Nace Orion, la nave para llevar astronautas más allá de la Luna

Cuando Neil Armstrong y Buzz Aldrin llegaron a la Luna en 1969, la fuerza que los impulsó hasta allí fue, sobre todo, política. Años antes, en 1957, el lanzamiento del satélite soviético Sputnik 1 desencadenó la carrera espacial y aceleró el programa Apollo hacia el éxito. Ahora, la NASA se prepara para volver a enviar astronautas fuera de la órbita terrestre, empezando por la Luna y con el objetivo de finalmente llegar a Marte. Pero esta vez no es una competición y esta vez no lo hace sin ayuda. Orion, la nave estadounidense que protagonizará el renacer de las misiones tripuladas al espacio profundo, cuenta con la colaboración de la Agencia Espacial Europea (ESA), encargada de la mitad de la construcción. A falta únicamente de probar todos los componentes juntos, Orion está hoy a menos de dos años de su viaje inaugural, y a tres o cuatro años del primer despegue tripulado.

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Nace Orion, la nave para llevar astronautas más allá de la Luna

Cuando Neil Armstrong y Buzz Aldrin llegaron a la Luna en 1969, la fuerza que los impulsó hasta allí fue, sobre todo, política. Años antes, en 1957, el lanzamiento del satélite soviético Sputnik 1 desencadenó la carrera espacial y aceleró el programa Apollo hacia el éxito. Ahora, la NASA se prepara para volver a enviar astronautas fuera de la órbita terrestre, empezando por la Luna y con el objetivo de finalmente llegar a Marte. Pero esta vez no es una competición y esta vez no lo hace sin ayuda. Orion, la nave estadounidense que protagonizará el renacer de las misiones tripuladas al espacio profundo, cuenta con la colaboración de la Agencia Espacial Europea (ESA), encargada de la mitad de la construcción. A falta únicamente de probar todos los componentes juntos, Orion está hoy a menos de dos años de su viaje inaugural, y a tres o cuatro años del primer despegue tripulado.

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El avión sin hélices ni turbinas que no necesita combustible

Desde el primer vuelo de un avión hace más de 100 años, la mayoría de aeronaves han sido propulsadas usando partes móviles como hélices o turbinas y combustibles fósiles. Pero con el auge de los transportes eléctricos, cada vez más expertos y empresas del sector de la aeronáutica prestan atención a nuevos modelos. Entre ellos, un grupo de investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), que ha conseguido volar por primera vez un avión sin partes móviles utilizando la propulsión iónica, que es silenciosa y permite volar aviones sin combustible convencional.

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Desde el primer vuelo de un avión hace más de 100 años, la mayoría de aeronaves han sido propulsadas usando partes móviles como hélices o turbinas y combustibles fósiles. Pero con el auge de los transportes eléctricos, cada vez más expertos y empresas del sector de la aeronáutica prestan atención a nuevos modelos. Entre ellos, un grupo de investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), que ha conseguido volar por primera vez un avión sin partes móviles utilizando la propulsión iónica, que es silenciosa y permite volar aviones sin combustible convencional.

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Por qué estudio la séptima dimensión

Cuando escuchamos la palabra “dimensión” a menudo pensamos en ciencia ficción, pero es un concepto muy presente en nuestro día a día. Por ejemplo, al comprar un armario, es esencial saber que cabe en la habitación donde vayamos a ponerlo. Para ello, necesitamos conocer su altura, anchura y profundidad: estas son las tres dimensiones habituales que experimentamos todos los días. Sin embargo, hay muchos más factores importantes al adquirir mobiliario, como su peso -sobre todo si hay que subirlo por las escaleras-, su coste o su color. Estas y muchas otras propiedades se pueden medir en una escala determinada (al color se le puede asignar un número, utilizando la longitud de onda), y se pueden considerar dimensiones.

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Por qué estudio la séptima dimensión

Cuando escuchamos la palabra “dimensión” a menudo pensamos en ciencia ficción, pero es un concepto muy presente en nuestro día a día. Por ejemplo, al comprar un armario, es esencial saber que cabe en la habitación donde vayamos a ponerlo. Para ello, necesitamos conocer su altura, anchura y profundidad: estas son las tres dimensiones habituales que experimentamos todos los días. Sin embargo, hay muchos más factores importantes al adquirir mobiliario, como su peso -sobre todo si hay que subirlo por las escaleras-, su coste o su color. Estas y muchas otras propiedades se pueden medir en una escala determinada (al color se le puede asignar un número, utilizando la longitud de onda), y se pueden considerar dimensiones.

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La naturaleza del prejuicio y la cultura del encuentro

Nuestra mente hace asociaciones automáticas e ignora información contradictoria porque en un momento de la evolución esta característica ha sido funcional para la supervivencia. Nuestros ancestros vivían en pequeños grupos muy homogéneos, que eran amenazados por grupos externos. Poder tomar decisiones sociales rápidas se convirtió en una estrategia adaptativa en vistas a proteger al propio grupo. Desde entonces, nuestro cerebro evolucionó para hacer juicios sociales rápidos basados en características aisladas. Hoy vivimos en un entorno social completamente diferente, donde la heterogeneidad y la multiculturalidad son altamente positivas para las comunidades. Sin embargo, en muchas circunstancias, nuestro cerebro sigue funcionando como hace millones de años. Es entonces cuando actúa el prejuicio, que puede definirse como actitudes, emociones o conductas negativas que se dirigen hacia integrantes de un grupo por el hecho de pertenecer al mismo.

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