijáis a la persona que me vaya a suceder”, ha dicho. Ha sido entonces, cuando ha asegurado ser “consciente del apoyo” que ha tenido durante 14 años como líder del PP, cuando el expresidente del Gobierno se ha derrumbado. Con ojos llenos de lágrimas, ha encajado un largo aplauso de sus compañeros. “Bueno, venga…”, les decía, incómodo, pidiéndoles que se sentaran y dejaran de alagarle.

“No me imagino la vida fuera del PP”

Los años transcurridos al frente del PP han sido, según ha dicho, los “mejores” de su vida, sobre todo “por los beneficios aportados a España”. Y a pesar de pasar ahora a un segundo plano, no romperá ni mucho menos su carné del PP. “Seguiré con vosotros, no me imagino mi vida fuera del PP. Hace 40 yo pegaba carteles en Sanxenxo. Esto es mi vida y quiero que siga siendo”.

También ha lanzado un dardo a su predecesor, José María Aznar, quien le eligió sucesor pero que no ha cesado de criticar su gestión al frente del PP. “Desde el primer momento estaré a la orden de quien elijáis. Y a la orden es a la orden y con lealtad”, ha dicho.

El expresidente ha dejado su renuncia para el final de su discurso ante el Comité Ejecutivo Nacional del partido que se ha reunido en la sede de Génova, en Madrid. Los fotógrafos que han podido entrar a la sala de la reunión, que se ha celebrado a puerta cerrada con la excepción de la declaración de Rajoy, han descrito un ambiente “de funeral” con caras largas de los principales dirigentes del partido.

El “estigma” del Gobierno del PSOE

A pesar de ello, Rajoy ha sacado pecho de su tarea de Gobierno y ha criticado la moción de censura de Pedro Sánchez: “El Gobierno del PP fue censurado por un desordenado conjunto de organizaciones políticas. La primera valoración de lo ocurrido es que va a gobernar alguien que ha perdido las elecciones, gobierna el país alguien rechazado por los españoles, que no ha ganado unas elecciones nunca”. “Ese comportamiento jamás había llegado al Gobierno de la nación, con la izquierda populista y el independentismo. Y ese estigma acompañará a ese Gobierno y al PSOE, que ha dilapidado toda su herencia por un proyecto de futuro incierto y pésimos compañeros de viaje, los independentistas de Catalunya y Bildu”, ha proseguido.

También ha añadido: “No son los españoles los que han censurado al PP, sino nuestros adversarios políticos jaleados por el populismo. No nos han censurado los ciudadanos, es nuestra tranquilidad y nuestra fuerza. Ni las alianzas de las que perdieron las elecciones, ni los socios desleales ni las encuestas a troche y moche: los españoles siempre han elegido al PP como primera fuerza”. Rajoy ha señalado “la debilidad extrema” del nuevo Gobierno: “Podemos aventurar más inestabilidad y más bloqueo político. Y esa responsabilidad tendrá que ser repartida entre todos los que han participado en esta operación”. “Resulta inquietante la fragilidad política del nuevo Gobierno cuando Catalunya dista de estar calmada”, ha añadido.

“Un ejemplo de ‘posverdad'”

El expresidente ha afeado a Sánchez que “nunca renunciara a su idea de gobierno Frankestein desde 2016, se ha valido de las peores compañías”. Rajoy ha tachado de “manifestaciones y mentiras” las interpretaciones de la sentencia de Gürtel: “Hemos asistido a un ejemplo insuperable de posverdad por sus consecuencias para España. Ni el PP fue condenado penalmente por Gürtel ni el Gobierno del PP ni se puede decir que los españoles descubrieran el escándalo. Eso no quiere decir que no hayamos tenido casos graves de corrupción”.

“Hemos perdido el Gobierno y pasamos a la oposición, pero no por los españoles, que nos han avalado en las urnas. Aunque los acontecimientos protagonizados por algunos traten de desmentirlo, lo importante no es conseguir el poder sino utilizarlo en beneficio de nuestro país”, ha señalado Rajoy, quien ha sacado pecho de su gestión sobre Catalunya: “Ni ha habido independencia ni Puigdemont preside Catalunya, y estamos ante un gobierno que llega de la mano de independentistas. Hemos aplicado el artículo 155 de la Constitución por convicciones democráticas, siempre entendimos que era un delicado mecanismo constitucional y así lo hemos aplicado. Los independentistas tienen derecho a existir y gobernar, pero no a incumplir la ley ni pasar por encima de la voluntad de la gente. Hemos defendido la unidad de nuestro país y hemos tomado las decisiones correctas”.

“¿Y qué decir de la economía?”, se ha preguntado Rajoy, en el repaso a su gestión en Moncloa: “Estamos cerca de alcanzar el récord de afiliación a la Seguridad Social. Me parece de justicia y satisfacción una comparación con lo que encontramos en 2011”.

Rajoy, incluso, ha presumido de la “disolución de ETA”: “Se ha demostrado que lo más difícil y lo más útil es no moverse cuando no toca, quedarse quieto y mantener con rigor la posición en la que crees. Pasó lo mismo con el rescate económico: no nos movimos y acertamos. Yo sé que esta reflexión no encaja con los tiempos líquidos que vivimos”.

La gestión de la corrupción

Respecto a la corrupción, Rajoy ha reconocido: “Me han escandalizado algunos casos de corrupción, el PP ha actuado, pero no nos hemos puesto a la orden de los inquisidores. He defendido mi honorabilidad y la de este partido, y nos vamos dejando en España el paquete más exigente de leyes contra la corrupción. Nunca critiqué a ningún juez ni hablé del pasado. He intentado ser justo, proteger el buen nombre de nuestro partido y he asumido mis errores y los que no eran míos”.

“Ahora lo que toca es mirar al futuro: seguimos siendo el primer partido de España, hemos ganado las tres últimas elecciones, contamos con el grupo parlamentario más grande del Congreso y la mayoría absoluta en el Senado. No hay ningún motivo para el desánimo y tenemos que defender nuestra gestión ante la tarea de demolición y este gobierno va a tener enfrente la oposición curtida del Partido Popular”, ha explicado Rajoy.

Rajoy ha pedido “defender nuestra obra y evitar que dejen España en caída libre, nos exigirá esfuerzo y trabajo, defender nuestra verdad, nuestra idea de país. Este partido tiene argumentos y personas para recuperar cuanto antes el gobierno de España”.

La corrupción tumba a Mariano Rajoy

m.eldiario.es/2e543ff8_777273336/

Hoy comienza un periodo nada fácil pero a la vez esperanzador, hoy con toda probabilidad se vota la moción de censura que acabará con el gobierno de Mariano Rajoy, mejor dicho el nefasto gobierno de Mariano Rajoy.

Mi deseo es que ciclo que se prevee breve pero intenso abra la puerta a una España mejor, una España más dialogante, más justa, que este periodo tan crispado se transforme en otro más dialogante, sosegado y respetuoso con la pluralidad de este país.

Rajoy descarta dimitir y acusa a Sánchez de “chantajear” a Cs y a los nacionalistas con su moción

Fuente: https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/05/30/rajoy_acusa_sanchez_chantajear_los_partidos_para_buscar_apoyos_mocion_censura_83392_1012.html

El pleno de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados tuvo este miércoles un tono muy marcado por la moción de censura a la que se enfrentará jueves y viernes el presidente del Gobierno. Un “chantaje” de Pedro Sánchez al resto de partidos de la oposición, según definió Mariano Rajoy en su turno. El jefe del Ejecutivo había entrado al hemiciclo arropado por los aplausos, en pie, del Grupo Parlamentario Popular.

El debate de la moción contra Rajoy se celebrará este jueves y viernes

Fuente: http://www.publico.es/politica/debate-mocion-rajoy-celebrara-este.html

La presidenta del Congreso, Ana Pastor, ha acordado con el socialista Pedro Sánchez celebrar el debate de la moción de censura esta misma semana, los próximos jueves 31 de mayo y viernes 1 de junio, según han indicado fuentes de Ferraz.

La iniciativa para quitar a Mariano Rajoy de la Presidencia del Gobierno, registrada el viernes por el PSOE tras la condena al PP como partícipe a título lucrativo de la trama ‘Gürtel’, ha sido calificada este mismo lunes por la Mesa del Congreso, que ha verificado el cumplimiento de los requisitos formales.

La presentación de la moción de censura ha sido comunicada al Palacio de la Moncloa y a los grupos parlamentarios en una Junta de Portavoces convocada de urgencia. Además, el órgano de gobierno de la Cámara ha abierto también un plazo de dos días para dar la oportunidad de presentar mociones con candidatos alternativos, para las que se exigen los mismos requisitos y que, en su caso, se debatirán conjuntamente.

La fecha para su debate es competencia exclusiva de la presidenta del Congreso, Ana Pastor, hablando con el candidato, pero en todo caso no podrá ser antes de los cinco días siguientes desde su presentación, para así cumplir con esta serie de trámites previos.

Por eso, y habiendo sesión plenaria ordinaria convocada esta semana, en principio no se calculaba el debate esta semana, pero finalmente todo se ha acelerado y, a diferencia de lo ocurrido hace un año con la censura promovida por Pablo Iglesias, esta vez la moción de censura se va a debatir el primer día que es posible convocarlo. Así, Ana Pastor ha acordado convocar el pleno para los días 31 de mayo y 1 de junio, fecha en la que se procederá la votación donde el PSOE necesita sumar la mayoría absoluta (176 diputados).

En caso de que la moción fuese rechazada, los firmantes de la misma no podrán firmar otra durante el mismo período de sesiones, según establece la Constitución, por lo que, en ese escenario, los diputados del PSOE no podrían volver a plantear otra moción hasta septiembre.

El debate lo abre alguien del PSOE y luego Sánchez

El debate de la moción de censura, según el Reglamento de la Cámara, se inicia con la defensa de la propuesta, sin límite de tiempo, por parte de uno de los diputados que firman la iniciativa, y, a continuación, también sin límite de tiempo, podrá intervenir el candidato a la Presidencia propuesto en la moción para que exponga el programa político de su hipotético Gobierno. Aunque Pedro Sánchez no es diputado, nada impide que pueda ser candidato a la Presidencia del Gobierno.

Tras el correspondiente receso que decida la Presidencia de la Cámara, será el turno de los portavoces de los distintos grupos parlamentarios, que contarán con treinta minutos para intervenir y diez minutos de réplica.

Una vez debatida la moción, se procederá a su votación y, en caso de reunir al menos 176 votos necesarios para ser aprobada, la Presidencia del Congreso deberá comunicarlo inmediatamente al Rey y al presidente del Gobierno, puesto que el candidato a presidente se entenderá que ha recibido la confianza de la Cámara.

En caso de que la moción fuese rechazada, los firmantes de la misma no podrán firmar otra durante el mismo período de sesiones, según establece la Constitución, por lo que, en ese escenario, los diputados del PSOE no podrían volver a plantear otra moción hasta septiembre.

 

Pedro Sánchez anuncia la moción de censura para formar “un gobierno del PSOE” y pide el voto de todos los partidos

Fuente: https://www.eldiario.es/politica/Pedro-Sanchez-respuesta-situacion-extraordinaria_0_775172790.html

El secretario general del PSOE ha anunciado que presenta su moción de censura contra Mariano Rajoy “para garantizar la gobernabilidad”. “Será para constituir un gobierno del PSOE”, ha dicho Sánchez, cerrando la vía a cualquier acuerdo para ofrecer ministerios a otras formaciones. El líder socialista ha despejado otra duda más; le valen todos los votos, incluidos los de los partidos independentistas: “Me dirijo a los 350 diputados del Congreso”.

En un guiño estratégico a Ciudadanos, Sánchez ha asegurado que su objetivo en el Gobierno será “convocar elecciones”, pero no inmediatamente. Antes de hacerlo, se reserva la tarea de normalización y regeneración democrática, además de poner en marcha una agenda social que se ocupe de los que más han perdido durante la crisis. ¿Cuanto durará ese periodo entre la hipotética toma de posesión y la virtual convocatoria? El líder del PSOE no lo ha aclarado. A la legislatura le quedan solo dos años.

Ante los argumentos de Ciudadanos que pide una “moción instrumental”, Sánchez ha recordado que “las mociones de censura son constructivas. Son para darle un Gobierno al país”.

El líder del PSOE está dispuesto a recibir el voto de formaciones independentistas como ERC, PNV, PDeCAT o Bildu: “Vivimos en una democracia parlamentaria”, ha dicho Sánchez para recordar que la presidenta del Congreso, Ana Pastor, lo es gracias al voto del PDeCAT; al igual que los presupuestos han sido aprobados con el concurso del PNV, también nacionalista.

Rajoy, “único responsable” de la “alarma social”
El PSOE considera a Rajoy “único responsable” de la “alarma social” generada por la sentencia de Gürtel. Según Sánchez, el PP ha situado al país en una situación de “crisis institucional de extrema gravedad”. Con su moción, pretende “Sacar a la política de esta novela negra de corrupción y poder hablar de lo que importa a la ciudadanía: sus derechos y libertades cuestionadas”.

Según Sánchez, Rajoy debería haber respondido ayer con su dimisión. Al no hacerlo, el PSOE se ha decidido a presentar “una moción de censura para recuperar la dignidad de nuestra democracia que hoy se encuentra cuestionada por el partido que gobierna nuestro país”.

Al final de su intervención ante la prensa, Sánchez ha explicado que se ha puesto en comunicación con el rey para comunicarle su intención de intentar el relevo de Rajoy por la vía de la moción de censura.

Rajoy y Sánchez pactan “una respuesta proporcional” ante el discurso “frentista y xenófobo” de Torra

Fuente:https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/05/15/directo_sanchez_reune_con_rajoy_ante_posibilidad_reeditar_otro_155_cataluna_82841_1012.html

 

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, se ha reunido este martes por la mañana con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para analizar cómo debe “enfocar” el Estado la investidura de Quim Torra como presidente de la Generalitat, después de que éste haya prometido someterse a las órdenes del fugado Carles Puigdemont y caminar hacia la constitución de una república independiente, informó Europa Press.

En paralelo a esa reunión, Quim Torra y Carles Puigdemont se han visto este martes en Berlín y han ofrecido juntos una rueda de prensa. Los dos han instado al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a que fije “día y hora” para iniciar un diálogo sin condiciones previas, y a que “cese” el artículo 155 y el “control de las finanzas catalanas”. “No vamos a cesar en nuestros esfuerzos de investir a Puigdemont como presidente de la Generalitat”, ha indicado Torra.

Rajoy reacciona de urgencia ante el ascenso de Ciudadanos y las acusaciones de corrupción

Fuente: http://www.eldiario.es/politica/Rajoy-reacciona-Ciudadanos-acusaciones-corrupcion_0_737377046.html

Mariano Rajoy ha anunciado que se presentará a la reelección. Cuando eso ocurra, habrá cumplido 37 años en un cargo institucional. Mientras tanto, el ecosistema empresarial y mediático parece estar dispuesto a buscar la renovación conservadora y liberal en Ciudadanos, toda vez que en el PP parece taponada. Rajoy, que para muchos de los suyos está tardando en reaccionar, ha decidido este martes reunirse de urgencia con sus barones para responder al ascenso de Ciudadanos y a las acusaciones de corrupción.

En septiembre de 2015, Inés Arrimadas logró 25 escaños y se colocó como la jefa de la oposición en Catalunya. Tres meses después, Rajoy ganaba las elecciones y Ciudadanos quedaba cuarto, lejos de Podemos. La repetición electoral del 26J de 2016 aún deparó un peor resultado para Albert Rivera.

En diciembre de 2017 Arrimadas ha superado la marca de dos años anteriores y ha ganado las elecciones catalanas con 36 escaños; unas elecciones en las que el máximo perdedor acabó siendo Mariano Rajoy, quien las convocó tras intervenir la autonomía catalana con el artículo 155.

La cúpula del PP se ha ido esforzando en reproducir el relato de 2015: “No es extrapolable, ni Ciudadanos es lo mismo en Catalunya que en el resto de España; ni el PP es lo mismo en el resto de España que en Catalunya”. Pero lo cierto es que el PP quedó el último en las elecciones y, mes y medio después, no se conocen consecuencias de aquel fracaso en cuanto a personas o discursos.

Y las encuestas, la opinión publicada y la opinión influyente han decidido contradecir ese relato; y Ciudadanos, a un año de las elecciones, se presenta como una alternativa al PP.

En Ciudadanos saben que los acontecimientos suceden rápidamente y no olvidan que llegaron a la campaña del 20D en disposición de disputar la victoria y se quedaron lejos, muy lejos.

Saben que pescan de una derecha que ve que el PP, empantanado en una legislatura sin reformas y acechado semana sí y semana también por la corrupción, no se renueva. Y también de un PSOE que parece perder por su derecha lo que le llega de su izquierda.

El propio cabecilla de la trama Gürtel, Francisco Correa,  ha confirmado este martes los métodos de financiación en negro del PP. Por consejo de su abogado, ha dicho, no ha contestado a algunas cuestiones relacionadas con la caja B, aunque ha insistido en que ya “ha quedado muy claro” cómo se financiaba el PP de Valencia y ha confirmado todo lo que dijo en el juicio de la primera época sobre el amaño de grandes obras a cambio del 3% que pagaban los empresarios.

De acuerdo con el CIS, el PP tiene en el aire el 35,2% de su voto del 26J. Y, 24 horas después de saber que a día de hoy cosecharía el peor resultado desde las elecciones, Mariano Rajoy ha convocado a sus barones a una cumbre el próximo lunes. Demasiado tarde para algunos de los dirigentes del PP que llevan apremiando semanas a Rajoy para que se mueva, temerosos de la pérdida de poder local y autonómico que puede producirse en los próximos meses.

El presidente del Gobierno y del PP reúne a los presidentes regionales y de gobierno populares, además de la secretaria general y presidenta del PP de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal; el coordinador general, Fernando Martínez Maillo; los vicesecretarios, Javier Maroto, Javier Arenas, Pablo Casado y Andrea Levy; la vicepresidenta, Soraya Sáez de Santamaría; y el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

Sobre la mesa tienen el CIS de este lunes; las principales estrategias políticas que está desarrollando el PP, apelando a las emociones del electorado conservador: la prisión permanente revisable y la guerra de banderas por Catalunya –demás de unos datos macroeconómicos que no parece estar capitalizando–. Y el qué hacerleninista: poner en marcha al partido, agitar a la militancia, con vistas al calendario que se avecina: andaluzas, municipales, autonómicas, europeas y generales.

¿Le llega al PP para ganar las elecciones con un candidato que llegó a la política institucional con el Mundial de Naranjito? ¿Le llega al PP con la guerra de banderas y los delitos violentos? Hasta ahora le bastaba; la duda de Rajoy reside en sopesar hasta qué punto el ecosistema mediático y empresarial ha decidido cambiar de caballo para la próxima carrera.