PSOE Y UNIDAS PODEMOS LLEGAN A UN PRINCIPIO DE ACUERDO DE GOBIERNO

Resultado de imagen de Pacto psoe podemos"

Lo que era imposible tras las elecciones de Abril, hoy sin embargo se ha dado un giro de 180 grados, tal vez Sanchez forzado por las circunstancias, se ha sellado un principio de acuerdo de gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos, por tanto se abre la esperanza de que podemos tener un gobierno y además un gobierno progresista en nuestro país.

Aunque todavía queda lo difícil que los independentistas y nacionalistas no bloqueen, pero un paso que debió darse antes, pero ojalá culmine en breve, en ello ponemos la esperanza los españoles que tienen una esperanza de cambio.

ELECCIONES 10-N: Parlamento muy fragmentado, amenaza de nuevo bloqueo, C’s se hunde y VOX se dispara

Panorama todavía mas complicado, en el que los extremos suben, sobre todo la ultraderecha de VOX que se alza a 56 escaños, este subidón de la formación ultraderecha fue a costa del hundimiento de C’s que a día de hoy provocó la dimisión de Albert Rivera, PSOE gana, baja de escaños pero muy ligeramente, pierde mas Unidas Podemos y Mas Pais se estrena con 3 escaños en el bloque de izquierdas, en el bloque de derechas lo dicho se dispara la ultraderecha de VOX, se hunde Ciudadanos y el PP sube ligeramente.

Los partidos nacionalistas e independentistas están mas o menos igual, el PNV y Bildu mejoran ligeramente, ERC empeora muy ligeramente pero se mantiene muy fuerte en Cataluña, siendo la primera fuerza política catalana, la formación independentista de extrema izquierda CUP consigue 2 escaños.

Resultados de las elecciones generales en España del 10 de noviembre del 2019.

NUEVO BLOQUEO Y ASCENSO DE LA ULTRADERECHA DE VOX,AMENAZAS TRAS EL 10-N

Según las encuestas, el panorama está mas fragmentado en Abril, en todas las encuestas hay un factor común, el ascenso de la ultraderecha de VOX, el hundimiento de Ciudadanos, y los bloques de izquierda y derecha están mas igualados que nunca, según las encuestas insisto, esto pone de manifiesto la amenaza más que evidente de un nuevo bloqueo e ir a unas segundas elecciones.

Panorama fragmentado, muestra de un país mucho mas diverso politicamente que nunca, veremos a ver que sucede.

Sánchez aleja la coalición con Iglesias, las derechas se enzarzan y Abascal hace xenofobia en prime time

Fuente: https://www.eldiario.es/politica/Debate_electoral-Pedro_Sanchez-Pablo_Casado-Albert_Rivera-Pablo_Iglesias-Santiago_Abascal_0_959954666.html

En el capítulo anterior -la campaña electoral permanente siempre tiene un capítulo anterior- los dos debates televisados de abril hicieron cambiar de papeleta a un 7% de españoles según el CIS. El duelo a ida y vuelta en TVE y Atresmedia agitó, durante aquella última semana de abril, el tablero político de manera decisiva, según todos los expertos en demoscopia.

Los partidos tomaron nota de entonces, sabían que anoche era el momento crucial de una campaña oficialmente más corta: con un tercio de los electores indecisos, una abstención por las nubes que algunos sondeos sitúan por encima del 30% y, peleando por todo eso, dos bloques ideológicos muy lejos de la mayoría absoluta. Por citar el caso más dramático: la mitad de los cuatro millones votos de Ciudadanos estaban en el aire a la hora en que Vicente Vallés y Ana Blanco pusieron en marcha atrás con el primero de los cinco bloques: cohesión de España. Traducido a la España de 2019: Catalunya.

Sánchez comparecía a la cita líder destacado en las encuestas igual que en abril. Y como entonces ejerció más de presidente en funciones que como candidato a repetir en La Moncloa. Consciente de por dónde iban a venir los ataques, anunció en el primer bloque un paquete de medidas duras para Catalunya: modificación del Código Penal para castigar referendums (una medida que fue retirada en la época de Zapatero y contra la que los socialistas votaron en el Congreso hace solo unos meses), reformas en las leyes que rigen los medios públicos  para que su dirección sea nombrada con dos tercios del Parlamento -algo que ya rige en el Parlament- y “evitar el sectarismo de TV3”, según dijo Sánchez, que añadió una asignatura de concordia para estudiar en toda España la Constitución, medida que incluye el programa socialista para la repetición electoral.

Enfundado en el traje de presidente que no aparca desde la moción de censura ni para los debates, adelantó la creación de un ministerio para combatir la despoblación, de una vicepresidencia económica para gestionar la crisis que viene en manos de Nadia Calviño, uno de esos perfiles de orden que no asustan ni a la patronal ni en Bruselas, y más cambios en el Código Penal, esta vez para castigar la exaltación del franquismo y disolver la Fundación Franco.

El aspirante socialista propuso además un pacto para dejar gobernar a la lista más votada, como el que defendía el PP no hace tanto, y al que no replicó nadie en la derecha. Sí lo hizo desde el otro flanco, Pablo Iglesias, quien recordó que España es una democracia parlamentaria donde gobierna el que convence a la mayoría de diputados. 

Durante los cinco bloques temáticos, el líder de Unidas Podemos defendió la necesidad de un gobierno de coalición con el PSOE para girar hacia la izquierda y alertó de que una abstención del PP, que Casado negó varias veces, no saldrá gratis al Partido Socialista ni “a los españoles”. Pablo Iglesias recitó de nuevo, como había hecho en abril, esos artículos de la Constitución que rara vez salen en los telediarios y todavía menos se cumplen: el derecho universal a la vivienda o al trabajo y el párrafo que dice que “toda la riqueza nacional en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”.

El líder de Unidas Podemos, que rehuyó el enfrentamiento brusco con Sánchez esta vez, retomó la oferta del gobierno conjunto que no fructificó en julio, cuando desechó la oferta de una vicepresidencia y tres ministerios, que el PSOE ya no volvió a negociar. Sánchez, entretanto, se esforzó en subrayar las diferencias que le separan de Unidas Podemos en asuntos como el catalán y hasta discrepó “rotundamente de la forma que tiene de entender al empresario”. Lo dijo a propósito de las críticas de Unidas Podemos a las donaciones a la sanidad de Amancio Ortega.

Iglesias, con un tono muy suave, replicó que pese a esas diferencias, socialistas y Unidas Podemos gobiernan juntos en muchas autonomías e incluso en la ciudad de Barcelona con Ada Colau como alcaldesa. Y utilizó las primeras salidas de tono de Abascal para insistir a Sánchez: “Usted y yo no nos tenemos que achicar ante esta derecha ignorante y agresiva”.

Sánchez no dio ninguna pista de ir a cambiar de opinión y se limitó a pedir la papeleta del PSOE para lograr el desbloqueo, a reprochar a PP y Ciudadanos no haberse abstenido para facilitar su gobierno y a insistir en que se debe dejar gobernar a la lista más votada. Iglesias respondió: “Mucha gente socialista está perpleja viéndole queriendo pactar con la derecha”.

Desde el PP, Pablo Casado insistía en la misma pregunta, pero para saber si Sánchez va a aceptar los votos de los partidos independentistas y al no recibir respuesta concluyó que el socialista no está capacitado para ser presidente. El líder del Partido Popular se presentó con su nueva imagen -la barba de tres días es para siempre, la moderación depende de la semana-, la esperanza de que los votantes pródigos regresen a la casa común de la derecha y una promesa repetida: no habrá abstención que valga ante Sánchez. Con las encuestas esta vez de su lado, apeló al voto útil, matizó el tono en Catalunya, donde evitó pedir el 155 aunque reprochó al Gobierno que no haya aplicado la ley de seguridad nacional para atajar los disturbios. Y dejó ver que los votos a Vox o Ciudadanos pueden ser votos perdidos el domingo por la noche.

En el apartado económico, Casado recurrió al viejo viejo mantra de culpar a los socialistas de crear crisis económicas cada vez que llegan a La Moncloa, anticipó bajadas de impuestos generalizadas y trató de desvincularse de la corrupción del PP. Ahí se enzarzó con Albert Rivera, que se había apuntado a aplicar la misma receta fiscal pero añadió una medida, “el ICB, el impuesto de la corrupción del bipartidismo”. 48.000 millones de euros el año, según calculó el candidato de Ciudadanos: “1.000 por español cada año”. Ese ataque indignó a Casado, que mencionó escándalos de Ciudadanos en los gobiernos de un par de ayuntamientos madrileños, los únicos donde gobernó la pasada legislatura. “No seas cutre”, replicó Rivera citando Gürtel.

Fue el momento más tenso entre ambos, dos minutos de reproches que el líder del PP zanjó pidiendo a su socio en Andalucía, Madrid, Castilla y León y Murcia que no se equivocase de enemigo y mejor hablase de empleo. La cosa no fue a más y el presidente del PP regresó pronto a las apelaciones al voto útil. 

Rivera demostró durante los 160 minutos de debate que era el que llegaba al plató con más urgencias. En la cita de abril había peleado por superar al PP, al que meses después entregó todo el poder municipal y autonómico en unas coaliciones que precisaron de Vox como muleta, y, ahora -los sorpasos en España los carga el diablo- trata de sobrevivir como quinta fuerza con llamadas desesperadas al voto. En la primera cita sobre Catalunya esgrimió en la mano un trozo de baldosa, como los que grupos de violentos lanzaron a las fuerzas de seguridad en las protestas de Barcelona. Según Rivera, ese trozo de acera con el símbolo de la ciudad “representa la amenaza a la democracia española”. El líder de Ciudadanos repasó las competencias cedidas a Cataluña con los gobiernos socialistas pero también con el PP y pidió el voto para aplicar el artículo 155, además de otras medidas excepcionales. Pero todo se quedó cortó porque la novedad de la noche iba a ser Santiago Abascal.

El líder de la extrema derecha que tras encontrar hueco primero en los medios, luego en las instituciones, estrenaba atril en un debate electoral, dispuesto a convertir a Vox en la tercera fuerza del Congreso. Su partido había calentado la jornada con una visita de Rocío Monasterio a un centro de menores no acompañados en Sevilla, en el que residen 20 jóvenes inmigrantes sin familia en el país, para, según dijo la portavoz de Abascal, cumplir con su deber: “La protección del españolito de a pie a caminar con tranquilidad sin ser asaltado por una manada de menas”. Algunos vecinos habían recibido a la comitiva de Vox con gritos de “Fuera fascistas del barrio”.

Al caer la noche Abascal tampoco decepcionó. Cargó contra la inmigración y el Estado de las Autonomías en todos y cada uno de los bloques temáticos del debate. Pidió dejar sin sanidad a los sin papeles. Preguntó a Sánchez si atenderlos cuesta “1.000 millones, 2.000 millones o 3.000 millones”, pese a que durante los años en que el Gobierno de Rajoy retiró esa prestación no se pudo concluir ningún ahorro.  Vinculó a la población extranjera directamente con la delincuencia y las violaciones de mujeres tirando de otra leyenda urbana: que siete de cada diez imputados son inmigrantes. Lo dijo desafiante sin que nadie le llevara la contraria. Y cuando al salir del plató una periodista le preguntó de dónde salía el dato, Abascal titubeó, aludió a supuestas informaciones de prensa y acabó diciendo que si hay algún error no le importará rectificar.

En su largo mitin sin apenas interrupción abogó por el desmantelamiento del Estado de las Autonomías, al que causó de los otros males que no causan los extranjeros. Un apunte para espectadores despistados: según el CIS los españoles que consideran que la inmigración es uno de los tres principales problemas no llega al 3%. 

Tal y como viene haciendo desde hace un año, Vox desplegó su agenda en el escaparate que da el prime time, sin que ninguno de los socios en los gobiernos autonómicos osará corregirlo en nada. Solo Rivera le reprochó que Abascal hablase de chiringuitos tras haber vivido de ellos en la Comunidad de Madrid cuando gobernaba Esperanza Aguirre. El líder de la extrema derecha ni siquiera lo negó, presumió de defender lo que defiende sabiendo de lo que habla. “¿Hace falta cobrar 300.000 euros para comprobarlo”, preguntó Rivera y la duda se quedó en el aire. 

Para la agenda política que ha desplegado el PP y Ciudadanos durante meses, Abascal tiene recetas más sencillas: acabar con el autogobierno no solo en Catalunya, también en otras autonomías, culpar a los inmigrantes y, en caso de duda, agitar la bandera española. Incluso se atrevió a cargar contra la exhumación de Franco y a equiparar a represores y represaliados de la dictadura.

El sexto candidato en liza, Íñigo Errejón, compareció en otro plató distinto. Como Más País no tiene representación y tampoco atril en el debate, dedicó la noche a comentar la jugada en la tertulia de La Sexta. Desde allí, apeló a los votantes a no repetir errores, a hacer algo distinto para conseguir resultados distintos: básicamente votarlo a él para evitar un nuevo bloqueo. También reprochó a Unidas Podemos y el PSOE haber dejado “esa autopista por la que Abascal discurre ahora a toda velocidad”. Y alentó el temor a unas terceras elecciones, si se vota como en abril. 

Está por ver cuántos votos habrá movido este debate. Aunque hay cosas que difícilmente podrán cambiar: 300.000 votantes de abril ya han decidido quedarse en casa. Con el plazo cerrado la semana pasada, las solicitudes en Correos han caído por debajo del millón, después de que en abril llegasen 1,3 millones de papeletas por carta. Los partidos disponen de cuatro días para intentar que esa proporción no se repita en las urnas.

¿Cómo funcionan las instituciones del Estado? Diputación Permanente

Todos/as nos preguntamos si hay algún órgano del Estado que funciona mientras hay un gobierno en funciones, lo hay y esto es la Diputación Permanente, aquí os mostraré cómo funciona.

Fuente: http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/Congreso/Diputados/BusqForm?_piref73_1333155_73_1333154_1333154.next_page=/wc/composicionOrgano&idOrgano=500

Diputación Permanente

Es un órgano de naturaleza especial al que corresponde velar por los poderes de la Cámara cuando ésta no está reunida. Cumple un papel de sustituto del Pleno del Congreso para que determinadas y especiales funciones no queden desatendidas cuando el Congreso haya sido disuelto o haya expirado su mandato. Tal es lo que ocurre con la convalidación de los decretos-leyes dictados por el Gobierno, y con la información, autorización y declaración, según los casos, de los estados de alarma, excepción y sitio. Asimismo, puede instar la celebración de sesiones extraordinarias de la Cámara cuando ésta no se encuentre en período ordinario de sesiones. Sus miembros se distribuyen en forma proporcional entre los distintos grupos parlamentarios, para reflejar la composición de la Cámara. Su Presidente es el propio Presidente del Congreso.

10N, Elecciones Made in Spain

Fuente: http://multiforo.eu/Colaboraciones/2019/10NEleccionesGeneralesMadeInSpain.htm

En cuatro años las españolas y españoles hemos celebrado elecciones generales en diciembre de 2015, junio de 2016, abril de 2019 y ahora, la cuarta vez, siete meses después. Esta situación pone al Sistema al borde de convertirse en fallido…

Nos han convocado a elecciones generales para el próximo 10 de noviembre, cuya precampaña está siendo bronca y no lo será menos la campaña, con España en el punto de mira con fondo en Catalunya. El Gobierno confía en que la gestión que haga sobre la crisis catalana, será determinante para los resultados. De otra parte, la pugna electoral entre el PP y Cs, elimina, de momento, cualquier colaboración con Pedro Sánchez.

En España, el poder solo respeta la ley cuando se aplica a la clase menos favorecida, y solo respeta la institucionalidad cuando la gente vota a las opciones del poder; por eso se repiten las elecciones. Para el poder, la ciudadanía votó mal el 28 de Abril. En cuatro años hemos celebrado elecciones generales en diciembre de 2015, junio de 2016, abril de 2019 y ahora, la cuarta vez, siete meses después. Esta situación pone al Sistema al borde de convertirse en fallido. El régimen político vigente, oligarquía de partidos, cumple pocos requisitos para que sea considerado un sistema plenamente democrático. Para cumplir con los requisitos mínimos, es necesario abrir un proceso constituyente por una nueva Constitución, que sustituya a la actual por su procedencia histórica y por la monarquía franquista que representa.

El presidente del Gobierno en funciones, con un discurso en clave preelectoral, culpó a PP, Cs y Unidas Podemos del estancamiento y bloqueo. Sánchez, sin asumir ningún tipo de responsabilidad, carga duramente contra UP acusándoles de no haber posibilitado un gobierno progresista, mientras que Iglesias ha calificado de “error histórico” rechazar el gobierno en coalición con su partido y asumir la repetición de comicios.

Gobierno y partidos convierten los disturbios en Catalunya, tras la sentencia del procès, en munición electoral. Entre las luces cortas y la mirada larga, el Gobierno eligió las primeras; Catalunya como tentación estratégica, para que el electorado corone a Pedro Sánchez adalid de la estabilidad en medio de las reivindicaciones soberanistas. De los partidos autodenominados constitucionalistas españolistas, cuatro han elegido España, como lema para sus mensajes. El partido del presidente del Gobierno en funciones, elige “Ahora, España”, slogan que suena más a 1492 que a la España actual, pretendiendo disputar el voto a la derecha, pese a que los sondeos publicados muestran una tendencia de estancamiento a la baja.

Por el contrario, los populares de Casado, con un tono de voz moderado, pero con mensajes incendiarios, exigiendo mano dura en Catalunya, están en posición de alza, en votos y escaños, lo que demuestra que en la competición de españolismo y anti independentismo gana la derecha, ahora con su lema “¿Izquierda o Derecha? España; por todo lo que nos une“, que suena a lo más rancio del nacionalsindicalismo.

Ciudadanos, según las últimas encuestas, se hunde con un Albert Rivera al borde un ataque de nervios, una Arrimadas difuminada y una Lorena que tiene el libro de los insultos de cabecera. La formación naranja perdería treinta escaños y quedaría en quinto lugar. El lema españolista de Cs es: “España en Marcha”, que suena a la interjección que emplea el ejercito −¡ar! −, como orden de cumplimiento inmediato. La pérdida del número de votantes sería histórico, por su continuo cambio de orientación, táctica y estrategia, con una durísima oposición a Pedro Sánchez, al que acusa de formar una banda con los independentistas para traicionar a España.

Del partido de Abascal y Smiht, poco quiero ni hablar, por su discurso de enfrentamiento y guerra civil. Su slogan españolista “España siempre” suena al más rancio franquismo, pidiendo al Gobierno en funciones que declare el estado de alarma, excepción y sitio en Catalunya. Las encuestas prevén un nuevo reforzamiento de la ultraderecha española, que se colocaría como cuarta fuerza en el Congreso.

Podemos mantiene desde 2015 que la receta contra la crisis catalana es el diálogo y un referéndum pactado, una propuesta que lo diferencia del resto de partidos de ámbito estatal y que les puede pasar factura el 10N si el electorado se instala en lo pasional. “En esta campaña solamente se va a hablar de dos cosas: de Cataluña y de la momia“, decía Pablo Iglesias, asumiendo que, junto a la exhumación de Franco, estas elecciones van a estar marcadas por la sentencia del “procès”, la respuesta independentista y los disturbios en Barcelona. Según proyección realizada a partir de las últimas encuestas, Unidas Podemos sería la tercera fuerza con un 12,7% de los votos, más de punto y medio por debajo del 28A, que se irían a la formación traidora, Más País (como Más España, pero sin decirlo), que obtendría el 4,8% de los votos.

Permítanme que me pare en Unidas Podemos, que es la única formación que habla de otras cuestiones, más allá de ¡España!, y sí de los españoles y españolas. La dirección de Unidas Podemos, en la presentación de su Programa Electoral, exigen el cumplimiento de los artículos sociales de la Constitución frente a “quienes solo conocen el 155”. Iglesias ha defendido el “artículo 128 que dice que la riqueza del país estará subordinada al interés general”. De otra parte, puesto que los indicadores económicos prevén una nueva posible crisis, y dado que tanto PSOE como PP quieren responder a esa situación “gobernando juntos”, la garantía para que la preferencia de “los poderes oligárquicos” no se dé, es que Unidas Podemos esté fuerte en las elecciones.

Las razones que llevaron al 15M a la calle y al nacimiento de Podemos siguen intactas. Hoy en día, en España hay muchos derechos de las personas que no se respetan: el derecho a un trabajo digno y estable, el derecho a una pensión suficiente, el derecho a una vivienda asequible o el derecho a una sanidad pública de calidad. Hay, al mismo tiempo, retos de país, que son también grandes oportunidades de futuro, que siguen pendientes: una verdadera transición ecológica, una revolución en la economía de los cuidados, acabar con el machismo estructural y sus violencias o revertir la despoblación en la España vaciada; Unidas Podemos apuesta por dar respuesta a estas situaciones.

El programa presentado por Unidas Podemos es, de hecho, todo lo contrario a lo que hicieron PSOE y PP después de 2008. Es un paquete de medidas que concreta lo que cada vez es un consenso más amplio entre los economistas. Para afrontar las crisis, hace falta mejorar los salarios y los derechos sociales (por decencia, pero también para mantener fuerte el consumo interno); y el Estado tiene que empujar con inversión pública en sectores estratégicos: la innovación y la creación de empleo. Esto solo se puede hacer recortando los privilegios fiscales de la banca, de las grandes corporaciones y de las grandes fortunas, a la vez que se reduce la presión impositiva sobre trabajadores y trabajadoras, autónomos y pymes, para así aumentar los ingresos del Estado.

En las elecciones del 10 de noviembre, hay que elegir adónde vamos y el camino se bifurca en dos futuros muy distintos. En uno, está el antiguo bipartidismo que se fortalece, donde los derechos de las personas se siguen violando y los retos de país siguen pendientes. Al final de ese camino, cuando llega la nueva crisis, el Gobierno hará lo mismo que hicieron PSOE y PP en la última: austeridad, recortes y apretarse el cinturón para los de abajo. Lo llamaron crisis y la mayoría de la sociedad sufrió retrocesos, aumentando el número de millonarios y los beneficios de las grandes corporaciones crecieron.

En el otro camino, no se cumplirán los planes de los poderosos y de los partidos que trabajan para ellos. Al final del segundo camino, los españoles habremos recuperado parte de nuestros derechos, y la vida de las personas será un poco más segura y estable. Los retos y las oportunidades del futuro será lo que jóvenes, mujeres, pensionistas y habitantes de la España despoblada han puesto encima de la mesa en las calles.

Por cierto, la diferencia entre los dos caminos es muy sencilla: en el segundo está Unidas Podemos en el Gobierno; en el primero, no.