El PSOE y la caída de los graves por Jose Antonio Perez Tapias

Fuente: http://ctxt.es/es/20170517/Firmas/12809/psoe-primarias-sanchez-tapias-pedro-sanchez-susana-diaz.htm

Desde una perspectiva nietzscheana podríamos hablar del crepúsculo de los ídolos. Ha sido tal, que en la noche oscura del alma socialista se confirma que Felipe González hace mucho que dejó de salvar al PSOE. Pero ahí sigue, como gurú convocando a los que permanecen atentos a cualquier palabra que salga de su boca. Pero su reiterativo mensaje deja a sus seguidores en estado de melancolía. Buena parte de la militancia socialista dejó de reconocerle al otrora líder indiscutible la autoridad que antes tenía y que ha ido perdiendo hasta buscar refugio en la sombra de sí mismo.

La crítica situación a la que ha venido a parar el PSOE no tiene como exclusiva causa los avatares de Felipe González. Pero su figura ha marcado la historia del Partido Socialista en las últimas décadas. Y eso, teniendo que ver con los éxitos del PSOE, también está en la raíz de todo lo que le afecta últimamente. El Partido Socialista entró desde finales de los 70 del siglo anterior en una dinámica marcada por el peso de un liderazgo muy fuerte –al principio, contrabalanceado por el papel de Alfonso Guerra–, que empezó a funcionar como el vértice de la pirámide en un proceso de fuerte oligarquización interna, la cual implicaba al mismo tiempo tal jerarquización en los modos de funcionar que la base militante cada vez quedaba más lejos de la cúspide del poder. Con un personalismo mesiánico, el gran líder quedó como figura incuestionable, siendo punto de inflexión el momento en que dimitió de secretario general para volver después en loor de multitudes con un partido rendido a sus pies.

La homologación con la socialdemocracia europea –alemana para más señas– impuso el abandono del marxismo bajo la fórmula “hay que ser socialistas antes que marxistas”. Pero, abandonado el marxismo, tras ello no hubo nada. Quedó el partido a expensas de un pragmatismo político que, si bien estaba atareado con la tardía construcción de un Estado de bienestar que no existía, miraba a la modernización de España en los términos admisibles por los poderes dominantes, con cuidado de no sacar los pies del plato del régimen que se pactó con la Constitución para dejar atrás la dictadura.

QUEDÓ EL PARTIDO A EXPENSAS DE UN PRAGMATISMO POLÍTICO QUE, SI BIEN ESTABA ATAREADO CON LA CONSTRUCCIÓN DE UN ESTADO DE BIENESTAR QUE NO EXISTÍA, MIRABA A LA MODERNIZACIÓN DE ESPAÑA EN LOS TÉRMINOS ADMISIBLES POR LOS PODERES DOMINANTES

El pragmatismo político condujo al PSOE a articularse como potente maquinaria electoral, con las miras puestas en mayorías absolutas, pero descuidando la inserción en el tejido social, en parte por la unilateral dedicación de muchos de sus efectivos en puestos institucionales. El alejamiento de la base social, que además iría cambiando notablemente, quedó reforzado por el papel mediático de un líder al que querían las cámaras de televisión. Hasta que se rompió el hilo.

Aparecieron casos de corrupción y, aunque eran menores al lado de lo que la sociedad española vería después, jugaron un papel en el alejamiento de sectores urbanos distanciados de un PSOE incapaz de renovar su proyecto político y actualizar su discurso. El PSOE fue cayendo en lo que los laboristas británicos teorizaron e hicieron: echarse en manos del neoliberalismo al pretender seguir con políticas sociales, pero dejando a su libre despliegue el ámbito del mercado. La economía le iría comiendo el terreno a la política. Mientras las vacas fueron gordas no se notaba tanto la rendición de la socialdemocracia, tal como se fue dando en Europa sin que España fuera una excepción. Pero vino la época de las vacas flacas.

Llegó la grave crisis de 2008, la que obligó a un duro ajuste a partir de mayo de 2010 por parte del Gobierno socialista de Zapatero. El entonces presidente se ofreció en sacrificio ante el altar de los poderes económicos –por la salvación (evitar rescate) de España–, con el “cueste lo que (me) cueste” como factura para todo el Partido. Los logros en derechos civiles y avances sociales, más el encauzamiento de las cosas hacia el final de ETA, no evitaron la hecatombe. El PSOE empezó a perder votos cual hemorragia incontenible. Su electorado menguaba dada la pérdida de credibilidad de un partido metido en una fuerte autocontradicción y al que sus mismas estructuras impedían responder con agilidad a los hechos. Llevado por la vorágine sufrida por un poder político sometido a los poderes económicos y con una grave crisis de la representación política, el naufragio del socialismo español empezó a producirse. Para colmo, la actitud timorata ante la grave crisis del Estado español, al no atreverse a plantear con claridad la alternativa de un federalismo plurinacional, metía al PSOE, atando al PSC a su rueda de molino, en una paranoia política donde todo es verse atemorizado por el acoso del españolismo, ante el cual no se deja de sucumbir.

LA ACTITUD TIMORATA ANTE LA CRISIS DEL ESTADO ESPAÑOL, METÍA AL PSOE EN UNA PARANOIA POLÍTICA DONDE TODO ES VERSE ATEMORIZADO POR EL ACOSO DEL ESPAÑOLISMO, ANTE EL CUAL NO SE DEJA DE SUCUMBIR

Estando en ésas, unos resultados electorales a la baja, más la incapacidad de abrir vías de diálogo con los nuevos sujetos políticos aparecidos en el panorama español, provocan tales tensiones internas en el PSOE que producen simultáneamente el derrocamiento de quien era su secretario general, Pedro Sánchez, y la entrega del Gobierno de España al PP de la corrupción mediante abstención mayoritaria del grupo socialista del Congreso, la cual invalidaba al PSOE como alternativa política. El largo ciclo que se abrió con Felipe González en la Secretaria General del PSOE se cierra cuando, como chivo expiatorio, llevaron a Pedro Sánchez al borde del abismo y lo empujaron hacia el fondo. Los ídolos crepusculares no contaron con que allí, en lo hondo, estaba la militancia de a pie, la que quedaba que, al ver caer al defenestrado secretario general investido como mártir y héroe, lo catapultó de nuevo a la candidatura para el cargo del que fue arrojado. Galileo, con su teoría de los graves, podría ayudar a completar el diagnóstico: también en el planeta político hay cosas que caen por su propio peso, como es un partido en estado de decrepitud. Queda pendiente el pronóstico. Quizá haya un Galileo redivivo que pueda retomar las palabras del renacentista: “Eppur si muove”.

AUTOR

  • José Antonio Pérez Tapias

    Es miembro del Comité Federal del PSOE y profesor decano de Filosofía en la Universidad de Granada. Es autor de Invitación al federalismo. España y las razones para un Estado plurinacional. (Madrid, Trotta, 2013)

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Susana Diaz proclamó su candidatura a la Secretaria General del PSOE

Era un secreto a voces, en el que hoy se transformo en realidad obvía, Susana Diaz ha anunciado su candidatura para las primarias del PSOE, para ser la secretaría general, en un acto celebrado en Madrid ante 7.000 espectadores y apoyado por la vieja guardia, por el aparato del PSOE, esa es la candidata del “aparato”, de Felipe Gonzalez y compañía, de este PSOE desnortado y tan poco de izquierdas.

Susana Diaz está ahí y me temo que jugará con ventaja, el aparato está con ella, pero los militantes y socialistas de corazón prefieren a un tal Pedro Sanchez.

La batalla socialista está servida.

 

Pedro Sánchez, el gran favorito para ganar las primarias del PSOE en Catalunya

Cristina Cifuentes desafía a Rajoy para que haya primarias en el PP

Fuente:http://www.elmundo.es/espana/2017/01/09/5873cd73ca47413f6b8b4651.html

 

El PP de Madrid enmendará los Estatutos para pedir que en la segunda votación decidan los militantes y no los compromisarios

¿Qué ha cambiado en el PP con la propuesta de Estatutos?

09/01/2017 21:09

Cristina Cifuentes no quiere perder el banderín de defensora de la regeneración del PP y, menos, cuando se habla de ella como posible sucesora de Mariano Rajoyen un futuro imposible ahora de aventurar. La presidenta de la Comunidad de Madrid y de la gestora del PP madrileño insistirá en mantener su perfil propio en el congreso que el partido celebra en febrero y defenderá las primarias contra viento y marea. Pese a que la dirección popular, con la aquiescencia de Rajoy, ha propuesto un modelo de elección del presidente del partido, que en general ha sido bien recibido, a medio camino entre el voto de la militancia y el de los compromisarios, el PP de Madrid presentará una enmienda a los Estatutos donde defenderá que deben ser sólo las bases quienes designen al jefe del PP.

El vicesecretario de Organización, Fernando Martínez-Maillo, responsable de la ponencia de Estatutos, ha planteado un sistema modelo a doble vuelta con dos votaciones. En la primera, antes de la celebración del congreso, los militantes que previamente se inscriban decidirán con voto en urna, entre los posibles candidatos que opten a la Presidencia del PP. Ese mismo día, en otra urna, se escogerá a los compromisarios que acudirán al cónclave. En una segunda votación, ya durante la celebración del congreso, serán los delegados quienes voten al presidente.

Este sistema deja la decisión final sobre la elección del presidente en manos de los compromisarios. Pero también permite, gracias a una serie de correcciones, que un candidato sea designado por las bases si arrasa en la elección.

Lo que cuestiona el PP de Madrid es el voto de los delegados en segunda vuelta. La enmienda que van a presentar defenderá que sean también los militantes quienes voten en la segunda ocasión y que los compromisarios se dediquen únicamente al debate ideológico y político de las ponencias.

Su propuesta presenta un importante problema logístico pero que ellos consideran «menor». Los militantes no están presentes en el congreso para que se realice la votación. El modo de solucionarlo, según el PP de Madrid, sería abrir las sedes el segundo día del congreso para que se produjera la elección. El primer día se dedicaría a que los posibles candidatos expusieran su programa.

Fuentes del PP de Madrid explicaron que su enmienda apostará por la «elección directa por los afiliados del presidente del partido tanto a nivel nacional como regional y provincial, mediante el sistema de un militante, un voto en todas las fases del proceso». Defienden que su presentación «responde el compromiso de Cifuentes de avanzar en la regeneración democrática y devolver el protagonismo del partido a los afiliados, como elemento clave para la revitalización del PP». Una prueba de que la presidenta madrileña quiere seguir defendiendo una identidad política propia, aunque eso suponga enfrentarse con la dirección. De hecho, la confirmación de que esta enmienda se presentará no ha gustado nada en Génova. El número dos de Cifuentes, Ángel Garrido, se lo ha comunicado a Maillo pero el PP madrileño no confirma si la presidenta ha conversado sobre este asunto con Rajoy.

No obstante desde el PP de Madrid se entiende que su planteamiento es «integrador» ya que respetan la figura del compromisario. A partir del 16 de enero, cuando acaba el plazo de enmiendas, dirigentes de Madrid abrirán una ronda de contactos con otras direcciones territoriales para recabar apoyos a su propuesta. Previamente Martínez-Maillo, como ponente, podría decidir asumir el matiz a su propuesta introducido por Cifuentes. No parece que vaya a ser así por lo que la enmienda quedaría viva para su debate en el congreso.

Ni Galicia, ni Castilla y León ni Andalucía creen que la elección del presidente por parte de las bases sea mejor o más democrático que el sistema de compromisarios. Falta ver que hace la Comunidad Valenciana. El PP valenciano no descarta presentar una enmienda amparando también el modelo de un militante, un voto, que, además, se comprometió a defender en tres convenciones políticas celebradas en 2015.

El lunes, la presidenta del PPCV, Isabel Bonig, mantuvo una reunión con los presidentes provinciales sobre el congreso. Valencia junto Madrid son las dos únicas direcciones territoriales que van a presentar enmiendas como organización. El resto renuncia a hacerlo. Pero el PPCV no tiene claro aún si persistirá en la defensa de un militante, un voto. En tres conferencias políticas provinciales celebradas tras el verano de 2015 se comprometió a hacerlo con sus militantes. Ahora dudan, explican, porque la propuesta de Maillo ha sido «muy bien recibida por las bases». En todo caso, al margen de las primarias, en esas convenciones el PPCV prometió convertir en enmiendas al congreso la limitación de mandatos, un militante, un cargo, las listas abiertas y la reducción de aforamientos. Estas son las enmiendas que el PP valenciano concretará a lo largo de esta semana.